Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Por Flora
(De cómo me mira y cómo lo miro yo)
Lo que hace grande al árbol no es a dónde llegue, sino dónde asienta su raíz.
(me gusta recordarlo;)
...
kaminando...
Tras aquél recodo, imagino ya el viejo paisaje añorado.
Las ramas del viejo árbol conocido
saludando a lo lejos;
agitando sus pañuelos verde y blancos
como anunciando algarabía, presagieando cercanías
que llaman al peregrino al descanso.
Hijo pródigo que viene y va,
sin olvidar jamás aquellas otras vidas.
Ya presiento el frescor y calidez que guardan para aquello que fue suyo,
que lo es todavía.
...
Y qué bien sientan los años al viejo árbol,
siempre renovado y bendecido por los ciclos de la vida.
Su enormidad y su presencia
me hablan de la infinita historia que guarda
desde la raíz a la copa...
desde la noche de sus primeros días,
a este bello amanecer de primavera.
...
"Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que en mi juventud me deslumbraba, aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues encontraremos fuerza en el recuerdo, en aquella primera simpatía que, habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre, en los consoladores pensamientos que brotaron del humano sufrimiento y en la fe que mira a través de la muerte. Gracias al corazón humano, por el cual vivimos, gracias a sus ternuras, a sus alegrías, y a sus temores la flor más humilde, al florecer, puede inspirarme ideas que, a menudo, se muestran demasiado profundas para las lágrimas."
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