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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Sin par y semejantes...

 

el-principito-y-su-rosa.jpg

 

Un santo que yo conocí, jamás arrancaba una flor. `¿Debo yo robar a un rosal la ostentación de su belleza? ¿Debo lastimar su dignidad con mi despojo rudo?.

(comentario de: Paramahansa Yogananda en Autobiografía de un Yogui)

 

Al leer el comentario sonreí y casi me emocioné... Recordé que hace años, conocí a alguien que me enseñó  a reflexionar sobre esto. Él nunca cortaba una flor. Desde entonces, aunque algún ramo ha caído en mis manos, algo profundo cambió también en mí... En mi jardín, lo pienso mucho antes de cortar alguna. Tengo en cuenta que cada flor es única, no hay dos iguales,¿ Con qué intención la deseo?... Y solo me llevo alguna cuando necesito de ellas, repito: cuando la necesito, solo entonces la llevo conmigo. Ya no me guía el capricho como en el pasado... Y, lo curioso de esto es que también ha cambiado algo en lo que recibo de esa flor, que parece que reconoce mi necesidad y me llena de su presencia y con ella de una energía benéfica y maravillosa ¡Maravilloso!

Como alguno de los que leéis conocéis al que me enseñó algo tan importante diré su nombre, bueno más que el nombre el nick por el que normalmente se presentaba: ¿Recordáis a JC? Pues fué él quien  me ofreció tan singular presente, que tantas veces me ayuda a mejorar alguno de mis días.

ROSAS-Y-GOLONDRINAS-004.JPG

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“ Solo era capaz de dar amor, desprendido, sincero, y aunque técnicamente cometía errores reprendidos por algún compañero, el rosal que Juan Luis cuidaba era distinto a los demás. Había algo en ese rosal que llamaba la atención y los fines de semana los visitantes del parque le prestaban una mayor atención por motivos inexplicables que quizás solo Dios sabe. Algunos apreciaban la anarquía en la distribución de sus flores, otros apreciaban su color de un vivo intenso y otros se paraban a observarlo sin saber muy bien porque, abstraídos en una sensación que calmaba su prisa como cuando miras al mar y el mar te devuelve el hechizo de sus ojos. Dicen que los árboles, las plantas, adivinan las intenciones de quienes se acercan a ellos, y que como sujetos observados sienten y que además está comprobado científicamente. La rosa no es el rosal, como el árbol no es el bosque, y Juan Luis intelectualmente esto no lo sabía, no podía saberlo. El se centraba en cada rosa y la amaba, pues sencillamente era incapaz de hacer otra cosa por su copia extra del 21, un número que representaba el mismo misterio que cada una de sus rosas. Huyendo de sentimentalismos, de una falsa compasión, quizás Juan Luis fuera tan solo corazón cuidando ese rosal y en cada mimo, en cada expresión técnicamente desacertada, las rosas captaran este romance y las autoafirmara en su propia naturaleza. No es extraño afirmarlo, porque en realidad la primavera no difiere mucho de ese cuidado descuidado y anárquico, y es el tiempo en el que el campo florece de par en par. Quizás las rosas necesiten de un sentir acorde con esta estación de lluvias y de sol abundante, tan caprichosa y variada, que quizás intrínsicamente tiene algo del cromosoma 21. Tan solo es una teoría más.

Lo que está claro es que Juan Luis era feliz en su trabajo, infinitamente más feliz que el resto de sus compañeros. Juan Luis no era un asalariado más, era un jardinero de fe, y su amor lo transmitía  alrededor con enorme facilidad, abonando lo imposible y quizás creando necesidades afectivas en sus rosas que sin querer, como su amor, también le necesitaban. Hay gente que afirma que las personas que tienen síndrome de Down en realidad son ángeles, teoría que pudiera tener un cierto paralelismo con la del cromosoma 21 con la propia primavera anárquica, insustituible.

La risa de Juan Luis volvió a brotar de manera descarnada al encontrarse una crisálida entre los tallos, los compañeros le volvieron a mirar con desaprobación, mientras sus rosas temblaban de una emoción invisible para la ciencia.

Os recomiendo el artículo completo, ¡hermoso! Leer más en:

http://ruylopez.lacoctelera.net/

 

 

 

 

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K
<br /> Y tanto viernes de dolores...besitos y cuidaté!!<br />
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K
<br /> Confieso que a mi también me cuesta arrancar las flores...sin embargo, durante mis largas jornadas de estudio opositando, fueron pocos lo días en los que me faltó<br /> una rosa roja a mi lado, precisamente por eso que comentas, me llenaba de energía y, cuando ya no podía más, cuando los ojos cansados de leer se me cerraban, tocaba suavemente sus pétalos<br /> (taaaaaaaaaaaan atercipelados!!!) y retenía ese instante en mi mente unos segundos deliciosos...feliz viernes, mi flor!!!!<br />
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F
<br /> <br /> Viernes de Dolores (ya huele a incienso, mi niña)<br /> <br /> <br /> Feliz viernes, Kori...<br /> <br /> <br /> Besos<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> <br />