Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
...Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí" ( de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios)

El hombre ansía el silencio; por eso recreó la música, para aprender a escuchar…
Nada está quieto, todo es movimiento y su sonido es la vibración. La vibración, a veces no se deja oír, pero sí se deja sentir… con atención puedes; si te quiere y tú la quieres.
Hoy, volvías a recordarme que La Tierra gira y viaja, que está en movimiento y nosotros en ella aunque estuviéramos quietos y callados...
y no te dije nada,
siempre haces referencia a eso. En ese momento, atendía al movimiento del corazón y los pulmones… queriendo sentir el circular de la savia roja, mi sangre. ¿Sabes…? Todo en mí se mueve, igual que…
aunque esté quieta y callada…y no te diga nada.
Quisiera alargarme e insistir un poco más en la meditación y su "silencio"...
después de tantas escuelas y maestros, tengo la sensación de que apenas sabemos de qué se trata. Tal vez por su sencillez o simpleza. Y al hablar de lo simple no quiero decir; de lo bobo o lo memo. Sino que comento de lo simple como algo asequible a cualquiera. Tal vez, por esto cuesta más, porque nos lo venden como algo fuera de lo común.
Como decía insistiré en en esto. Porque entiendo que es una práctica necesaria a nuestra evolución, una gran ayuda, pues sirve al cuerpo y sirve al alma uniéndolos.
Realmente, creo que todos meditamos, solo que lo hacemos de manera inconsciente ( y nada escuchamos). Por tanto, solo hay que intentar hacerlo conscientemente, poniendo atención en ello.
Os comentaba en la entrada anterior sobre la importancia del cuerpo, de ir paso a paso recorriéndolo, e intentando sentirlo (sentir la vibración en todo)
Eso es tan importante porque lo que de alguna manera hace es,
primero, relajar haciendo callar a la loca de la casa. Y lo siguiente es que tu ser verdadero e interno; comience a "levantarse y llenar" de sí mismo, el continente físico. Perdonad que me falten palabras para explicarlo... no sé cuantas veces he parado a buscar el cómo decirlo....
A ver; imaginad un globo al que le falta aire. Está flojo, medio vacío, hasta el color aparece desvaído... pero entonces, lo tomamos y le insuflamos poco a poco más aire, hasta un límite seguro y normal. ¡Qué diferencia, verdad...! el globo así aparecerá turgente, con su color liso y brillante, engrandecido y como tomado por toda su presencia y siendo ahora sí, verdaderamente lo que es, un globo.
Eso es lo que podemos adquirir con la meditación, que nuestro Ser, nuestra Sagrada Presencia, se haga presente en su continente, en su sagrado templo (nuestro cuerpo)
Y es esa presencia la que da esa vibración, la que podemos comenzar a sentir con esa práctica y que más tarde, podrás sentir en cualquier circunstancia siempre que quieras atender a ella. Pues se trata de estar el mayor tiempo posible, presentes, con ella llenándonos. Eso es estar aquí y ahora. Es como un cuerpo vivo que se levanta dentro y ocupa su casa y la hace imponente, grandiosa, brillante, eso es... ante esa presencia hay que rendirse o enamorarse.
(siéntete y enamórate... AMA)