Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Definitivamente, la edad no nos trae la sabiduría... sino todos, a una misma edad, tendríamos el mismo grado de sabiduría o de tontería.
De qué sirve la experiencia si no aprendes de los errores, si no los ves. O peor, si te crees que algo sabes ya y que en el colmo de la estupidez tú (yo) puedes ayudar… ayudar, que, en tantos casos; solo significa inflar tu ego pretendiendo que tú (yo) tengo la respuesta que otro puede necesitar.
Si la experiencia fueran naranjas, por ejemplo, los más experimentados irían cargados de... y eso no serviría de mucho si no hicieran jugo con cada una y se lo tomaran y aprovecharan.
Definitivamente si no nos damos cuenta del error, no solo no aprendemos, sino que seguiremos haciendo proselitismo y violentando al ser que , amablemente, se cruza en nuestro camino, dispuesto a ser nuestro conejillo de indias, a dejar que le hagamos daño para que alguna vez, en algún momento, lleguemos a comprender y entendamos que si no es a nosotros mismos, a nadie tenemos que intentar "cambiar", (hacer ver) que si nuestros métodos o filosofía, tantas veces no nos sirven ni a nosotros, menos aún servirán a otros; pero claro, es mucho más fácil coger al pobre conejillo y hacerle todo tipo de perrerías para ver qué efecto produce fuera… fuera de nosotros.
Supongo que hoy, al darme cuenta de cuán equivocada, puedo estar tantas veces…, solo puedo agradecer, dar las gracias, a todos esos seres, que tuvieron “la suerte de que los mirase con cariño y quisiera arreglarles la vida con mi varita de hada experimentadora”… agradecerles, su tiempo, su dolor y valor; por ofrecerse, por venir desde tan lejos solo por mí, a permitirme que me equivocara una y mil veces hasta darme cuenta… Gracias.
Creo que a eso, le llaman la comunión de los santos, así pues, a todos esos santos y santas de mi vida, les pido perdón por la ignorancia, por el dolor que les haya causado… y les agradezco que se atrevieran a ofrecerse voluntarios… sois mis héroes, qué hubiera sido de mí sin vosotros, gracias…, os debo parte de mi dicha presente, al fin… a la vejez, parece que estoy aprendiendo algo importante…
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(Esto no es del “viejo” diario de kaminando con amor… pero lo incluyo ahí, pues es el sitio que merece.