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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Capítulo/12

 

 

 

 


12

 

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Cornada Mortal

 

 

La noche aquella, me pareció eterna y febril… Después de un tiempo dando vueltas intentando relajarme y dormir, al no conseguir ni una cosa ni la otra, me decidí a levantarme. Comencé a pasear la habitación cual lobo enjaulado… Y enseguida se presentó Laura a interesarse por mí… Tocó a la puerta y entró sin esperar respuesta, sabiendo que estaba levantado:

 

“¿No puedes dormir…? ¡Te duele mucho la cabeza, verdad hijo!?”.

 

Su preocupación, ahora, parecía mayor… Intenté tranquilizarla, con la historia más lógica que se me ocurrió. Le conté, que estaba bien y que no me dolía tanto; pero que sí estaba preocupado, como ella, por lo que me había pasado y no podía entender… Que no recordaba haberme mareado, ni sabía el motivo que me llevó a rodar por las escaleras. Le pedí que intentara comprenderlo, y, aproveché su credulidad, para suplicarle que me dejara solo con la excusa, además, de que si comenzábamos a hablar sobre eso, nos desvelaríamos aún más.

 

Ella, aceptó, intuyendo, también, mi necesidad de intimidad y contuvo las ganas de contrariarme, (como madre); me besó en la frente, salió de la habitación y no volvió a molestarme.

 

Me senté, para no hacer ruido paseando y que se pudiera dormir tranquila, en lo posible…

No pude aguantar mucho rato quieto; así que salí al baño. Me eché agua en la cara intentando refrescar la sensación ardiente que me embargaba y, con miedo, alcé mi cara hacia el espejo…

 

Un gran escalofrío me recorrío como si estuviera ante un fantasma.

 

¿Cómo podía ser?

¿Por qué no aceptaba, naturalmente, la imagen de Arturo?

¡Otra vez, la sensación desesperante de estar encerrado en un cuerpo extraño! Pero esta vez, era incomprensible, pues estaba ante mi propia imagen.

¿Es que acaso no era yo mismo, no había “vuelto” a mi cuerpo, a reencontrarme en mi propio espacio?

¿Acaso no había sufrido mucho antes, cuando al reflejarme en el espejo solo podía ver la imagen de otro… La imagen de Miguel, en vez de la mía?

¿Qué sucedía entonces, qué representaba todo aquello, o quería decirme la vida con ese continuo desacuerdo entre lo que sentía por dentro al ver lo de afuera?

 

Miré mis ojos, nuevamente, y en vez de reconocerme, recordé los de aquella mujer que, se suponía, había sido biológicamente, mi madre…Me  sorprendí, al igual que con laura, ¡deseándola...! ¡Porqué no la  recordaba como la desconocida que era para Arturo, en vez de sentirla y desearla como lo haría Miguel…!

 

Sentí, incluso, la premura de ir a su encuentro con la pasión de un amante loco. Me sentí, cegado y apasionado,... tal como me  explicó, ella misma, en la conversación que mantuvimos en el patio de Laura…

 

Y me prometí, como lo más natural del mundo:

 

“Mañana, con la excusa de que quiero conocer a mi madre biológica, preguntaré a Laura dónde puedo encontrarla”...


Y así, febril, seguí;  soñando... atraído por  su imagen, por su cuerpo,  recordando su aroma, su voz, su fuerza... Hasta que, de pronto, otro recuerdo, otra imagen de ella, me hicieron sentir un tremendo horror y miedo… Me estremecí, por completo, con las imágenes que acudían a mi cabeza, sin que nada en mí pudiera evitarlas, tal como suecedió con todas las anteriores...

 

Podía ver a esa mujer muy alterada y hablando a Miguel. Amenazante, soberbia y llena de despecho... Como defendiéndo algo con violencia; aunque usara solo la palabra:

  

 

“¡Si no dejas a Laura, si la eliges a ella, no es a mi a la que desprecias o abandonas a su suerte,

¿Entiendes?!¡Sino a nuestro hijo…!

¡Un hijo, que, tal vez, sea fruto  de nuestra pasión desordenada, más que de un amor poético o puro…! ¡Pero hijo nuestro, al fin...

 Y sin ti! (vociferó) ¡NO LO QUIERO EN MI VIDA! ¿LO OYES?

¡Si me abandonas, este hijo TUYO, no verá la luz… LO JURO!

 

Calló un momento y continuó algo más contenida:

 

" … No tengo madera de mártir, ¡lo sabes! no voy a tolerar que nadie me señale, o que este hijo, cambie mi modo de vida…, Una vida que me gusta y deseo para mi… y para mi padre... ¿Entiendes?

  Sin ti, este hijo, no vale nada para mí…”

 

Respiró como pensando, parecía buscar las palabras para seguir…

Y no tardó en encontrarlas:

 

“Piensa y no seas estúpido, Miguel… Yo te haré olvidar a Laura, lo sabes: ¿Acaso te acordabas de ella en alguno de los momentos que pasábamos juntos…?

Conmigo, no solo serás alguien como torero… Eso que sueñas ser, que no eres ahora y que  no has sido nunca ¡Cumplirás tu sueño, Miguel, serás una gran figura…!.

Y, además, por si eso fuera poco, imagina:

Podrás sentirte orgulloso al savar la vida de este hijo que no buscaste, pero que vino a ti y por el que hasta sacrificaste un amor...

Tu amor primero. Te sentirás un padre noble al mirarle...

Al verle crecer al amparo de tu amor y cuidados…”

 

Luego, como agotada, se sentó…y puso las manos sobre su vientre, encarando, tranquilamente, su situación y sin importarle nadie  dijo:

 

“Dime, Miguel: ¿Vale Laura esta vida que late en mí..., la  vida de tu hijo?”

 

 

 

Aquella mujer, levantó la mirada al hacer la pregunta… como quien levanta el trofeo de su victoria segura.

 

Dejé de mirar hacia ella para mirarle a él...

 Y, sentí  que miraba a un muerto. La vida, en aquél justo momento, le había corneado mortalmente y  vencido... Definitivamente, vencido.

 

 

 

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M
<br /> Había una serie norteamericana, supongo, el Salto: trataba de un hombre que justo en los momentos difíciles ocupaba el cuerpo de la personas para solventarle aquellos asuntos que nosotros no nos<br /> vemos capaces de afrontar. El problema es que siempre se llevaba algo de ellos, de quienes les rodeaban y a veces  se le complicaba la faena.<br /> <br /> <br /> Besos<br />
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F
<br /> <br /> Supongo que es así, una vez tocas algo, algo (y valga la) te llevas, como, algo, dejas también...<br /> <br /> <br /> Besos<br /> <br /> <br /> <br />
K
<br /> Como dicen en los buenos conciertos "otra, otra"!!!!!...mmmmmmmmmmmmuas<br />
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F
<br /> <br /> muasks, querida Kora<br /> <br /> <br /> <br />
R
<br /> Otra vez tus estremecedoras historia, querida amiga. Me quedé prendado y sentí la angustia transmitida.<br /> <br /> <br /> Fulminante eli final del capítulo. Eres una óptima escritora que narra todo como propio.<br /> <br /> <br /> Besos, amiga!<br />
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F
<br /> <br /> Me halagas inmensamente y haces sentir tu gran aprecio, mi querido amigo... Miles de gracias por ese ánimo que siempre encuentro en tus palabras, Rodolfo.<br /> <br /> <br /> Besos y abrazo grande<br /> <br /> <br /> <br />