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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Capítulo15-3ªparte

 

 

-Los trigos, cariño, también fueron verdes o inmaduros antes de ser pan para todos…

Soy Feliz y tengo paz…porque tengo amor.

...

 

Recordando un capítulo de mi viejo borrador... ¿os animáis a leer conmigo?

 

 

 

 

 

15

 

 trigales.jpg

 

 

 

Cap/15

 

 

 

EL AMOR BASTA

 

 

 

 

Como te contaba, querida Amèli, en cuanto reaccioné me levanté y seguí a Marion…

 

Se había ido al dormitorio. Antes de entrar ya la oía llorar desconsolada. Al entrar la vi echada sobre la cama. Al fin se había dejado llevar por el dolor que la consumía, silenciosamente, hasta ese momento… Volví a sentir pánico, ¡Se la veía tan hundida! Realmente sufría como si fuera responsable de los malogrados embarazos.

 

Me senté a su lado y comencé a acariciar, con mimo, su hermosa cabeza. Después, al ver que no me rechazaba me eché a su lado y la abracé, pero no sabía qué decir…Lloré en silencio, pidiendo a Dios que nos ayudase. Es horrible sentirse impotente ante el dolor de alguien amado…” ¡Ayúdame a ayudarla, Dios mío!” Rogué, esa era mi persistente oración.

 

¡¿Por qué el ser humano siempre está dispuesto a cargar con culpas desconocidas, imaginadas, ¡presentidas..! ¡Porqué se entrega tan fácilmente al sufrimiento haciéndose verdugo y víctima de sí mismo?

 

Aunque, Marion, tuviera un sentido interior que la comunicase con una memoria antigua, todo era, en este plano, algo inconsciente que la llevaba a una presunción absurda y masoquista ¡cómo sufría tanto por algo que no conocía y, que, como supuesto, parecía una locura!…

 

No podía comprenderlo. Yo mismo, que sí conocía los hechos acontecidos, sin embargo, no sentía culpabilidad o responsabilidad alguna, ni en ella, ni en mí mismo.

Ese “sistema de pago” que había leído o le habían contado no tenía sentido fuera del pensamiento humano. Solo “humanamente” se practicaba la condena y el castigo. Si había algún tipo de continuidad en la experiencia del alma no podía ir por ahí; otra cosa era, la ignorancia y que ante ella, se hubiera buscado e interpretado con arreglo a nuestra idea mental, lo que significa justicia.

 

 

Mi abrazo y cercanía, parecían haberla reconfortado, ya no lloraba con tanta intensidad y sin control. Se volvió y se apretujó contra mi pecho buscando calor, consuelo… Me incorporé para coger la manta que había doblada a los pies de la cama. La extendí sobre los dos. Atraje a Marion y pasé un brazo bajo sus hombros, rodeándola con él; mientras con la otra mano iba limpiando sus lágrimas y acariciando ese rostro tan amado…

 

-Nunca imaginé que se pudiera amar tanto, amor mío. ¡Te amo más que a mí mismo!

-¡Te quiero tanto, Marion!

 

Así fue como pude hablar de nuevo, de puro amor incontenible. Deseaba tanto arrancarla de aquél dolor…Continué hablando:

 

-Me gustaría tener alguna solución, dar otra visión a esa tortura. He estado pensando en eso que ahora crees, lo de la reencarnación y el pago de las supuestas deudas. Me gustaría intentar ayudarte a cambiar esa idea… Siento que es vital que cambies de pensamiento, que empieces a dudar, al menos, de un supuesto tan “humano” y cruel…

 

La besé y le pregunté: -¿Me dejarías intentarlo, mi vida?

 

Levantó la cara hacia mí… Sus ojos, enrojecidos y llorosos, suplicaban, más que pedían: “¡Por favor…!”

 

Todo sucedió imprevisiblemente, como dije. Como si de puro amor, algo en mí hubiera tomado las riendas… yo no había pensado siquiera en hablarle de mis reflexiones y mucho menos en contarle lo que sabía (me asustaba demasiado el posible efecto que le causaría descubrir, en tal momento, algo así) no había pensado nada concreto, ni sabía  qué podía decir… Solo sentí que necesitaba y quería ayudarla, y ella; necesitaba y quería que yo lo intentara. Eso era lo importante, el camino había sido abierto por los dos…

 

Comencé:

 

 

 

-Escúchame, Marion… Si hay, como supones, un pasado terrible, no podemos borrarlo o arreglarlo con nuestro dolor ¿…?. Solo podemos intentar aceptar, aún sin comprender… Como si fuéramos los padres de una criatura que hizo alguna fechoría. ¿Recuerdas la historia del hijo pródigo, cariño? Pues algo así es lo que digo. El padre, ante su vuelta, tenía dos opciones: La del reproche, el castigo y consiguiente sufrimiento. O, la que tomó:

Salió al camino a recibirlo en cuanto le dijeron que se acercaba. Lo abrazó feliz, lo llevó con él de nuevo y organizó una fiesta  para celebrar su vueta. Hay quien dice, que era tan buen padre que eligió el perdón. Sin embargo, lo que siento yo, es que como amaba tanto a su hijo lo que más necesitaba era abrazarlo, mostrarle su amor, y ser feliz a su lado. Y así, el hijo, a pesar de cualquier hecho pasado, comprendió que a los ojos del padre, su amado padre, siempre sería inocente y libre…  Libre del pasado.

 

En ese momento, amiga… vi a Marion sonreir y llorar tranquila, agradecida…

 

Animado, seguí:

 

 

 

 

-Los trigos, cariño, también fueron verdes o inmaduros antes de ser pan para todos…

 

Nosotros, mi vida, también, somos un fruto. Todos, (los frutos) en el comienzo, están pendientes de madurar.

Escucha: antes de dorarse, cuajar y transformarse, el trigo fue vano y verde.

 

Fue tierno y también fértil; aunque solo en potencia. Una promesa en plena metamorfosis. El tiempo y las distintas estaciones por las que pasa lo hace cambiar constantemente hacia la madurez plena ¿Comprendes, nuestra inocencia, mi amor…?

 

Respiré y tomé aire, la estreché emocionado…

 

- Tal vez, tú y yo, aún solo seamos eso: una promesa. ¿Y, acaso no es ya,  algo bello e inmensamente hermoso?

Aceptemos lo que nos ha deparado la vida sin saber el porqué, con su misterio y sus dudas… Pero con la mirada puesta un poco más allá.

Sin el egoísmo y sentimiento humanos que nos lleva pensar que todo ha de ser perfecto o como creemos que ha de ser lo perfecto…y, que nos lleva a creernos indignos y culpables de algo, cuando no se cumplen nuestros íntimos deseos. O, cuando nos sobreviene lo que entendemos como desgracia y fracaso en la experiencia personal.

 

Ella, también me estrechó como asintiendo en lo que decía yo. Y seguí…

 

-Tal vez, tengamos que mirar de otro modo, ¿no crees cariño?

… y como digo, cuando no sabes, cuando el misterio es indescifrable, tendríamos que confiar.

 

“¿Confiar en…?” me miraron inquisidores sus ojos.

 

-Confiar, por ejemplo, en que si la vida no te da una explicación, tal vez sea más como bendición que como un castigo ¿…?

 

Su mirada seguía interrogativa, pero muy interesada y agradecida en la reflexión…Que no sé de dónde me iba surgiendo, amiga mía, aunque supongo que son los guiños del amor. ¿No crees?

 

Me sentí como un abuelo, que consuela y entretiene, con un cuento, a un niño; pero era un cuento, amiga, que sentí y agradecí como del cielo y no una fantasía de mi mente…

 

Seguí:

 

-¡Cuántas veces, mi amor, hacemos cosas que después, al recordar, nos torturan!

Y supongo que no se olvidan porque son parte de un trabajo y es necesario contar con ese conocimiento y lo que nos ofrece. Pero; más allá, existe el misterio. Y nuestro olvido, de ese más allá, puede que se de por amor… para que podamos recuperar la inocencia y la esperanza de nuevo. Algo que por inmaduros e inconscientes pudimos perder momentáneamente, en un posible pasado. Si el amor nos hace inocentes, gracias al olvido, ¡ porqué torturarnos nosotros!

 

No sé porqué, al pronunciar esa última frase, a Marion, se le iluminó la cara…

 

- Aceptemos, aunque no conozcamos de donde viene, la posible causa que provoca esta negación a nuestro vivo deseo de ser padres. Tenemos que reconciliarnos con la vida y perdonar…tal vez perdonarnos a nosotros mismos; pero solo de la ignorancia, que es la única responsable del daño que podemos hacer o hacernos…

 

A pesar de lo mucho que había cambiado su semblante, Marion, aún se quejó:

 

-Este dolor es inmensamente cruel, Arturo, es de los que no se curan… (Comprendí que había acertado al no contarle lo que había descubierto)

 

Le dije:

 

 

-Por favor piensa en lo que te he contado, cariño… Si la vida nos ha unido no es para castigarnos…

Si fuera así habría fracasado ¿ Verdad? Le dije sonriendo

 

Ella, se echó sobre mí y respiró, de nuevo, más tranquila… Acaricié su pelo.

 

Recuerda:

 

 

-Algún día los trigos fueron verdes porque esa es su naturaleza.

En ese momento no germina su semilla, no por un castigo, no porque sean malos…

Es solo, que aún están inmaduros.

 

-Ahora mismo, tengo entre mis brazos lo que más amo. Aunque hoy, haya tristeza, tengo amor y “ Si tengo amor nada me falta”… Soy feliz en medio de nuestras lágrimas. Nuestra alegría las limpiará… Saldrá el sol y volveremos a cantar. Sonará la música, ¡Lloverá, y volveremos a bailar bajo la lluvia!

 

Me incorporé, y mirándola a los ojos le dije:

 

-Ahora, cariño… Y ella me interrumpió:

 

 

-Sí, por favor, amémonos ahora… Ahora, te deseo con toda mi alma, Arturo.

 

 

-Sí, mi amor… Ahora, olvidarás tu dolor.

 

Comencé a besarla… Fui bajando hasta su vientre. Imprimiendo en él mis besos y todo mi amor.

…….

 

 

Poco a poco, amiga, Marion fue recuperando su actitud positiva, y avanzaba por la vida con su gracia y fuerza de siempre. Nunca volvió a hablar de culpas y castigos. En aquella ocasión fui bendecido:  “llamé, pedí y fui atendido”

 

Una noche, estando ya enferma y cuando apenas le quedaba tiempo que compartir conmigo, al irnos a dormir, antes de apagar la luz me dijo:

 

 

-¿Sabes? Conozco una vieja costumbre finlandesa.

A Marion le gustaba mucho contarme historias. Y a mi me gustaba escucharla. Me dispuse encantado, pues, a ello… Dijo:

 

-Los amigos colocaban en el ajuar de los novios, tres frambuesas secas. Ese regalo, representaba tres deseos para la felicidad del matrimonio:

 

Amor, hijos y salud

 

De esos tres dones, nosotros solo tuvimos uno: El amor, Arturo.

 

No sé porqué no tuvimos hijos, ni porqué mi enfermedad está a punto de separarnos, pero…Hay algo que quiero decirte, algo que tú me contaste un día y que cambió para bien mi manera de sentir:

 

Dijo:

 

Siempre tuvimos el mejor de los presentes; el verdaderamente imprescindible: El amor. “El amor basta” ¿Recuerdas? Después de aquél día, cariño, nunca volví a sentir la falta de los hijo,  aunque los deseara. Y a lo largo de esta enfermedad, tampoco me he sentido infeliz, ni castigada, aunque hubiera querido sanar.

Soy Feliz y tengo paz…porque tengo amor. Nos amamos locamente y tanto a ti como a mí, fue él…el amor, el que dio luz a nuestra vida, salvándolas de pensamientos tormentosos y a la vez estúpidos…

 

Confié, hice bien, acertaste Arturo: Nos bastó el amor.

 

 

 

 

"Mis palabras te buscaban

buscaban el camino de tu alma

susurrando preguntas

confesando certezas

acunando un sentimiento antiguo.

Mis palabras en tu oido

se durmieron

abrazaron tus recuerdos

despertaron tu deseo

de palabras.

Entonces tú dejaste

la puerta abierta

sabiendo

que mi voz te buscaba.

Lo sabías y dejaste

que cruzara tu umbral

con mis palabras."

 

(Sobre un poema de Ana María Drack)

 

 

 

 

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M
<br /> Hola, Flora<br /> <br /> <br /> Como vés, ya comienzo con la nueva temporada. Me alegra saber que finalmente le distes a tus personajes una oportunidad en la búsqueda de la felicidad.<br /> <br /> <br /> Lluvia de besos.<br />
Responder
F
<br /> <br /> Pues claro, es como la vida misma, (hoy llueve y mañana no) Besos, MJ<br /> <br /> <br /> <br />
K
<br /> Que bonita reflexión, Flora!!!!!. Ojala todo el mundo fuera consciente de la grandeza de lo que para ti es el amor y que nos has transmitido con tanta maestría. Al<br /> punto de tenerlo todo, sin necesitar nada más...eso es muy complicado pero, una vez llega, la felicidad es plena.<br /> <br /> <br /> Gracias, querida amiga.<br />
Responder
F
<br /> <br /> Gracias, siempre a ti, amiga querida... La dicha plena es siempre a momentos. Es más no creo que por acá se pueda aspirar a mucho más. Aunque cierta comprensión o "aceptación" nos hace sentir más<br /> tranquilos, eso es cierto. Pero vamos nade es seguro, mejor que no me pongan a prueba, no sería extraño (nada extraño) que saliera por peteneras jaja<br /> <br /> <br /> Te quiero mucho, mi Kori, gracias por ser como eres y la esperanza que siempre abres en otros, en mí, por ejemplo ¡Muaskiss!<br /> <br /> <br /> <br />