Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
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Andar en dares y tomares se refiere, en este caso , a dar y recibir. Porque no estamos siempre dando, o siempre recibiendo ¿verdad?. En este juego de vida está generalizado eso que llamamos "toma y daca.". o "donde las dan las toman.".
Pero como sé que estas expresiones se usan a modo "vengativo" o de "hacer justicia" quiero aclarar que yo no voy por ahí. Y si la escogí, fue porque me hizo gracia la frase que puse como título de la entrada presente:
"Andar en dares y tomares"... me ha gustado mucho, sí. En el mejor sentido, ¡qué bonito es eso de andar en dares y tomares!
Y por cierto, permitid que haga un inciso, porque cada vez que nombro y escribo la palabra, tomares; enseguida aparece en mi cabeza un pueblo sevillano que lleva por nombre: TOMARES, ¡VAYA NOMBRE LINDO EH!
Dicen que al haber pasado muchas civilizaciones por ahí, no tiene un origen claro ese nombre.Y leo que:
"El primer uso encontrado que referencia al municipio es de Plinio el Viejo en el siglo I, cuando empleó el término Toma... Lo cierto es que tras la conquista de Sevilla por Fernando III, su hijo, Alfonso X, la entregó en donación al Consejo de Sevilla,9 con el nombre de «Tomar». Por otra parte, la transliteración de la pronunciación árabe de la palabra TMR (ﺗﻌﺮ) que significa «dátil» o «palmeral» suele transcribirse en grafía latina de diversas formas entre las que destacan, TaMRah, TaMru y TaMaR que no está lejos de su transcripción medieval ToMaR10 y que los nombres propios masculinos transcritos como TaMiR, ToMeR o ToMaR (que se refieren literalmente a una persona con una gran cantidad de dátiles) y los femeninos TaMaR o TaMaRa (que significan, palmera),11 llevan a la conclusión de que tiene un origen árabe."
Bien, después del inciso, haciendo referencia (un poco) a la cultura e historia, que me encanta; voy a intentar tomar, nuevamente; la hebra o el hilo y continuar con lo que traía entre mis manos para ofrecer.
Los que lleváis, al menos un año leyendo este blog; si estuvisteis atentos, recordaréis que en un momento del año 2019, decidí dar por terminado un objetivo y comenzar con otro. Es el mismo con el que continué al término del año pasado. Sí, decidí, que seguiría con ese mismo objetivo este año porque era algo que consideraba muy importante para mí, para mi vida en esta experiencia, en mi evolución espiritual (lo espiritual, para mí, incluye a la totalidad de mi persona, lo humano y lo divino)
Algunos de vosotros, ya sabéis que, humanamente, vengo de familia de labradores (padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y así hasta donde se sabe y por ambas partes, paterna y materna)
Imaginad, pues, cuanto significa para mí la tierra... y si no, os lo digo yo:
la tierra, sus cultivos y frutos para mí significan vida y amor. Yo amo y admiro su capacidad de tomar y de dar. Es maravillosa, inagotable... aunque también es cierto que muestra su cansancio y hastío cuando es maltratada, desestimada, olvidada, porque claro, está viva y siente y padece.
A mí, ( no podía ser de otro modo) siempre me ha gustado mucho "cultivar cosas" por eso, cuando creé este blog, decidí que cada año, lo dedicaría al cultivo personal de algo... poco a poco, paso a paso, sin prisa. El 2019 comencé con el cultivo de, serenidad; y en 2020, estimé que seguiría con lo el mismo objetivo. Sentí, que tenía que seguir cultivando el mismo fruto, ¡que era muy importante!
Hoy, busqué sinónimos o equivalencias a lo que es y tiene relación directa con la serenidad
naturalmente, todos los frutos semejantes son tan bellos y saludables como ella, os los copio y pego:
"sosiego, quietud, serenidad, reposo, placidez, paz, calma, bonanza, silencio..."
¡Qué maravilla de "golosinas"!
¡Qué maravilla si cada uno de nosotros pudiera, tomar y dar... compartir un poco, al menos, con los demás!
¡por qué no proponernos dar algo así! (pensando:)
Seguro que cada uno de nosotros, tiene sus manos llenas de alguno de esos frutos ¡por qué no mirarlas abrirlas y descubrir qué podemos entregar y al mismo tiempo dejar al otro que nos entregue del suyo!
Así que andar sí, pero entre dares y tomares;)
¡ kaminando... en dares y tomares!
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¡Por qué no andar en dares y tomares!