Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Hoy, quiero contaros una experiencia vivida por una mamá pava y sus hijuelos patitos. No, no me he confundido, he dicho pava y patitos.

Veréis...
Lo que os voy a relatar sucedió hace muchos años en el cortijo de mis abuelos maternos...
la pava en cuestión, era muy valorada a la hora de sacar las crías de huevos adelante.
Era muy buena incubando y se movía lo justo del nido, así que pocos huevos se perdían.
Por eso; cuando se quedaba clueca, no solo se le ponían sus huevos, de pava, para empollar, sino que, igualmente, se le ponían también, huevos de gallina o de pata.
Y sucedía que cuando sacaba huevos de pata y los patitos estaban ya espabilados salían de paseo con la mamá pava; pero si pasaban cerca de una acequia, corrían a echarse al agua tan contentos.
¿Qué sucedía entonces? pues que la pobre pava se ponía como loca de la preocupación y corría por el borde de la acequia gritando a los "hijuelos" "¡¡¡glu glu glu, glu glu glu"!! y ellos, ni caso, se quedaban allí hasta que les apetecía.
Y no entendían que mamá pava, se preocupara tanto. Seguramente, tampoco entendían que no se echara al agua con ellos a disfrutar de un baño tan natural como refrescante... Claro que lo que no podían imaginar los patitos, es que para una pava, no es natural echarse al agua, pues de hacerlo, lo más probable es que acabara ahogada.
En esta historia, si cada una de las partes hubiera podido explicarse, habría creído que la otra estaba equivocada o loca. Por ejemplo,
la pava, seguramente, les hubiera dicho a los patos que el agua es peligrosa y podían ahogarse. Ella, les estaría contando la verdad, que los pavos no son acuáticos...
pero, la equivocación no estaba en lo que hacían sus hijuelos, sino en la creencia falsa de ella. Creía que sus hijos eran pavos, como ella, cuando en realidad eran patos.
Y los patitos, cosa natural, no hubieran estado de acuerdo con la madre pava. Por su parte, le habrían explicado, que el agua era muy buena y agradable y que, en ella, se movían mucho mejor que en tierra. Que no tenía que temer y que si probase a echarse al agua, como ellos, lo comprendería enseguida.
Los patitos, estarían igualmente equivocados con respecto a la madre, por su falsa creencia...
creían que era una pata, cuando realmente era una pava. Y el agua sí es peligrosa para los pavos.
Somos hijos de La Vida y contenemos su verdad, cada uno la que corresponda a lo que en realidad es cada quien, o haya de desarrollar en ella.
La cabeza piensa, las manos toman y dan, los pies sostienen, los ojos miran..., y así en unicidad, ese universo que es nuestro cuerpo, puede realizar todas las funciones, diferentes y necesarias que le encomendó la vida... así nosotros, todos semejantes pero; todos diferentes (no iguales)
Como decía en el título de la entrada:
La cabra tira al monte, los patos al agua... no son iguales, y eso, es acertado.
....
y a Platero le gusta ir suelto al prado...
"acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas.... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...." (dePlatero Y Yo/ Juan Ramón Jiménez)