Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Por Flora
Camino del cementerio una chica se perdió, se la encontró un caballero de mucha fama y honor… Y tan bellas prendas la mujer lucía, que al instante, enamorado de ella quedó.
-Señora, en su mirada quedóse cautiva la mía, ya sin usted, sin sentido mi vida quedaría…
Ella, muy satisfecha y segura, estas palabras dijo:
-Caballero, si usted quiere de mi belleza gozar, todo cuanto yo le pida usted me tiene que dar.
-Con mis cinco sentidos la escucho, señora mía…
-Muy bien, caballero, ahí va mi pedido:
-Yo quiero una casa grande y hecha de dos mil maneras, con dos balcones que caigan frente a la plaza nueva. Rodeando toda la casa, ha de haber un inmenso jardín, y en medio de aquél jardín, ha de poner una fuente… con cinco caños de vino y otros cinco de aguardiente. Entre su casa y la mía ha de poner un almendro, para cuando vaya y venga, pueda ir partiendo y comiendo… además de poner, también, una gran parra, para que si hace calor, no me dé el sol en la cara… Nada más, eso es todo, caballero J
El señor, educadamente, quitándose el sombrero, estas palabrillas dijo:
-Quede usted condiós, señora, otro día, si Dios quiere, volveré, que es mucho lo que usted pide… venga otro y se lo déJ
....
No sé ustedes, pero yo, tengo la sensación de que cuando alguien pide con tanto deseo (y sin darse ni cuenta, con exgeración) realmente lo que hace es poner pared o muro, hacer imposible lo posible, hacer difícil lo fácil... complicar lo más sencillo.
Así, funcionan nuestros miedos... si tenemos miedo a lo que sea, ya se encargarán ellos (nuestros miedos) a pico pala, pico pala, pico pala, de crearnos un agujero a nuestra medida:(
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