Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

La mayoría de los diarios se comienzan siendo niños, o muy jóvenes... casi todos los míos, fueron consumidos por el fuego de manera "accidental". Lo lamenté mucho entonces y ahora más... me gustaría poder leer todo aquello que sentí en momentos importantes, ya de niña, ya de adolescente.
Hace bastante tiempo que no escribo algo así, tan íntimo y tan sentido... lo he hecho otras veces, aunque no fuera en forma de diario; pero, últimamente, me cuesta, ¡me cuesta tanto...!
Hoy, estoy al borde del ahogo sentimental, y tú insistes:
"¡estoy aquí, porfa, cuéntame, lléname de todo, de vida... ríeme, llórame, estrújame. Comparte la obra conmigo!"
Vale, diario, pero luego no te quejes, porque llevo un gran rebujito por dentro...
acepto poner mis manos sobre ti, compartir, hacerte vibrar, darte mente y corazón.
...
Nuevamente, acabo de volver de mi tierra... mamá otra vez está en el hospital. Estas cosas son así, un día está estupenda y al otro vuelve a estar al borde de otro abismo. Pero, ella, siempre espera a que llegue y ya, está mejor... ¡No sé cuántas veces me habré despedido...! ¡cuántas historias y leyendas le llevo contadas, preparándola, diciémdole, lo que va a encontrar, y quienes estarán al otro lado del andén para ayudarla y para acompañarla.:
"para que no sientas miedo, ni te sientas sola... La abuela y la tita, ya están hartas de esperar, jaja... como siempre, llegarás la última jaja"
y, ella, sonríe como si comprendiera exactamente todo lo que le digo. Supongo que lo que le hace sonreir y estar contenta, son mis tonos y mis besos ¡desgastá la tengo jaja! a veces, alza la barbilla ¿sabes? eso quiere decir que le acerque mi cara a sus labios..., cuando tiene fuerza, hace la mímica del beso lentamente... a veces, después, le escurre una lágrima por el rebillo del ojo... nos hace inmensmente feliz, poder comunicarnos y ayudarnos en estos momentos. La divinidad, está siendo ¡tan generosa! ¡GRACIAS!
Ella, amigo diario, casi no habla... solo sonríe y dice "sí" a todo, pero esta última vez, el último día antes de salir para Valladolid, le hice una última pregunta, me moría por hacérsela...
Le dije:
"mamá ¿me quieres..?"
yo, esperaba que dijera, sí, como a todo, porque, como te dije, ella, ya no articula otra palabra más que ese "sí" casi sin sentido, pero, esta vez fue distinto, distinto y mágico, ¿sabes?
me miró con esa ternura maternal, con la que solo una madre sabe mirar y me respondió:
"¡Claro...!"

