Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
(Recuerdos que engendran ángeles)
IV
Jinetes del tiempo

Hoy, justamente, hace un año de aquella tarde... ¿es mucho tiempo, es poco...?
Es solo eso, tiempo. Es, un trayecto o camino que transitamos a la grupa de nuestro leal y noble animal humano. Ya antes, de entrar a escena, necesitamos una especie de cuarentena, en el vientre de otro ser humano, para equiparnos e ir adaptándonos a la humanidad... en algunos casos, se llega a aceptar y conocer de ella, la adaptación, pero me da que en muchos otros, la toman como algo único, como si eso y solo eso representase la vida ¡La Vida... qué maravilloso misterio!
Cuando miro atrás y recuerdo, me sorprendo sintiendo todo, con la misma intensidad.
Recuerdo, llegar a la recepción del hospital con diez minutos de antelación, para mí, el tiempo nunca fue un problema, no es que me sobre, es que lo dedico a lo que es importante en mi vida. Así, puede que haya algo a lo que, como se dice, no llegue... pero es que si no es importante ¡qué más da!
Cuando llegó la hora prevista del encuentro, él, no apareció... enseguida, mi corazón supo que no volvería a verlo. Sí, lo sabía.., enseguida, dentro de mí, hubo un reorden y percibí que lo que había sucedido no era tal cual, sabía que algo había fuera del estado habitual de este estadio, que sí fuimos jinetes del tiempo, pero no del que parecía ser. No obstante, me dispuse a seguir la serie de pasos que se espera en situación semejante.
Primero me dirijí al celador y le pregunté si aún estaba en el hospital el doctor Valley. Me contestó que no le conocía. Después, me fui a la planta donde mi madre estuvo ingresada... allí, me encontré con parte del personal sanitario que conocía tan bien. Todos me saludaron y acogieron con mucho cariño... pero no me atreví a pasar por loca preguntando si él estaba por la planta. Lo que sí hice, fue preguntar si alguien sabía si ese doctor había trabajado allí... y sí, todos, muy compujidos, contaron que había trabajado allí hasta que murió, en un triste accidente, a la misma salida del hospital. Me contaron cosas bonitas de él, y que había costado mucho aceptar aquella pérdidad..., naturalmente, se interesaron, por el motivo de mi consulta, así que decidí contar una verdad a medias... les dije, que mi madre, muy a menudo, me decía: "hoy, ha venido a verme el doctor Valley..." y que nunca se me ocurrió pensar que ese doctor fuera real porque ya conocía a todos los que la trataban y ninguno se llamaba así; pero que, casualmente, mientras tomaba un té en la cafetería de abajo, en la mesa de al lado, dos personas estaban hablando de él, y que me había quedado helada, al recordar que mi madre me contaba que venía a visitarla casi a diario...así que, por eso, me decidí a preguntarles a ellos. Entonces, los que se quedaron helados fueron ellos. No fue algo premeditado, pero sí me doy cuenta que hubo una voluntad que, de algún modo, me impulsó a contar aquello... como si hubiera interés en que estos hechos se fueran conociendo y dejando de ser un tabú.
Les pregunté si tenía familia... me dijeron que solo le quedaba su madre, pero que él había vivido solo, aunque ambos se querían mucho y se llevaban muy bien.
Después de un rato, me despedí y salí de allí dispuesta a ir a su casa, recordaba perfectamente donde vivía y una fuerza interior me instaba a volver. Sentía que si habíamos tenido aquél encuentro, que para nada estaba fuera del tiempo, había algo más que averiguar...
....
Anoche, a través del cristal de la buhardilla, mirábamos las estrellas dando gracias a-Un0
que nos colocó uno con uno... no sé desde dónde mirábamos
¡mirábamos, eso es lo que importa! enamor miráRnos, importa.
Importa, la maravilla del noble animal humano que permite al alma ser jinete y cabalgar por todo tiempo
¡Gracias!
Encontré la calma en tu abrazo y el silencio vibrante en un beso
... si te tuve más allá de la muerte, es porque estás vivo
¡vives!
