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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Relato (Recuerdos que engendran ángeles)

 

 

 

Capítulo I


 
Todos sus conocidos habían notado el cambio que ella, solo a veces, trataba de disimular, aunque solo fuera, para que no la miraran queriendo saber algo más. Algunas, de sus mejores amigas, había intentado sonsacarla sin exito. Y nunca les negó que, efectivamente, algo inesperado había añadido un capítulo muy importante en su historia personal e íntima. Pero; de ahí no pasó su confesión.
Yo, a pesar de mi juventud, también me di cuenta de que mi madrina parecía más intensa y en paz... un día, también me atreví a preguntarle y me dijo:


"Solo puedo contarte, que he recuperado algo importante que creía perdido para siempre"
Y cerró el tema sin dar lugar a más; así que no me atreví a insistir. A pesar, de mi juventud, ya sabía, que cuando alguien quería contar algo, no hacía falta casi, ni preguntar. Quedaba claro que no quería ni necesitaba compartir lo que fuera con los demás ni conmigo.


Con el tiempo supe, que por entonces,  ella, estaba en esa etapa en la que las mujeres, ¡perdón! ¿he dicho mujeres? ¡pues lo veo doblo la apuesta jaja...! pero bueno, acepto que esta etapa, también la puede vivir cualquier persona sea del género que que sea... porque se trata de ese momento, en el que, gracias a la sabiduría  que acompaña a la experiencia, uno  puede interactuar consigo mismo, observarse, escucharse y hablarse desde el propio corazón, sin miedo a sentir e incluso vivir lo que se siente, inocentemente... sin los prejuicios o condiconamientos aprendidos; tal vez, porque a esas alturas de la vida, ya aprendimos experimentalmente, que no hay nada más falso que eso.


Así que, ella, no llegó nunca a hablar con nadie de lo que le había sucedido y que, al parecer,  había propiciado la recuperación de algo tan preciado.

Sin embargo, lo que no podía imaginar es que, sí, lo había contado por escrito...
...y fue después de muchos años, cuando ya era muy anciana y comprendió que no podía seguir viviendo sola y se fue a una residencia; que, ella misma, tenía escogida desde hacía algunos años... cuando en una de mis visitas, me pidió que me acercara a su casa y que comenzara a desalojar algunas de sus cosas. Fue así, como en uno de los cajones de su cómoda, encontré un sobre grande dirigido a mí, decía:

 
"Para mi ahijada"
y más abajo entre paréntesis, leí:
"Ábrelo después que haya partido de este planeta"
 

 
………………………

 

 

 

 

Programación II

(Recuerdos que engendran ángeles)
Programación...
II

 
Ha pasado más de un año desde aquella experiencia... aún sigue siendo un misterio, no sé cómo sucedió; pero estoy segura que todo fue tan real como si lo hubiera vivido en este plano en donde día a día vivo la cotidiana realidad de mi presente encarnación. Pero, tampoco me he atrevido a hablar de ella con nadie. Sin embargo, no quiero que algo tan misterioso y hermoso pueda desaparecer conmigo... deseo que no muera, quiero que viva ¡que brote y florezca como  lo hace la pasión en el amor...! ¡que no desaparezca!
¡NO!
¡que sea aliento,... que sea esperanza en otros corazones
¡SEA!
 

 
 
Aquél día, llegué temprano a casa de mis padres. La semana anterior había quedado en que iría a para  ir recogiendo toda la ropa de mi madre, a empaquetarla y entregarla, después,  en la parroquia.  Había pasado ya, más de un mes desde su partida y aunque era una tarea triste, también era lo más conveniente para mi padre, pues cada vez que abría el armario y veía sus cosas allí colgadas, se venía abajo...
 
... entre todo, también estaba la ropa de cama y fue junto a esta, donde encontré las sábanas  del hospital, de la última vez que la trajeron algo recuperadita   a casa. No sé porqué las dejaron y no se las llevaron de vuelta.
 

 

En un principio, pensé en recogerlas y entregarlas junto con el resto de ropa; pero, de pronto, también me vino la idea de acercarme al centro hospitalario, a devolverlas. Así, tendría la oportunidad de saludar y agradecer, a todos, el cariño y atención que siempre mostraron a mi madre y al resto de la familia. Pues, durante bastante tiempo, aquél lugar, fue como una extensión de nuestro hogar.
Busqué una bolsa  aparte para guardarlas y le comenté a mi padre lo que pensaba hacer, por si le apetecía acompañarme. Pero él, me dijo que prefería no volver por allí, a no ser, para que le atendieran a él mismo...
y, sentí habérselo dicho, no había sido capaz de darme cuenta, antes de su comentario, de la tristeza enorme que supondría, para él, volver allí, estando todo tan reciente. Me sentí muy culpable, el pobre, se pasó todo el día sentado y mirando la tele pero sin verla, como ido... apenas comió algo y no tuve forma de sacarlo de su ensimismamiento...
solo abrió la boca para decir, que ni se me ocurriera llamar al médico.
¡Me sentí tan mal...!
me sentía como cuando de pequeña, hacía algo malo sin querer, pero; en el fondo de mi alma, creía que merecía un castigo y, este, antes o después, caería sobre mí.
Aquella tarde, aparte de la inmensa tristeza, el cielo, parecía querer caer sobre mi cabeza y yo, nada podía hacer para evitarlo, pensé:
solo soy un barquito de papel en mitad del océano... ¡cómo controlar esta tormenta que me aflije!
 
...

 

 
Ya iría al día siguiente a devolver aquellas sábanas hospitalarias...
La tarde rompió, en mil truenos y relámpagos, el cielo y nuestros corazones. Mi padre estaba muy triste y asustado. Decidí hacerle compañía y leer algo en volz alta ¿qué tal alguna fábula?
...
 
Cuentan que una vez un pescador caminaba por la playa; en una noche de luna llena, mientras pensaba:
– “Si tuviera un auto nuevo, sería feliz”
– ” Si tuviera una casa grande, sería feliz”
– ” Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”
– ” Si tuviera pareja perfecta, sería feliz”


En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…”

Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso.
¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?

¿Cuántos de nosotros pasamos el tiempo ( nuestros momentos son nuestros tesoros) arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca nuestro?

Mira a tu alrededor y si te detienes a observar te darás cuenta de lo afortunado que eres, muy cerca de ti está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.
Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irreemplazable.

Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más poder recuperarlo.

....

(Si queréis leer una versión más larga de la historia del pescador os paso un enlace a otro blog:

https://jennyargb.wordpress.com/2010/02/20/el-pescador-y-las-piedras/  )

 


 

....................
 
 
 
Ya oscurecía cuando me fuí. Decidí volver caminando a mi casa. Necesitaba reconciliarme conmigo... la lluvia limpiaría esa culpa que, de pronto, había invadido mi corazón llenándolo de dudas y lamentos.
¡Cuán complejos y programados llegamos a estar!
 
 
 
https://youtu.be/E7vmWCgB5uQ
 
 
 
………………………………

 


 
(Recuerdos que engendran ángeles )
Cuando se encuentran dos caminos III
 
 

 

 
 
Cuando se encuentran  dos caminos, o se hacen uno..., o se restan, uno a otro, y queda CERO.
...
El barquito de papel, tardó un poquito más de una semana en en volver a navegar por aguas mansas...
así que, también tardé en  coger la bolsa de las sábanas y encaminarme hacia el hospital.
Es curioso, que me cueste tanto sacar de la memoria del corazón algo tan bello, tan vivo y tan presente. Casi no tengo palabras... supongo que es porque, realmente, hay cosas que puedes vivirlas y sentirlas pero es difícil contarlas. Aunque algo tan extraordinario no puede quedar abandonado a la vida que me quede y quiero compartirlo.


Hay que compartir que el amor puede sorprendernos en cualquier momento y que vive en todo y todos.
.Era consciente de que  todos querían saber, y de que también todos, sin duda, pensarían que me volví loca o que solo fue un sueño. Yo sé que no fue un sueño, aunque sea muy soñadora. Y sé, que no estaba loca, aunque mi vida, como la de todos, necesita de locuras para ser experimentada y hasta comprendida.
No, no fue un sueño...
...


 
Ya en el hospital, después de devolver las sábanas, nos encontramos en las escaleras... como siempre, pues ni a él ni a mí nos gustaban mucho los ascensores.

Él, había sido uno de los médicos que habían tratado a mi madre y habíamos tomado café alguna vez en el mismo hospital. Nunca fuimos, realmente amigos, solo mantuvimos una relación muy cordial y amable. Era tan cariñoso y atento con mi madre que yo había aprendido a apreciarle. Eso sí, cuando hablábamos, siempre salían temas "especiales", espirituales/científicos... me dijo un día, que pocas personas entretejían lo uno y lo otro, como yo acostumbraba a hacerlo. Pero aparte de estas cosas, la verdad, nunca sentí que él me mirase con un interés personal... quiero decir, como cuando  un hombre se siente  atraído o le gustas. Y por mi parte igualmente, no solo porque yo estuviera casada conmigo y nadie más, sino porque jamás sentí más que un gran agradecimiento y simpatía hacia él como buena persona y gran profesional... aunque creo, que esto, siempre va unido ¿cierto?

 

 
Como contaba, nos encontramos en las escaleras;
yo bajaba, él subía... nos quedamos parados mirándonos, frente a frente, con una alegría sorprendente. Como cuando   llevamos tiempo buscando a alguien muy querido y de pronto le encontramos. Lo sentí así y como lo más normal del mundo. No sé cuánto tiempo pudo durar esa situación tan extraña... como si no hubiera nadie más a nuestro alrededor.
-¿Tienes tiempo... tomamos café?
Le dije, al fin.
-No- contestó.
Y seguí bajando... creí que él seguiría subiendo, pero no, bajó conmigo.


Ya en el vestíbulo del hospital, intenté despedirme, pero él dijo:
-¿pero no ibas a la cafetería...? ¡Vamos ven...!
me tomó del brazo y nos fuimos a pedir nuestro café y después nos sentamos a una mesa...
la felicidad que los dos sentíamos, creo que era como luz saliendo por nuestros poros, porque jamás he visto más luz en alguien.
Me dijo que había terminado su turno, que podíamos pasar la tarde juntos. Me encantó la idea y salimos del mundo donde el dolor es como el alimento diario, para zambullirnos en otro al que llamo,  mundo de la inconsciencia e incontinencia.
Yo, al margen de mi asombro, lo vivía todo como si fuera natural; ¡ aún lo pienso y no me lo creo!
Recorrimos, todos los rincones más bonitos que recordábamos de nuestra infancia. Ambos habíamos nacido en la misma ciudad. Lo llevé a la calle donde había jugado de chica. Él, me llevó a la suya. Nos contamos todo y más... reímos y lloramos recordando tantas cosas... y de felicidad también. La felicidad de abrirnos y  compartir con el otro lo que no habíamos compartido nunca jamás con otro ser humano.
Se nos hizo de noche y nos dispusimos a volver.
A volver no sé a dónde; pero él dijo:
-¿volvemos?
Comenzó a llover cada vez más fuerte... al final, agotados de correr, nos refugiamos en un soportal. Allí, nos dimos el primer abrazo, el primer beso... pero los dos sentimos que no era nuestro primer abrazo ni nuestro primer beso... sentíamos que nos conocíamos de todas nuestras vidas y habíamos andado en paralelo y sin encontrarnos durante un tiempo pero, al fin, el corazón nos reconoció y nos miramos el alma que pacientemente había esperado el reencuentro.

 

Cuando pudimos salimos, del improvisado refugio, y nos recogimos en su casa.
Hablamos, hablamos, hablamos..., nos amamos y, cuanto más nos amábamos, más amor había.

A la mañana siguiente, él tenía que salir temprano para el hospital, así que quedamos en que yo le recogería allí por la tarde.
Y, regresé a casa no sé como... y pasé la mañana no sé de qué manera... esperando la hora de ir a recogerle y poder mirar sus ojos, nuevamente,  y entrelazar nuestras manos... comprendiendo, que el amor parece poner todo del revés, pero realmente lo que hace, es devolvernos al punto justo de equilibrio.

 
https://youtu.be/frvbNkfio04

 

 

"Cuando se encuentran dos inteligencias
el mundo guarda silencio.
Cuando se juntan dos voluntades
el mundo tiembla.
Cuando se encuentran dos corazones ...
 
… el mundo sonríe.
El futuro está asegurado."
(Anónimo)

……………………………………….

 

 


Jinetes del tiempo

(Recuerdos que engendran ángeles)
IV
Jinetes del tiempo

Hoy, justamente, hace un año de aquella tarde... ¿es mucho tiempo, es poco...?
Es solo eso, tiempo. Es, un trayecto o camino que transitamos a la grupa de nuestro leal y noble animal humano. Ya antes, de entrar a escena, necesitamos una especie de cuarentena, en el vientre de otro ser humano, para equiparnos e ir adaptándonos a la humanidad... en algunos casos,  se llega a aceptar y conocer de ella, la adaptación, pero me da que en muchos otros, la toman como algo único, como si eso y solo eso representase la vida ¡La Vida... qué maravilloso misterio!

 

Cuando miro atrás y recuerdo, me sorprendo sintiendo todo, con la misma intensidad.


Recuerdo, llegar a la recepción del hospital con diez minutos de antelación, para mí, el tiempo nunca fue un problema, no es que me sobre, es que lo dedico a lo que es importante en mi vida. Así, puede que haya algo a lo que, como se dice, no llegue... pero es que si no es importante ¡qué más da!

 

Cuando llegó la hora prevista del encuentro, él, no apareció... enseguida, mi corazón supo que no volvería a verlo. Sí, lo sabía.., enseguida, dentro de mí, hubo un reorden y percibí que lo que había sucedido no era tal cual, sabía que algo había fuera del estado habitual de este estadio, que sí fuimos jinetes del tiempo, pero no del que parecía ser. No obstante, me dispuse a seguir la serie de pasos que se espera en situación semejante.

 

Primero me dirijí al celador y le pregunté si aún estaba en el hospital el doctor Valley. Me contestó que no le conocía. Después, me fui a la planta donde mi madre estuvo ingresada... allí, me encontré con parte del personal sanitario que conocía tan bien. Todos me saludaron y acogieron con mucho cariño... pero no me atreví a pasar por loca preguntando si él estaba por la planta. Lo que sí  hice, fue preguntar si alguien sabía si ese  doctor  había trabajado allí...

y sí, todos, muy compujidos, contaron que había trabajado allí hasta que murió, en un triste accidente, a la misma salida del hospital. Me contaron cosas bonitas de él, y que había costado mucho aceptar aquella pérdidad..., naturalmente, se interesaron, por el motivo de mi consulta, así que decidí contar una verdad a medias...

les dije, que mi madre, muy a menudo, me decía: "hoy, ha venido a verme el doctor Valley..." y que nunca se me ocurrió pensar que ese doctor fuera real porque ya conocía a todos los que la trataban y ninguno se llamaba así; pero que, casualmente, mientras tomaba

un té en la cafetería de abajo, en la mesa de al lado, dos personas estaban hablando de él,  y que me había quedado helada, al recordar que mi madre me contaba que venía a visitarla casi a diario...así que, por eso, me decidí a preguntarles a ellos. Entonces, los que se quedaron helados fueron ellos. No fue algo premeditado, pero sí me doy cuenta que hubo una voluntad que, de algún modo, me impulsó a contar aquello... como si hubiera interés en que estos hechos se fueran conociendo y dejando de ser un tabú.
Les pregunté si tenía familia... me dijeron que solo le quedaba su madre, pero que él había vivido solo, aunque ambos se querían

mucho y se llevaban muy  bien.


Después de un rato, me despedí y salí de allí dispuesta a ir a su casa, recordaba perfectamente donde vivía y una fuerza interior me instaba a volver. Sentía que si habíamos tenido aquél encuentro,
que para nada estaba fuera del tiempo, había algo más que averigua
r...
....
 
Anoche,  a través del cristal de la buhardilla, mirábamos las estrellas dando gracias a-Un0
que nos colocó uno con uno...  no sé desde dónde mirábamos
¡mirábamos, eso es lo que importa! enamor miráRnos, importa.
Importa, la maravilla del noble animal humano que permite al alma ser jinete y cabalgar por todo tiempo
¡Gracias!
Encontré la calma en tu abrazo y el silencio vibrante en un beso
... si te tuve más allá de la muerte, es porque estás vivo
¡vives!
 
https://youtu.be/xns45YLEWOc

 
 
 

 

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