Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
¿Todo es posible…?
Color y forma, aroma, caricia, sabor, música, presentimiento… Sensaciones que, unidas, conforman la sinfonía de las cosas que hacen grandes nuestros momentos...
En referencia al sentido de la vista, Decía “George Eliot" (seudónimo)
“Si tuviéramos una aguda visión de todo lo que es ordinario en la vida humana, sería como oír crecer la hierba o los latidos del corazón de una ardilla, moriríamos al percibir el rugido que está al otro lado del silencio”
Impactante, ¿Cierto? Y es que eso y mucho más son nuestros sentidos, todos nuestros sentidos…
Poeta, llamaría yo, al sentido de la vista, porque además de presentar una imagen, te puede hacer sentir y ver más allá de lo aparente. “El ojo”, es un poeta capaz de acariciar y transformar cualquier cosa con su mirada…
Evocador, imán… “por el hilo se llega al ovillo” o “por el humo se sabe donde esta el fuego” ¡Cúanto hermoso y sabio se puede decir del sentido del olfato para describirlo...! es, un testigo, capaz de resucitar el pasado.
El sentido del tacto, inconsciente o conscientemente nos presenta de forma tangible todo lo nuevo..., lo primero, este mundo al que vinimos a desembocar un día…Nada más entrar nos tocan y, poco a poco, aprendemos a tocar para reconocernos, para unirnos a otros y para encontrarnos con todo lo demás.
Un aventurero atrevido, cual niño, es el sentido del gusto. Un explorador del universo de los sabores que nos guía y tira de nosotros a través de él.
Compañero sin igual es el sentido del oído. Cuando te sientes solo, es capaz de mostrarte de mil maneras que no lo estás. ¿Cómo?Con el hermoso repiqueteo de la lluvia, por ejemplo... O, con el ronquido; tan reconfortante, de la cafetera cuando sube el café…Con los buenos días de una voz cualquiera; con el sordo y acompasado giro de la lavadora, o… O, con el tarareo de la propia e íntima voz, que siempre nos trae historia y leyenda familiar.
Y, por último, se habla también del sexto sentido:
Este, no es tan físico como los otros cinco. No tiene embajador ni embajada visible que lo represente o situe en en el espacio, pero; supongo que es invitado y huésped fijo, en la de todos los demás… Y lo que sí podemos ver, y a veces, hasta tocar, es su obra, así como beneficiarnos de ella.
Por ejemplo, toda obra de inventor, (por recordar alguna) es provocada desde ese sentido intuitivo, visionario, alarmante, y, a veces, incluso pesadíiiiiiiisimo… Insiste hasta que consigue que le hagas caso.
Por supuesto, no interpreto o siento este sentido, como patrimonio del “seso” femenino ( digan lo que digan). Aunque sí, podría considerar, que puede haber apartados especiales a los que la mujer, presta más atención y, por tanto, puede captar mejor ciertas "sugerencias"…
Pero, en cualquier caso, “los mensajes subliminales”, las pistas, “el humo” o “el hilo conductor”, como las señales que nos encontramos en las calles, están ahí para todos…o, al menos, para todo aquél medianamente vivo o atento.
Sí, este sexto sentido es patrimonio de todos, usemos el seso o no. Gracias a él, cuando usamos cualquiera de los otros sentidos, -pongamos por ejemplo, el oído-, no solo escuchamos, sino que se produce un fenómeno en el que se despliegan a un tiempo todos los sentidos y podemos intuir todo el cuadro o escena, es decir: Escuchamos, vemos, olemos, tocamos, saboreamos... y hacemos/creamos nuestro cálculo/composición.
De ahí que cuando nos falla alguno de los sentidos, por edad o accidente, los otros puedan ayudar a completar, en parte, aquella función del que perdimos.
Sí, quizás... Puede ser que todo sea posible;)

Al son de la vida
Para tu oído que me escucha, el mío.
Para tu ojo que me mira, los míos.
Con tu mano firme, que me alienta, hago camino.
A tu inspiración pongo la voz
Para tu corazón que en silencio me habla, el eco de mi entrega.
Por tu espíritu amoroso, que siempre me acompaña, soy…Cuerpo y alma unidos.