Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
A veces, el tiempo se para, caes en otro mundo y al volver continua todo igual... o casi igual
SALTA Y NO MIRES ATRÁS
Alma & Luci… (de los cuentos de kaminando, de viejo diario)
A-¿Tú…? ¡Cuánto tiempo no?
L.- Me llamas y obedezco…
A.- Cállate por favor, no hables de eso. ¿A qué has venido?
L.- Eres tú la que has entrado, no te confundas. Y sabes que a ti siempre te recibo y atiendo. Pero que conste, me tienes asustado
A.- ¡Qué dices! ¿El rey del mundo siente miedo…?
L.- Me da igual tu sarcasmo... me importas mucho. Quedan cuatro días y tu actitud no es la adecuada para despegar y no regresar.
A.- ¿Y la tuya, Luci? ¡Como te descuides, tu segundo se hace el amo de tu mundo!
L.- Qué poco me conoces… Aunque me alegra escuchar eso, porque quiere decir, que tu mirada sigue limpia, tanto como cuando…
A.- Déjate de monsergas. Cuéntame otras cosas,… algo más entretenido, porfa.
L.- Qué, por ejemplo…
¿No dices nada?
De eso no me gusta hablar jeje
¿Quieres que te cuente cuándo me encapriché de ti? A mí m encanta revivirlo y…
A.- Luci, me temo que te repites cual viejo, ¿Has perdido la memoria?
L.- No tienes ni idea. No insistas en querer ofenderme, es algo que nadie, ni siquiera tú, puede conseguirlo. Lo único que puedes usar contra mí es el amor. Con él me tocaste, un día, insiste, vuelve a “tocarme” y quién sabe ¡jaja…. ¡Tal vez, llegaría a pedir clemencia y perdón si hace falta…o me entregaría… Desaparecería en este vacío mundo, creado por mí y para mí. Si persistes en tu actitud, puede que lo haga ¿ Me crees?
A.- Ni en sueños, ¿Cómo puedo? ¡Tú creaste la mentira para ocultar mi verdad ¡Tú sembraste la semilla de todo lo peor humanamente! ¡Solo deseas poder, esclavos y dominar! ¡No dejas de alimentar bien a tu ejército, a tus pastores! Y se portan, ya lo creo…
L.-“Los pastores serán brutales mientras las ovejas sean estúpidas”. Y ya que sabes tanto:
Me leíste esa frase una vez,… a pesar del tiempo, la memoria no me falla., ya ves ¿Otra?
“El amor verdadero, no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero”
Por eso vengo a ti, bien sabes cuanto te quiero y, lo mismo que el dolor de otros me alimenta y hace crecer, no soporto el tuyo, quiero que escapes cuanto antes y no vuelvas o…, me temo que, acabaré rendido ante mi enemigo.
En cuanto a lo de las malas semillas, también están las otras, una condición no excluye la otra, puede que sea difícil pero no un imposible, mi poder tiene un límite ilimitado en su raíl, pero ninguno fuera de este… ¿Me atiendes?
A.- ¿Ahora necesitas disculparte?
L.- De ninguna manera ¡JAJAJA! Ajaja… estoy perfecto en lo que hago, solo intento que no sientas pena por quien no la merece en absoluto… Quiero pasar esta página ya.
A.-¡No sé como te aguanto…!
L.- ¡Jajaja…! Porqué va a ser, también yo te doy pena, lo tuyo es una enfermedad, una obsesión, ESTÚPIDA… Todos encuentran lo que buscaron, lo que idearon, deja ya de hacer ese papel angustioso…
A.- Eso era antes, ya se acabó, precisamente…
L.- ¡Precisamente, sí! Estás hecha una mierda por eso, sí…¡No! No . Dejemos el tema. Ahora, quiero que recordemos juntos lo que te comentaba.
Tú, crees saber cuándo me interesé por tu alma… Recuerdas aquella visita arriesgada que hiciste a mis, privados, aposentos. La verdad, es que no te arriesgaste nada. En el fondo lo sabías. Notabas esa energía de seguridad que te transmitía mi interés “desinteresado”… por eso no tuviste miedo, ni al aceptar mi invitación, ni durante la visita.
A.- Siempre igual, colgándote tú todas las medallas … Me da igual. Adelante, no te calles… Cuéntame, pues, cuándo surgió ese interés por mí.
Luci.- Fue un momento crucial en tu vida. Eras una peke e intentaban prepararte para hacer la primera comunión… ¡Fue todo tan divertido! Y lo mejor, tu primera confesión…
A.- ¡Pero qué dices…! ¿Tú te enteraste?
L.- ¿Acaso lo dudabas? Yo, no estoy en todas partes como el otro, pero no me pierdo una de lo que me interesa y… y tú me interesabas mucho. Solo me retiraba cuando entrabas al sagrario (me moría de celos, ¡cómo una mocosa podía estar tan enamorada ya!) El otro, no sé porqué, siempre se empeña en hacer llorar a los mejores ( con perdón). Y ellos, en amarle… ¿Por qué aceptarías venir a mi mundo? A veces pensaba que eras una espía. Si es así, estás a punto de fracasar. ¿no te preocupa? Seguramente piensen que te pasaste al enemigo… no todo ha sido puro en tu camino, “hermana”
A.- ¡Solo dices tonterías! ¡Déjate de historias y cuéntame qué sabes de mi primera confesión!
L.- Todo, lo sé todo…
A.- ¡Jesús, Dios mío qué…!
L.- ¡A la porra! ¡No hables de él en mi presencia, no lo aguanto …!
A.- ¡Pero qué tiene de malo si…!
L.- Precisamente, precisamente… ¡NO TIENE NADA DE MALO! ¡No es justo! ¡Mira lo que hizo conmigo!... Me creó bello, inteligente, aparentemente suficiente.. ¡Cualquiera lo diría no! Pero no se privó de sembrar en mí otras lindezas que me hicieron caer en tentaciones y convertirme en … en lo más aborrecido. ¡¿No te parece un abuso?!
¡Qué se creía y qué esperaba el muy pavisoso! Yo aprendí con él. Pero le pareció feo, ¡un gran pecado!, que hiciera lo mismo que él hizo …
A.- Bueno, bueno, no te embales, moreno… déjate de reproches, calamidad y rivalidades ahora. Lo que quiero es comprobar si …
L.- Jajaja, me interrumpes porque no quieres que te restriegue de nuevo que tu rey perdió frente a mí jajaja. Este mundo no es suyo y eso escuece ¿No?
Pero ya lo dejo, tranquila…
Tienes toda la razón, en parte, porque al final, el otro, se mete en medio de nosotros y no lo aguanto… ¡No lo aguanto!
A.- ¡Que lo olvides…!
¿Te he sugerido que lo olvides?!
L.- Sí, cariño…sí:
Pues verás, recuerdo que estabas muy preocupada con eso de la confesión… Estabas todo el día dándole vueltas a tu cabecita, pensando en qué decir al señor cura. Natural, ¡CLARO…! no habías cumplido aún los siete años y eras una bendición, no necesitabas, siquiera, decir mentiras.
Y tú estabas, precisamente, preocupada por eso, porque no tenías nada que confesar.
Recuerdo, jaja, que andabas como loca, preguntando a tus amigas qué iban a contar ellas.
“Pues la verdad, hija”, te contestaban… “que desobedezco a mis padres, que miento, que les cojo dinero alguna vez, que digo palabrotas cuando no me oyen, que me meto el dedo en la nariz, que hice cositas con mi primo… ¡qué te crees!También yo tengo miedo al cura, pero es que si comulgamos en pecado iremos derechitas al infierno. Y eso es mucho peor ¿no? Pues eso, que no podemos escapar de confesar la verdad”
¡Pobrecita! Qué preocupada estabas, no podías ni dormir tranquila… Tu madre creía que tenías pesadillas, porque gritabas algunas noches y le contabas que había una sombra a los pies de tu cama… ¡Perdóname! Adoraba rondarte. Era yo ¿Sabes…?
A.- ¡Serás cabrón…!
L.- Ya te he dicho que lo siento. No te enfades; que te creas más peso, alma…
A.- ¡A la mierda…, pedazo de.. ojalá pudiera tocarte!
L.- Si sigues enfadándote, me largo y no te cuento más… No quiero enfadarte, al contrario, quiero que te tranquilices. Y que no des tanta importancia a cosas que no la tienen…
Bien, eso está mejor. ¿Puedo continuar ya?
A.- Sigue.
L.- Sé…, que un día, en vez de coger las de Villadiego, cuando una tarde, el cura, fue a charlar un rato con tu abuela; decidiste quedarte pegadita a ella…, por ver si mirando de cerca, al que se llamaba intermediario y traductor divino, encontrabas alguna pista que te ayudase el día señalado, y temido, de tu primera confesión.
Él, no perdió oportunidad de dejar clara la poca simpatía que te tenía ¿Recuerdas? Y le dijo a tu abuela, que solías evitarle y que no ibas, como el resto de niños, a “reverenciarle” cuando aparecía. Tu abuela te disculpó diciendo que eras muy tímida, mientras te apretaba la mano en señal de: “ni se te ocurra abrir la boca”.
Pero él, insistió: “pronto harás la primera comunión. A partir de ese día, tendrás que ser más respetuosa y responsable,.. si no quieres estar todos los días en el confesionario y cumpliendo penitencia” Al escuchar aquello, te pusiste lívida…
Yo, me vengué, jaja, pronto de él, aquella misma noche, le proporcioné un sueñecito que no olvidó nunca jaja---
A.- ¡Pero cómo pudiste hacer…!!
L.- ¡Qué quieres, no voy a negar lo que soy! No está en mi naturaleza poner la otra mejilla ¡al contrario!. Y tú, almita, me traías calor y alegría. Ya conoces el infierno, y en contra de lo que dicen, es frío, muy frío, hasta para mí… Eras (eres) ¡tan poco común! Quería cuidarte, tesoro, como cosa mía, aunque no lo fueras (aunque nunca lo seas)
A.- Déjate de coba y sigue, filibustero…
L.- ¿Qué has dicho…? Jajaja Eso me viene chico.
A.- Sí, ha sido una tontería ,perdona, jeje
L.- Y ahora más guasita ¿no?
A.- ¡Continua , por …!
L.- ¡No te atrevas, calla…! Sigo, ya sigo:
En cuanto se fue, (el curita), hablasteis tu abuela y tú. Le contaste el apuro y ella te dio la solución. ¿Recuerdas lo que te dijo?
A.- ¡Pues claro! ¡Cómo podría olvidarlo! … Me dijo que me inventase algunos pecadillos, que le mintiese, que si le contaba la verdad, no solo no me creería, sino que se enfadaría y que igual ni permitía que hiciera la primera comunión.
“Dile, por ejemplo, que dices mentiras muy gordas… de algún modo, así, habrá verdad en la confesión”
L.-Mujer sabia, tu abuela, aunque bueno, más que sabia, era ya bastante vieja jaja
A.- ¡Menos guasa, Luci, estás hablando de mi abuela!.. Por cierto, me gustaría preguntarte algo, ¿Puedo?
L.-Tú verás…
A.- El caso es que mi abuela, siempre me decía que cuando muriese ella, que no me fuese a olvidar de rezar, por su alma, cada día… porque se temía que iría al purgatorio y que cuanto más rezase, menos tiempo tendría que estar allí penando. Me gustaría que me dijeras si …
L.- Ya sé lo que te gustaría. Seré muy claro:
Su alma, como la de todos, pena aquí lo que haya de penar. Pero tranquila; está en paz con ella, por tanto, según Fray Luis de León, también con el resto.
Y, ahora, ¿Continuas recordando…?
A.- Yo, no imaginaba que las mentiras no tenían porqué ser, obligatoriamente, pecados o faltas graves. Tenía entendido lo contrario y además, nunca había necesitado (hasta entonces) de ese desahogo… Hasta dudé de si mi abuela se encontraba bien. Incluso, le pregunté a ella si mentía…
L.- Jajaja… y te dijo:
“Acabo de mentir delante de ti, cariño, o ¿es que acaso crees que pienso, en serio, que eres una niña muy tímida?”
Cuando entendiste y aceptaste su respuesta, le preguntaste si mentía a menudo. Y ella, te respondió, que siempre que fuera necesario y… que poco a poco aprenderías a practicar ese ejercicio, sin convertirte en una persona mentirosa y falsa.
A.- Sí, sucedió como dices. Y el día de la confesión…
L.-El día de la confesión, te presentaste sin haber ideado ninguna mentira, pero dispuesta a mentir ya lo sé… Por eso, yo, te eché un buen cable jajaja ¿Recuerdas lo que dijiste?
A.- ¡No quiero recordarlo! ¡vale ya..!
.L.- D. Tomás ( el cura) quedó satisfecho jeje. … Y tranquilo, de haberte preparado para recibir la primera comunión perfectamente limpia…
A.- ¡Cállate, ya, no sigas! No sabes lo mál que lo pasé a pesar de rogar mil veces a Dios que me perdonase… El día de la comunión, creí que no podría comulgar, o que un rayo me partiría en dos delante de todos si lo hacía…
L.- ¡Cómo que yo no sé…!
A.- Tú sabrás lo que sepas, pero la que lo sentía era yo ¿Vale? No tendría que haber seguido el consejo de mi abuela, me arrepentí, ¿lo sabes?. Aunque D. Tomás se hubiera enfadado, por no creerme, y no me hubiera dejado comulgar. ¡No sabes cómo deseé no haberlo hecho! De no tener nada que confesar, después, pasé a sentirme en pecado mortal y aterrada…
L.- Lo sé, puedo decir algo?
No sentí, pero lo comprendí y deseé ayudar… por eso, desaparecí de tu vista por las noches, para que no pensaras cosas raras y recuperaras tu calma. Además, quién te crees que puso o incitó a tu abuela a hablar de nuevo contigo para que te hiciera comprender la poca importancia que tenía aquello…
A.- Pues mi ángel de la guarda, quién si no… Ni se te ocurra decir otra cosa. Y de poca importancia nada. Me dejó traumatizada… Ya ves que tu idea de practicar la mentira no…
L.- Vale, concedido, pero no olvides, lo que soy… el rey de este mundo tiene un cometido, y este mundo hay que mantenerlo.
A.- Ya ¿estabas haciendo méritos para superarte a ti mismo no?
L.- Ríete, ríete lo que quieras…
Pero, oye ¿Volvemos al presente?
A.- Claro, ahora no te interesa seguir… y cambias de tiempo.
L.-Te va a rechinar lo que tengo que decirte pero más me rechina a mí y me aguanto.
A.- A ver, qué pasa ahora…
L.- No podrás seguir adelante si no olvidas y perdonas, Alma. Sigue tu vida como quieras; pero perdona ¡PERDONA! Tú puedes.
A.-¡Claro que puedo! El asunto ES QUE NO QUIERO, NO QUIERO… ¿Me explico? Y no entiendo como eres tú el que me viene con esas.
L.- Es que has cerrado el resto de puertas, has jubilado a todos los posibles mensajeros, menos a mí… y sé que no es por amor, bonita.
A.- ¿Y no te alegra? (luego dicen que no hay quien entienda a las mujeres)
L.- Dime… ¿sabes por qué no quieres perdonar?...
¡No, no me llores, no … me duele que llores! Menudo papelón me obligas a tomar, prefiero que te enfades…
¡no, eso tampoco, no!
A.- ¡Estás pirado! No quieres que llore, no quieres que odie, pero me pides que me enfade..
L.- No, no odies…
Te estás haciendo daño. Estás cambiando tu destino ¿Lo sabes?. No es eso lo que habías proyectado, haz memoria.
A.-¿ No me quieres en tu ejército de pastores?
L.- ¿Cruel contigo?
A.- Y yo no me puedo creer que tú, precisamente tú, quieras hacer el bien.
L.- No te confundas… Tú eres terriblemente peligrosa aquí (para mí) mañana giras y me dejas sin… ¡vale! Sí. No tengo miedo.
Ya sabes lo que siento. En mí también está la semilla del amor y tú la pusiste en marcha como si fuera una bomba de relojería, ¡no soporto verte así….! (Tú, para mí, no eres como el resto)
A.- ¿Qué pretendes?
Te lo dije ya.
Mira, este mundo, se desorganizaría y destruiría a sí mismo. Sin mí, no tiene sentido…me necesita. Pero si me veo obligado, lo abandonaré para sacarte de él. El purgatorio no es tu sitio ¿Estámos? ¡Te quiero fuera de aquí!
¡Ya vale! ¡Salta, sal del agujero!
Como dijo El Olvidado, “El Reino de los Cielos está muy cerca” Aquí mismo, amor… ¡Vamos, salta!
A.- ¡Jamás, jamás le olvidé… y lo sabes! Pero…
No sé qué hacer… ni lo que siento. Hasta tú pareces mejor que yo.
No sé qué decirte, igual si te digo, “gracias” tú…
L.-Te contesto con otra sentencia de Fray Luis de León.
Escucha lo que dijo: “Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma”
…
A.- Quiero que me digas algo más… ¿De verdad piensas que estuvo bien que mi abuela me aconsejase mentir?
L.-De verdad y bien, no te diré nada, cariño… El negocio es el negocio, compréndelo. Pero sí te contaré algo y tú luego lo interpretas como quieras:
Tu abuela tuvo mucho miedo por ti, se temió lo peor. Quería protegerte ¿Lo hizo bien, lo hizo mal? A veces, es lo menos importante, aún, provocando algunas decisiones, grandes desastres.
También te digo que, la mentira tiene una puerta de entrada muy amplia y visible, mientras que la de salida, es pequeña y no se ve a bote pronto, cuesta encontrarla.
Y… y acabaré perdiendo la silla, pero te diré algo más. A ver: El hombre no es especie acuática, pero busca e inventa maneras, artilugios, etc., para moverse en ese medio, tanto en superficie como inmerso ¿Acaso eso lo convierte en indeseable y traidor? Bueno, para los pececillos y agua, a veces, sí… Luego, depende del uso, del como y porqué (del abuso). En este mundo nada es blanco o negro, eso ya lo sabes. Recapitula, mujen, vuelve en ti.
A.-Y tú… ¿tú siempre estarás aquí…?
L.- Me muevo entre este piso y el otro, que también conoces ya. Cada uno tiene su sitio, este, es el mío …y me gusta ¡Venga, Vete, sal de aquí…!
¡Salta y no mires atrás, alma…!
(Adios, adiós, ...ve condiós…)
"Pero sé feliz siempre. Y si no ¡Recuérdame!"