Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Ese viento que no cesa...

El Tiempo, es como un mago que nos toca con su varita mágica al nacer…
Su magia nos dibuja y redibuja hasta llegar a emborronarnos.
Él, hace que unas manos firmes y hermosas tiemblen y se arruguen. hace que otras, tiernas y pequeñas crezcan hasta escapar y no caber más en las mías…
Sí, el tiempo,”como un mago fabuloso”, da lugar a todo eso (y más), pudiendo transformar a lo aparente en lo más real y natural.
La manifestación meteorológica del tiempo trae la lluvia, que a su vez, hace posible la germinación de las semillas. El tiempo primaveral nos colma de flores, y el verano nos bendice con las mieles de la cosecha.
El rocío de las mañanas es también, un fenómeno del tiempo -y temporal-, dura poco, como casi todo…
Sí, con el tiempo de la mano podemos transformarnos para bien y para mal, recrear y ser vanos…
-Me queda tiempo ahora para hacerte compañía… Mágico tiempo-
Pero ¿Qué es el tiempo?
-Me atrevo a preguntarme-
¿Puede ser algo así como el beso invisible; y sostenido, de una ilusión constante?
El tiempo, a veces, es un mal viento que alborota, que sopla y sopla la hoja que pende de su propia rama...
ella, no entiende porqué la agotan de esa manera ¿loca?
¡porqué el viento la toca y toca... la seca!
porqué le roba la fuerza con la que ella, se agarra...
porqué la arranca y la saca de su hueco, de su muesca.
En cualquier caso, el tiempo es…
elTiempo también es el bálsamo,
bálsamo que mi carne necesita para curar la herida.
Lo que necesita un alma para templarse en la fragua mundana…
Es el ir y venir de los ciclos…
Ciclos, que están para nosotros, como los trenes en las estaciones, mientras necesitemos subir y bajar de ellos.
Y es recuerdo, huella en la memoria, en un libro, en una carta vieja,
en un camino... ese camino, de soledades amadas y tranquilas,
donde se teme más que te encuentren que perderse.
El tiempo se viste de historia, leyenda, cuento...
que otros cuentan
hasta que les llega el terrible y dulce olvido de lo ido.
( ¡la vida es tan larga... como una historia que no acaba.!)
Desa divina gracia... que adentro de los ojos danza y, asomándose, respira por sus esquinas, en la mirada...
