Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

Quiero comenzar, compartiendo la sonrisa que nunca debí ocultar y haciendo una referencia a Henry Matisse que dice:
"Cuando me di cuenta de que cada mañana volvería a ver esa luz,
no pude creer mi alegría"
¡GRACIAS!
Recuerdo que no me gustaba nada que, ni en broma, me llamaran eso, "sorda". Sin embargo, "El Universo" se vale siempre de todo y todos, para mandarnos las señales necesarias... continuamente. Jaja, ahora, me vino la imagen de pesada que tanto me caracteriza, respecto a mis hijos... sí, con ellos soy pesada, (pesadìsima) es lo mismo que le pasa "al universo" conmigo, a veces, cuesta mucho hacerse entender o, al menos oír. Pero sí, Él, cual madre, no se cansa de insistir e insistirá hasta que captemos su mensaje... es más, siento que si emprendiéramos el viaje y saliéramos de este mundo sin haber conseguido entender algo, cuando volviésemos, reenprendería; nuevamente el lanzamiento de señales.
...
Era, por entonces, muy joven, (veinteañera) y tenía dos deseos o sueños que, en principio, podrían haberse hecho realidad conjuntamente; pero al fin, llegados a un punto te ves frente a las dos opciones, teniendo que elegir y... y siendo, uno de ellos menos atrayente porque te mantendría, aún, por algún tiempo en el lugar del que querías salir; mientras que
el otro, aparentemente, al menos, te sacaba rápido y además, te unía al hombre que amabas y sentías necesitar; pues... claramente, te decides por este, aunque con "cierto dolorcillo", porque sin saber muy claro porqué, sentía como que estuviera traicionando algo íntimo.
Y, a pesar de tanta felicidad y logros, un día, tu madre, te dice que dónde están las chiribitas de tus ojos, y tu risa contagiosas, y...
... y bueno, tú te consuelas sintiendo que prefieres estar donde estás por..., porque le amas desesperadamente, porque sientes que a pesar de los pesares, él, es un ser estupendo que te ama mucho y que es normal que haya cosas que no te gusten, comprendes que la vida no es un cuento de hadas, y que las cosas nunca son como las quisimos imaginar y... y eso, es verdad. Aunque también es verdad, que, inconscientemente, no sabes cómo ni cuando ni porqué, tú te has vuelto muy muy dependiente y sientes pánico al abandono. "¡Pero qué me pasa, porqué el miedo!"
Y, claro, cómo hacer consciente ese sentimiento, mientras sientes que,
sola, atiendes lo que es cosa de dos, mientras sientes, que él está en la inopia y no se entera de ná, por ejemplo, que hay otros seres que le ADORAN Y ESPERAN, y no reciben... y que solo actúa si tú te pones en plan sargenta, (y te pones, claro que te pones... pero ya sabemos que la impostura u obligación no crea el mismo efecto en el corazón y se debilita)
Tú, ves o sientes ciertas debilidades y las cubres con esa fortaleza, que no tuviste más bemoles que empezar a cultivar desde la más tierna infancia.
Vuelves a tus principios, armadura por fuera, rota por dentro. Cabeza alta y nudo en la garganta.
Aunque tantas veces, grites, pelees, llores y te acabes tragando tus mocos y lágrimas, sintiendo que a tu mesa le faltan dos patas.
la historia se repite.
Te sientes, nuevamente, traicionada y abandonada, se esfuman las ilusiones y lo peor, las ganas de seguir...
CAES... caes y ya no quedan fuerzas para levantarSER, luchas como y cuanto puedes, porque AMAS A TUS HIJOS DESESPERADAMENTE. Sientes que ellos te necesitan y tienes que levantarte PERO NO PUEDES y sientes que te ahogas. Te ahogas de dolor porque no soportas ver que ellos sufran por ti, peor; por más que intentas levantarte no lo consigues... y decides "marchar", porque sientes que eres motivo de dolor para los que más quieres, y ya, en medio de tu debilidad, solo piensas en liberarlos de la carga que tú representas. Te autoconvences (engañada y abducida por nubes negras) que con su padre solo estarán mejor, que tú perjudicas a todos... has llegado al límite y no te sientes válida como persona.
Al final, "fallas", como tantos, no consigues tu objetivo... " emprendes el vuelo, pero, La Fuente, te devuelve"
Jaja... pero ya no vuelves igual que te marchaste. Algo nuevo te ponen en tu motorcito, para que puedas seguir "en tu lugar", para que te levantes y sigas dando amor, inmenso amor, a los seres que tanto amas, y a los que están por llegar. Así como energía para seguir en el intento ( incluso equivocándote ), Luz para comprender mejor, la esperanza necesaria para la lucha, y el crecimiento de este alma.
¡¡¡Uf!!!
Hay que ver, que corto se hace "el cuento" y qué largo es el hacer el camino...
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¡pasaron tantas cosas después...! ¡tantos años hasta poner punto final a ese comer perdices!
Pero lo mágico de la historia, esta parte de mi historia... es que sé, ahora, que todo me fue necesario, también lo que viví como equivocación, todo. Hasta el dolor y la culpa que como madre se siente, porque sientes la responsabilidad del dolor de tus hijos. Aún, a veces, siento dolor por ello, a pesar de que ya entiendo, sin duda alguna, que si lo hice como lo hice fue porque no supe hacerlo de otro modo. Que si creí unas cosas, fue porque no pude ver ni escuchar ni entender otras...
Sé, que el padre de mis hijos, es un ser grande y maravilloso, al que agradezco su gran colaboración... también un hombre generoso (Gracias, gracias, gracias) aunque como yo, como todos, humano muy humano. Un hombre que me ayudó a crecer... gracias a lo cual, pude comprender, que el amor que echaba de menos no era el suyo, sino el mío...
sí, siento firmemente que cuando nos sentimos solos y abandonados, no es por los demás, sino por nosotros... que siempre buscamos fuera lo que solo podemos encontrar en nosotros mismos,
apoyo, fortaleza, humildad, comprensión, PAZ.
Dijo Jesús: "ama al prójimo como a ti mismo"
pero ¡cómo amar a otro cuando no sabes cómo amarte a ti... cómo dar lo que no tienes?