Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
¡Música maestro..!
¡Ay, quien pudiera!

...
Un poema de F. G. Lorca comienza diciendo:
"Tengo algo que decir, me digo..."
Y, hoy, yo tengo el impulso de compartir un recuerdo de la infancia. Me ha venido, mientras escuchaba una charla de Emilio Carrillo. La charla se titula,
"Las causas del sufrimiento humano: cuales son y cómo eliminarlas"
aquí abajo os pego el enlace
El título me hizo suspirar "en modo abuela" mientras susurraba a mis adentros:
"¡Ay, quien pudiera...!"
Antes de comentar mi recuerdo, quisiera haceros presente una reflexión de, Federico García Lorca.
Dice así:
"Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan solo ahora la hemos de gozar."
Sin duda, Lorca, fue un poeta muy humano, sensible, apasionado...
...una servidora, por lo que ha podido leer de él, lo describiría con unas palabras, de él mismo, en referencia al teatro... dijo:
“El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana, y al hacerse habla y grita, llora y se desespera”.
Él, saltó a esta orilla, soñó y se levantó humano y al sentirse, amó, habló, gritó, lloró...
no sé, yo lo imagino así, como un ser humano apasionado con la vida, con la vida humana que, por cierto... tiene los días contados.
Y en ese sentido humano, él se refería más a la esperanza, a lo positivo y amable de la vida, aunque también estaba atento a cualquier marginación, poniéndose al lado del sufridor, según leí alguna vez.
Lo que está claro es que la vida "exige" amor en cada acto y que si no nos paramos a mirarnos un poco, no podremos conocer, si eso, lo intentamos, al menos... porque vamos... ¿muy de prisa?
¡no!, vamos muy entretenidos, como hipnotizados diría y, así, es imposible darse cuenta de algo.
...
Y, volviendo la mirada atrás...
el recuerdo que me vino, escuchando la charla, es el siguiente...

...hablando con mi madre sobre la mentira, le contaba, que; aunque fuera una niña, no era necesario que
me dijera lo que estaba bien y lo que estaba mal, que yo tenía una conciencia que me lo advertía.
Mi madre, me vino a decir, que sí era verdad que todos contamos con "ella", pero que también todos teníamos muy mala memoria y que muchas veces, entretenidos en los juegos, no contábamos con la conciencia antes de decidir algo y acabábamos sufriendo ... "por eso Dios, nos puso a los padres para recordaros esas cosas"
Como decía más arriba:
vamos muy entretenidos; como hipnotizados, diría yo... y así, es imposible darse cuenta de algo.