Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
" como un río que camina hacia el mar..."

Los cambios llegan como sin querer. Aunque, realmente, ya los hayamos aceptado y querido de antemano. Es, como un acuerdo que hubiéramos hecho sin consciencia, a pesar de que es imposible que la consciencia se ausente o nos abandone, pues somos nosotros quienes la olvidamos, los que pensamos que, incluso, podemos vivir sin contar con ella...
a veces, actuamos como ese niño pequeño que juega y se esconde de mamá tras una farola... mamá, solo finje que no le ve, siguiendo el juego infantil,
o nuestro miedo a ser descubiertos con las manos manchadas de chocolate.
Ningún cambio puede llegar sin ser invitado, sin que antes, nosotros, le hayamos abierto la puerta.
Sin apenas consciencia ya sabemos que viene...
y apartamos cualquier obstáculo del camino,
es el momento...
encendemos la luz de la entrada y no la apagamos ni de día.

Cuando llega entra. Es desde dentro nuestro, que se desenroscan tornillos y se abren cerrojos, antes imposibles. Cae la coraza, la máscara y algo nuevo comienzas a sentir...
Dicen que cuando un huevo se rompe desde afuera, la vida muere, pero si se rompe desde adentro, sale el pollito y su vida comienza.
Verdaderamente quedas expuesto, cual polluelo, y parece casi imposible soportar tanto sentimiento... nadie puede verlo y nadie puede evitar retorcer y arañar un corazón que ya derrumbó el muro que antes lo protegía.
Da igual si antes eras capaz de aguantar las ganas de llorar, si antes te mantenías firme, en pie... cuando el cambio te deja al aire y desabrochada tú, paradójicamente, aunque has sido alimentada de una nueva fuerza, tiemblas. Tiemblas y no puedes evitar que otros sean tus testigos...
hay que aprender a recibir nada o todo...
a que unos pasen de tu emoción y dolor
y a que otros se acerquen y rodeen con la fuerza del amor de ese otro corazón.
(aprendes una nueva lección de gratitud y humildad)
Merlín dijo que para poder quitarse la armadura y volver a casa había que ponerse en camino, ir hacia nuestro destino o "fin de vida"... pero que no se podría volver por el mismo que habíamos traído, el camino de la mentira o el engaño. Sino que habríamos de volver por uno más costoso de enfrentar; el camino de la verdad.
Como un río que camina hacia el mar...