Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Creo que la frase que da título a esta entrada es de Buda... (dame unos segundos y lo miro)
Ya estoy de vuelta. Os dejo una imagen de lo que encontré:
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Como véis no es exactamente como lo expresé, pero da igual que da lo mismo; pues viene a significar el mismo valor.
Y se puede aplicar un poco a muchos acontecimientos. Y, precisamente me vino, esta reflexión; porque en los últimos tiempos he tenido ocasión de observar y sentir, si no enfado, sí cierto sentimiento de ir quedándome en soledad, por aquello de que la gran mayoría van por un camino y yo, voy, por otro, en apariencia bastante solitario...
Una vez, una persona de mi confianza, me comentó que observaba en mí el talento natural de ser coherente con lo que pensaba, decía... y acababa haciendo, a pesar del riesgo que corría de equivocarme. Y es cierto; cuantísimas veces me habré equivocado ¡uf! pero no puedo arrepentirme de seguir el sentido de lo que me dicta mi corazón y conocimiento. No podemos ir por un camino porque sea el escogido por la mayoría, solo por eso, porque la mayoría lo hace (eso siento)...
En cualquier caso y después de todo, la soledad siempre fue una buena compañera para mi. De hecho, hizo prosperar mi imaginación en la niñez... una vez escribí algo sobre ella que decía:
Ella, mi soledad, se ha convertido en el trébol de cuatro hojas de mi íntimo jardín. Acunó, maternalmente en mí, la fortaleza. Paradójicamente, en ella, comprendo que nunca estoy sola ni desvalida.
Una persona muy cercana y que me conoce casi bien y desde hace toda una vida me dijo que; mi punto fuerte, era la valentía frente a situaciones adversas.
Sinceramente, creo que eso es fruto de un cultivo hecho con semillas que germinaron en soledad.
Otra cosa que la soledad provee, es el cultivo de la reflexión personal que te ayuda a conocerte y saber corregir algunas cosas que sin reflexión y soledad, casi siempre pasan desapercibidas entre distracciones.
... y bueno, ya que me atreví, sin falsa humildad, a declarar algún punto fuerte de mi personalidad; y, aunque no escribo para tirar piedras a "mi hermoso tejado" (jeje) voy a compartir un punto débil (solo uno) y es que,
hay cierta inseguridad en mí que me hace desconfiar de los que dicen quererme.
También he de decir, que va mejorando; pero incomprensiblemente, esta hierba amarga, aún vive en mi jardín. Confío en que mi soledad y yo, aún podemos hacer un gran trabajo para que la confianza y seguridad antes o después, afloren definitivamente y pueda tomar la mano tendida, felizmente.
(Gracias, Sole... Te)
"Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás."