Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
El dragón representa a los miedos, condicionantes y debilidades del hombre; por ello hemos de saltar y salir del automatismo ("despertar del sueño")y hacerse o contar con ello, para poder llevar a "la bestia" bien controlada.
En pocas palabras, la única "guerra" que hay que librar es con nosotros mismos.

Relato
La cazadora, comprendió enseguida su error... "se había metido en un jardín." Ella, no era mujer mundana ni dada a mundanales modas, ruidos,... y menos, aún, era de fundirse con sus habitantes, tan anclados en una mirada corta, sin amplitud y sin la perspectiva de algo más… sin duda, ese jardín cerrado, (también llamado, coto de caza) era peligroso en extremo para alguien como ella. El jardinero era un lobo… un lobo de actitud pobre, acomodado a su vida, algo torpe y descuidado. Un lobo –pensó ella- no tiene porqué ser limpio en su actuar, después de todo es una bestia del bosque… (cuídate, corazón)
En el lugar, también, había dragones afectos al viejo lobo. Ser testigo de las debilidades, los miedos, la crueldad y enorme carencia de amor en la que se atacaban y defendían unos a otros, la hizo sentir el peligro,.. pues como tantas otras veces, le latió dentro "el poder" (tramposo poder) y lo divertido que sería dejar salir un ratito, al menos, a la fiera que siempre iba a su lado, pendiente de ella y de encontrar una rendija por donde escapar, para hacerse enorme, como el genio cuando le dejan salir de su botella... ¡la tentación era tan grande...! pero; por experiencia sabía cómo terminaría la historia si abría la puerta y gritaba ¡¡¡fueego…!!!
Sintió dolor al pensarlo… ella, después de todo, amaba los bosques y a sus moradores, era una experiencia, casi, maravillosa aventurarse por ellos y comunicarse a bien con todo. Pero a veces, como esta vez, sucedía esto… que se metía en un jardín donde sus habitantes, no veían más allá de lo que necesitaban para mantener su ilusión… ellos, aún no habían comprendido que todo, hasta ellos mismos, son algo completo en sí y para sí, no son solo una parte, no solo la mitad que ven, sino también la que no ven ni quieren... o ven, como ajena, fuera... Su visión no les alcanzaba para más,( dormían el sueño esclavo) por eso, todo lo que les pusiera delante algo diferente, y extraño a lo que aceptan ser o, que otro "tiene que ser"era una amenaza y había que intentar defenderse como sea de ello... ni en su ataque a lo diferente, son capaces de intuir al verdugo que llevan dentro porque, paradójicamente, se creen las víctimas... y creen que se defienden cuando atacan.
La cazadora, en actitud felina, observó al dragón y al lobo del jardín...
Al dragón, pobre, se le escapaba el humo por la boca cuando quería echar fuego…así es la hipocresía, un quiero pero me escondo, en la apariencia, astutamente, pensó.. Y el lobo sí... este, estaba realmente desnudo y babicundo,... intentaba morder y se le iba el bocado, porque los años y el poco amor a sí mismo, le volvieron descuidado con sus dientes y colmillos, que habían pasado ya a la historia... ¡menos mal, si no... pobre de ella!
La cazadora, tenía buenas armas, y se vio capaz y poderosa pero, en un segundo, se apoderó de ella la compasión y comprensión que acompaña al amor... sintió la "pena" por sí misma, algo la despertó del encantamiento en que había caído, nuevamente, ya casi estaba tocando el fango, cuando pudo ver a lo lejos lo que estaba a punto de brotar en su mundo si no lo paraba; si no cerraba pronto esa puerta.
Paró a respirar y, "Algo"dentro de sí se hizo "Presente…" y, quedó libre para salir del jardín sin mirar atrás... siguió su camino.

Ella, había venido a cazar sus sueños, ¡nada más y nada menos!
Y no se fue con las manos vacías, no.
...
Dice "El Principito"
“Lo esencial es invisible a los ojos”
y yo digo:
Hace falta corazón para rendirse, para cultivarse y ver más allá, para ver esa fiera que tantas veces alimentamos en contra de lo más hermoso y esencial del ser... de nosotros mismos.
Siempre estamos "en lucha" con nosotros, llevamos al enemigo dentro. Y no importa quién sembró esa semilla, lo que importa es darse cuenta y saber que está en nuestras manos, no alimentarla.
¡Gracias!