Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

“El corazón, tiene razones que la razón desconoce”
“¿Tú, cueces o enriqueces?"
¿Quieres o amas?
¿Para vivir, usas la mente, el ego, el corazón...?
Para mí, cocer y enriquecer puede ser lo mismo o muy distinto. Puedo cocer con mimo y atenta, con poquitos ingredientes y obtener algo rico rico, con sustancia y muy aprovechable. O puedo cocer, enriqueciendo con un montón de ingredientes, creyendo que eso nos va a proporcionar un mejor resultado y que, después, aquello resulte incomestible o poco aprovechable.
Yo, puedo querer o amar y que tenga el mismo significado o valor... en un sentido u otro.
Porque se puede amar tan egoístamente, como se puede querer incondicionalmente, sin expectativa con el corazón. Sí, cariño, el lenguaje siendo importante no lo es todo
La palabra, desde luego tiene un valor, pero no es solo ella y nada más que ella la que determina lo que es una cosa u otra.
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No sé porqué, de pronto, se me ha venido a la mente la inmensa cantidad de seguridades o certezas que buscamos alrededor nuestro, de nuestro mundo. Hace unos días, me volvió a llamar por quinta o sexta vez, ( puede que más) una representante de aseguradora. Para venderme “la necesidad que tengo” ( según su conocimiento o “certezas”) de hacerme con un seguro como el que ella representa. ¡Cuanto cuesta a veces ser educado y amable, de verdad!
Hoy por hoy, casi todo el mundo, conoce tus datos y tu número de teléfono... y así, cada vez que, por ejemplo, cumples años, te llaman a los pocos días y te recuerdan que, “a cierta edad es muy necesario: "bla bla bla"....” Le tuve que jurar sobre la biblia, que tenía espejos por toda la casa y me miraba en ellos varias veces al día, así que al final aceptó que no le iba a comprar uno de los suyos y pude terminar de ver, tranquila, el culebrón de cada día... claro, después, tuve que preguntar, a la chica que me cuida y saca de paseo, lo que me había perdido ¡Ay señor, llévame pronto... a bailar!
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“¡Perdonenmoi!” me fui, casi, de lo que trataba... a ver si puedo seguir el hilo o recordar lo que quería contaros, porque "a cierta edad, ya se sabe" jejeje (como somos de verdad...)
Bueno, creo que ya he llegado al punto que quería, osea, al grano jaja
El otro día, hice una exclamación en mi tuiter:
¡Qué querrá decir, que “allí donde esté tu corazón está tu tesoro”...!
Una compañera de tuiter (digo compañera y no seguidora, porque esta última palabreja, no me gusta nada. No me gusta que me sigan y menos seguir; pero claro, el invento este de tuiter nos colocó el el sanbenito de seguidores y no hubo más remedio que seguir la relación si queríamos jugar en su jardín)
Bien, decía que una compañera, se aventuró y contestó algo a modo de pregunta, dijo:
“¿Que lo que amas es tu tesoro?”
“Solo en parte...” (le apuntó una servidora)
Y lo decía porque si amamos o queremos, si anhelamos, buscamos, seguimos, o lo que sea... sin poner en ello el conocimiento del corazón.Y, lo amamos, queremos, deseamos, o perseguimos, con las razones de la mente, o el egoísmo, aunque sea solapadamente... entiendo que, puede ser que para uno, su tesoro pueda ser eso, pero de ninguna manera su corazón puede estar allí. Realmente, el corazón estará quién sabe dónde y perdido..., tan perdido, como “su dueño”, que tal vez, posea grandes riquezas en su mundo y no pase de ser, auténticamente, un pobre hombre sin corazón y desalmado.
Para terminar, aclarar que, a juicio propio, una cosa es, ser ignorante y actuar inconscientemente, cayendo y levantándose cuantas veces sea necesario, como hacemos todos, y, otra muy distinta; sentirse un pobre sin corazón y desalmado.
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Ahora, un poco de baile... y a cocinar, amablemente, al fuego. Sí con fuego, ese sencillo placer que, poco a poco, también vamos apartando de nuestras cocinas.
