Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
¡Gracias por escucharme ... gracias por quereme y, gracias, por romperme el corazón, gracias!

A veces, hay que romperse para sentirNos, verdaderamente, y para reencontrarse.
Solemos buscar y encontrar culpables a nuestros sinsabores, dolores y heridas... y, antes o después, comprendemos que no hay nada ni nadie, fuera de uno, capaz de hacernos daño. Que todos somos, los pies, las manos, el pensamiento, las palabras que nos hieren o salvan... o sea, "el arma" para destruirnos, descubrirnos o reconstruirnos. Y cuesta, siempre cuesta, pero acabamos encontrando lo que realmente, sin saber y sin querer, amamos o anhelamos:
A nosotros mismos.
...
La lucha o guerra de egos o lo que no es y que la mente, y sus razones, te enseña desde siempre a creer que sí es; deja muchas bajas en en el camino. Toda baja es propia y nos va desgarrando más y más. Solo despertando de ese terrible sueño, podemos ir sanando tanto dolor. ¡cuánto cuesta darse cuenta... ! es algo así como ese sueño pesado del que cuesta salir; y aún saliendo, estamos medio dormidos... casi hipnotizados, queremos y no podemos. Tal vez, alguna mujer, haya podido experimentar una sensación parecida los días siguientes a dar a luz... a mí me pasó cuando nació mi primera hija, ( por cierto, hoy es su cumpleaños... mil bendiciones a ella) ¡casi no me tenía en pie, me caía del sueño! jaja, recuerdo que cuando la dejaba en su cunita, me decía: "voy a echarme cinco minutos" jaja... y me tenían que despertar cuando la niña despertaba para su toma. Pues es algo así, lo que nos sucede en este sueño ilusorio; creer que tú (la parte mental, ego o personalidad) puede ayudarte a salir del lío, cuando lo que hace es hundirte más con su guerra de... haciéndote creer, que desde ahí tú puedes, que es cuestión de esfuerzo; cuando realmente es más una cuestión de conciencia, y quedar quieto ¡pero claro, quien se queda quieto cuando cae en arenas movedizas...!
Tal vez, solo el que se rinde en conciencia y sabe que hay "alguien más" a quien acudir. Y tal vez, también, cada vez, haya más conciencia de ello, pero desde luego no las 24 horas del día, ni cuando más nos estamos ahogando y el miedo o la angustia atacan.
....
Sea como sea, somos unos héroes y hemos de estar contentos al volver la vista atrás y ver el recorrido. Fue intenso... hubo caídas, sí, pero nos levantamos. Aquí estamos,
¡Aquí estoy!
Seguimos adelante
¡kaminando con amor...!
Constantes, en el empeño.
¡Constante!
Con más canas y arrugas
y con más humildad también, pero sobre todo,
con más anhelo en el corazón.
¡Agradecida!
...
Agradecidos, acogemos el silencio y amamos nuestros duelos y alegrías...
y, en definitiva, aprendemos que la delicadeza es una virtud
a cultivar para no dañar ni dañarnos...
...
Agradecidos a la conciencia, aprendemos a cultivar la delicadeza del amor.
¡GRACIAS!
