Al despedirnos dijo:
"Me gusta hablar contigo... gracias"

"Me gusta hablar contigo... gracias"
Una frase tan sencilla y, sin embargo...
a mí me dejó sin palabras.
Le salió del corazón, lo sé por cómo me miró cuando lo dijo. Lo dijo como quien recibe una bocanada de aire fresco cuando está a punto de desfallecer.
Venimos del sielencio, pero por aquí aprendimos a decirnos cosas con palabras. Ellas, las palabras, son como las manos... con ellas podemos hacer tanto lo mejor como lo peor, pertenecen a este mundo dual, pero confío que si estamos en él, es porque podemos manejarnos o palabrearnos en el mejor sentido, también;
sabiendo de sus extremos, para poder mantener el equlibrio.
Sean pues, las mejores semillas... las palabras en nuestro conversar; como dijo un poeta: "miguitas de ternura"
¡sean!
....
Las palabras son semillas en nuestro corazón
flores de un jardín amante
calor en invierno
brisa en verano
caricia al oído
dulzura a los labios
brillo en la mirada
semillas preñadas por el amor.