Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Huella... "huella de tono inquietante" esa que nos dejan todos y cada uno, sin excepción… nuestros amigos.

Los amigos, desde luego, son una ayuda; tanto por acción, como por omisión. De lo que podría desprenderse que sí, que nos ponen; (a veces) en el brete de… ¿echarnos un vistazo?
No, mucho más, nos hacen mirarnos de frente, cara a cara en ese espejo...gracias a ellos, damos con cosas nuestras, de adentro, cosas que imaginamos solo afuera; en el espejo (en otros)
Pero no, amigos,… no escojo a mis amigos para saber quien soy, ni por amor al conocimiento,... ya mío, ya de los otros. Aunque; son sendas, (veredas) en las que se encuentra esto y, digámoslo así, lo que busco…
Lo que busco instintivamente, o "sin querer" en la amistad.
La verdad, es que siempre los "elegí" (a los amigos) por placer. Solo por encontrarme a gusto en la compañía del amigo... Sin más mimbre. Y es que eso es mucho y más que suficiente, ¡qué podría pedir de más! Además, que es innecesario, sin pedir ellos me dan, son cosas de la amistad, da todo sin pedir nada, o solo esa especial compañía… insustituible.
Procuro, en la amistad, como en la vida, que sea un placer el compartirla, en todo lo posible...
Nunca busco por catálogo: viejos o jóvenes, blancos o negros, animales o personas, prosaicos o poetas, mujer o varón, de aquí o allá. Todo cabe y nada sobra... porque al final, siento, ya lo digo que...
Que "se elige sin querer, queriendo..."
Porque, la Amistad, es un encuentro donde las partes se sienten atraídas y encantadas de encontrarse ¡jubilosas!
¡Quién se resiste!
Y, claro, sintiendo algo así, aceptas ese nuevo cruce de miradas o apretón de manos en el camino.
Encantados, los amigos, cada uno por su lado; de poder entregarse. Porque hay algo que...no sé si será ilusión estúpida (me da igual, que me da lo mismo), pero acabo sintiéndome mucho mejor cuando doy o me entrego, que cuando recibo, sin olvidar, por supuesto; el regalo que significa recibir algo del otro... eso, ni quiero ni puedo negármelo.
Pero por firmar estoy, que siempre acabamos más felices, más sanos y hasta más guapos, cuando vemos y sentimos felices a nuestro amigo, amigos, por... por mor nuestro ¡qué cosas! ¿no? Pues este, supongo, es uno de los misterios de la vida, que la mayoría de las veces descubrimos gracias a nuestros queridos amigos.
Los amigos, ay, los amigos...
Los amigos nos traen siempre rosas;
las rosas son preciosas, todas especiales.
Originales todas en su forma, color, aroma y...
y en sus espinas, amigos;
pero así son las cosas, totales.
...
Son lentejas, las tomas o las dejas.