Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

Alopatía, es un término usado para referirse a la medicina convencional. Y aunque rime con utopía, no es utópica.
Así pues, diría que un médico convencional es un alópata...
decía en el título de la entrada que:
alópata rima con autómata...
y no lo decía por decir, porque sin incluir a todos, hay bastantes que son un poco autómatas. Llegas con uno o varios síntomas y ya están rezando, ¡perdón! quiero decir recetando. Y eso, no es lo más triste... lo verdaderamente triste y vergonzoso es que, los clientes, ¡perdón! tal vez, tendría que decir pacientes. Pues eso, sus pacientes, se tragan lo que les echen sin mirar... bueno, muchos dicen que si mirasen (quieren decir si se informasen) muchas veces, o no lo tomarían o les mataría, directamente, solo de pensar y saber, qué están echando a su cuerpo. Es una pena, sí, una auténtica pena... pero es que es tan cómodo eso de tener una pastillita para la tensión, otra para el colesterol, otra para "levantarse", otra para acostarse y dormir un rato..., pero claro, es que hay que levantar el país y, mantenerse crónico y atontao, lo enriquece... no a todos, solo a cuatro o cinco, pero bueno, como las pastillitas les van sosteniendo mientras esperan que llegue su tren pues...¡venga! que si lo ha mandado el médico, pues él sabrá que para eso ha estudiado medicina jajaja... no, no me río de los estudios de medicina, (más me daría por llorar, porque tanto estudiar para acabar "receteando") me reía porque el papel de paciente y médico me recordó un chascarrillo que escuché hace mucho, mucho, muuucho... que va de esposo y esposa.
trata de un hombre que era listísimo,(casi sobrenatural) y, a pesar de tanta sapiencia, cayó prendado de una hermosa joven (bellísima)muy honrada y trabajadora... su vida era trabajar y trabajar en todo lo que hubiera menester (para otros) . Ay, pero a tanta beldad, la acompañaba un defectillo... era mutonta (con perdón).
Había que decirle lo que tenía que hacer y cómo, porque ella, era incapaz de pensar por sí misma. De todos modos, el hombre sabio, se dijo... "bueno, no importa, si es algo tonta, mejor... porque así, no discutiremos y hará siempre lo que yo convenga"
Así que se casaron y... y el hombre vio que tenía razón y que no había discusiones, ella hacía todo lo que él decía sin rechistar, pero un buen día, a ella la engañaron en la compra de un jamón. Como la historia es muy larga no os cansaré con ella, pero el caso es que aquél día, el marido enfadado le dijo que se lo metiera por el... (sí por ahí mismito) y cogió la puerta y salió a calmarse. Cuando volvió a casa, (ya calmado y dispuesto) se encontró al bellezón que ya tenía parte de la pata de cerdo dentro... Al borde de la locura le gritó y preguntó qué estaba haciendo.
La mujer contestó, que solo estaba haciendo lo que él mandó.
Y sí, confiar en nuestros médicos es muy sano y correcto, pero, antes de entregar nuestra confianza, hay que usar nuestro juicio, así como después, también investigar y mirar qué vamos a tomar, incluso, compartiendo con ellos nuestras dudas o miedos llegando a "límites o extremos" esto es, "ponerlos entre la espada y la pared" a ver qué saben realmente de lo que te recetan... porque si lo haces y no saben mucho más que tú o lo que puedan leer en un prospecto, lo más que te dirán: "está dando buenos resultados"
Pregunta si sabe qué efectos puede traer a largo plazo. Normalmente hay evasivas (no lo saben... o algo peor, no quieren saber)... a veces, dicen alguna burrada incluso, si la persona a tratar es bastante mayor (porque total para lo que...)
Hay médicos, excelentes y comprometidos, pero también hay otros que "solo se están ganando el pan y van a fichar". No los estoy juzgando, cada uno es responsable de lo suyo... y por eso nosotros, tenemos que ser responsables de lo nuestro y saber si queremos saber (valga la...) o cerrar los ojos y la nariz y tragar lo que sea... aunque fuera veneno,... porque lo dice "mi marío"
...
En mi botiquín tengo,
unas aspirinas caducadas,
carbón vegetal
algún aceite esencial,
muchas plantitas para infusiones,
una receta de paseos al aire y estiramientos diarios en casa.
Música. Lectura. Escribir de mis locuras un par de segundos por día.
Alimentar mi curiosidad sana, para la vida mía...
Amar sin mirar a quien...
y
un medicamento que casi mata a uno de mis hijos
porque confié en el médico que no se acordó de que era asmático y le recetó algo contraindicado.
Lo guardo para no olvidar nunca más que la responsable de mi salud y de la de aquellos que quiero es mía y no del médico.
Y, como responsable, no consiento ni al papa ni a perico el de los palotes, que me diga qué terapia o terapias puedo o no seguir... a no ser que antes, ellos, acepten un jamón, de mi parte, y se lo metan por... sí, por ahí mismito.
¡Gracias, te Amo, os amo! (con perdón :)
