Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Por Flora
Como la hoja que pende de la rama otoñal, bamboleante o temblorosa, al aire... frío;
escucha la llamada de la tierra, madre y amante tierna,
a la espera, siempre, del hijo pródigo.
El alma, queda como un árbol deshojado
entrega al aire y a la tierra
todo lo que que fue un sino,
la historia y leyenda de una vida...
quedando desnuda y sin adornos,
para, al fin, no provocar al crudo y fiero invierno.

Canto de Otoño
(Charles Baudelaire)
I
"Pronto nos hundiremos en las frías tinieblas;
¡adiós, viva claridad de nuestros veranos demasiado cortos!
Ya oigo caer con fúnebres golpes
la leña que retumba en el empedrado de los corrales.
Todo el invierno va a volver a mí ser: cólera,
odio, escalofríos, horror, trabajo duro y forzado,
y, como el sol en su infierno polar,
mi corazón ya no será más que un bloque rojo y helado.
Escucho tembloroso cada leño que cae;
cuando levantan un cadalso no se produce un eco más sordo.
Mi espíritu se asemeja a la torre que se derrumba
bajo los golpes del ariete incansable y pesado.
Arrullado por este monótono golpear, me parece
que clavan a toda prisa un ataúd en algún sitio.
¿Para quién? Ayer era verano; ¡he aquí el otoño!
Este ruido misterioso suena como una despedida.
II
Amo la luz verdosa de tus grandes ojos,
dulce belleza, más hoy todo es amargo,
y nada, ni tu amor, ni tu cuarto, ni la chimenea,
valen hoy para mí lo que el sol que resplandece en el mar.
Y, sin embargo, ¡ámame, tierno corazón!, sé madre
hasta para un ingrato, hasta para un malvado;
amante o hermana, sé la dulzura efímera
de un otoño glorioso o de un sol que se pone.
¡Breve tarea! La tumba espera; ¡está ávida!
¡Ah, déjame que, con mí frente puesta en tus rodillas,
guste, añorando el verano blanco y tórrido,
el rojo amarillo y dulce del final del otoño!"
Eclipse Next 2019 - Alojado por Overblog