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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Capítulo/10-3ªparte

 

 

10

PARIS

 

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………………………

 sal mágica/detalmoments...

.´.

 

“Algo mágico, eso fue, ¡Mágico!”

 

 Me contó Arturo, refiriéndose a su llegada a París. Mágico y, por tanto, imprevisible. En nada parecido a lo dispuesto por la madre de Marión o la de mi amigo. Ellas, lo habían organizado todo, de manera controlada, para que no hubiera sorpresas pero…

 

“Nada sucedió de aquella manera organizada y esperada.” -Continuó su relato Arturo-

 

“Cuando el tren se detuvo, a su llegada, en la estación parisina de Austerlitz suspiré y respiré tranquilamente. 

 

Me puse en pie despacio, estirándome poco a poco. Me sentí muy animado; también relajado… No sé porqué sentía que a partir de ese momento, podría pasar página y dejar atrás la pesadilla, que, cual sanguijuela, se hacía con mi sangre e iba, silenciosamente, robándome la vida.

 

Sentía como si algo en mi interior me dijera: “¡Enhorabuena...! Has sido liberado… El acto más importante y pleno en la obra de tu vida, está a punto de comenzar ¡Ánimo!”.

 

En mi mente, recuerdo que surgió la imagen de la estatua de La Libertad… Esa estatua impresionante que simboliza a la libertad iluminando al mundo y, ofrecida por Francia a Estados Unidos con motivo de la independencia y liberación del yugo que la mantenía sometida a un pasado que no era el propio, por más que históricamente,  sí tuvieran un nexo.

Algo que, salvando las distancias, me recordaba mi propia historia, sometida, esclavizada y condenada a otra ajena, a pesar del nexo que las uniera en el tiempo.

 

Recordé en ese instante, también, que Norte América, unos años más tarde de recibir el gigantesco y simbólico presente, correspondió con el país europeo, ofreciéndoles una reproducción reducida de dicha estatua… Y, Apenas unos días después de mi llegada a “la ciudad de la luz”, Marion, me acompañó a presentar mis respetos a la simbólica estatua de la libertad y de la luz

 

 

-Arturo paró brevemente su relato. Tomó un sorbo de agua, se levantó y se asomó a la terraza…Respiró plácidamente, (estaba disfrutando, se le notaba). Se volvió hacia su asiento, bebió un poco más y carraspeo… Sacó de su bolsillo un inmaculado, y perfectamente doblado, pañuelo para, con gesto pulcro, rozar apenas sus labios…Después, me miró sonriendo enigmáticamente (le sonreí impaciente…) me guiñó un ojo, como tenía por costumbre y continuó con la historia-

 

“Después de recoger los bultos que componían mi equipaje, (una maleta y una especie de saco-mochila) me fui hacia la puerta del vagón. Nada más bajar al andén tomé, complacido, una bocanada del nuevo aire en el que acababa de zambullirme confiadamente…Busqué la salida, pensando ya en la parada de taxis, para seguir obediente y ritualmente las instrucciones de mamá, (sentí que se lo debía...) Pero, desde allí, vi venir en mi dirección a una chica…

 

Se dirigía, sin duda, hacia mí; me miraba sonriente y cada vez aceleraba más sus pasos. ¡Era ella! (no lo dudé. amiga), se trataba de Marion; sí, ¡era ella…qué sorpresa me llevé!

 La naturaleza había cumplido su misión, desde luego; no sé si natural o milagrosamente, pero de forma excepcional ¡Quien hubiera imaginado, tan impresionante mariposa para la oruguita que conocí…! Pero, aunque había una gran diferencia corporal entre la niña que yo recordaba y la mujer, que ahora, retenía mi mirada sin remedio, la reconocí inmediatamente, a pesar de no esperarla…

 

Sí, como te cuento, querida; a pesar de esa gran metamorfosis, era totalmente reconocible para mí “aquella viajera del tiempo”… que llegó, por cierto; cual flecha, a alojarse en la diana perseguida, sin pudor ni vergüenza… Unos brazos abiertos la recibieron contentos e incrédulos de su suerte, ¡Qué placer y alegría me transmitió aquél recibimiento…!

Mis brazos, amiga, se adelantaban a mi esperanza y deseo, (por si acaso dudaba jeje)… Se abrían o cerraban sin permiso, solo pendientes de Marion, ¡Menos mal…!

 

¡Se había convertido en una mujer bellísima! Me sentí cautivado y como si en el mundo solo existiéramos la estación, ella, yo y… ¡Y nada más! ¡Qué momento tan mágico, tan… tan inexplicable y tan auténtico, sin embargo!

¡Qué momentos, qué magia…! Caí rendido, me enamoró, me envolvió su energía,… ella llenaba todo el espacio que deseaba para vivir, no deseaba nada más… ¡Me enamoré…, amiga! Lo supe al momento.

 

Pensaba: “es toda una mujer ya”.Una mujer. Marion, era ya una mujer… ¡pues claro…! ¡Menudo estúpido!

 

Aunque era lo más natural, lo cierto es que yo, cada vez que la había recordado o cuando hablaba con mamá de ella, seguía viendo a la niña que había conocido… Había detenido, o congelado, su imagen en mi mente… Ni siquiera me había preguntado nunca, cómo sería o cuánto habría cambiado…

Pero, en apenas un instante, abrí mi mente a su cambio y no solo lo aceptaba encantado, sino que me descubrí enamorado y atrapado en él, ¡me daba igual si éramos parientes… todo, menos ella, me daba igual!

 

Así fue, querida, parece que lo estoy viendo… Ahora mismo, en mi recuerdo, aún resuena el eco del golpe de la maleta y la mochila sobre el suelo. Las solté de golpe ¡sin remedio! Mis brazos, como te cuento, no querían saber de mí, solo anhelaban abrazar a la nueva Marion.

 

… Después de abrazarnos, estrechamente; se despegó un poco, agarrando mis manos y mirando interrogativamente mi semblante, mis ojos… buscando. Y reconociéndome dijo:

-¡Qué guapísimo estás, Arturito, me gustas tanto o más que…! Te sientan muy bien los años…- Por lo visto, había algo que no se transformó…seguía igual de bromista-

 

Me reí con ella pero no dije nada. Seguí mirando, admirado y con placer, a la mujer nueva, pero; al tiempo, queriendo “contactar con la niña”, que aún recordaba y tenía también, claro, en el corazón y en la cabeza…

 

La encontré enseguida… Cruzamos una mirada intensa y allí estaba, “asomada a las ventanas de la nueva casa”. Pero, la desconocida mujer, no solo había secuestrado los ojos de la niña que recordaba. También se quedó con el pelo, con su sonrisa, y… Volvimos a abrazarnos, como diciendo: -¡Un placer reconocerte…!-

Solo pude decir:

-¡Hola Marion, qué alegría me has dado...!

 

Ella, se comportaba como si no hubiera pasado el tiempo, como si fuéramos los mismos, como si el espacio y el tiempo nunca nos hubiera distanciado y cambiado… Yo, entusiasmado con ella, solo sabía seguir su ritmo. Su ánimo. Como en el pasado, me cautivó y me sentí contagiado enseguida. No me reconocía. Mi parte taciturna, estaba desfallecida, no era nadie y nada podía ya contra mi nuevo estado…

 

¡Qué abrazos tan afectuosos y auténticos había sacado de mí! ¡Dios, qué mujer…, Améli! Nunca hubiera imaginado un encuentro semejante…

Me sentí transportado, feliz… ¡y tan reconfortado! como si hubiera llegado a mi auténtico hogar… ¡Qué emocionante escucharla, tenerla tan cerca, sentir su calor…! Y ¡Qué energía…!

 

Tiró de la maleta (y de mí) en dirección a los aparcamientos

-¡Vamos a desayunar, Arturo, me muero de hambre ¿y tú? También, seguro jaja…, recuerdo, perfectamente, cómo devorabas más que comías jaja ¡menudas regañinas te caían por tragón!… ya verás, no olvidarás este desayuno de hoy. A esta hora, tempranera, una taza de chocolate calentito con croissants parisinos -son deliciosos, ya me contarás- nos sentará de miedo ¿Verdad…?

Por cierto, como ves, tampoco he olvidado cuánto te gusta el chocolate… Porque te sigue gustando ¿Verdad…?

 

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“la verdad, era que me hubiera tomado cualquier cosa encantado, no solo por estar con ella, sino porque, sí, se me había despertado un hambre atroz… Había perdido hacía mucho el placer de la comida, ya nunca tenía apetito; pero de pronto, sin más cuento, estaba allí, de nuevo aquél deseo y… y sí, se me hizo la boca agua pensando en el suculento desayuno”

 

-Arturo me miró sonriendo, tenía los ojos húmedos, brillantes… Tomó una de mis manos y la besó con inmenso cariño-

“Después…” –dijo continuando-

 

“… Después de soltar la maleta en el maletero, subimos al coche y una vez en marcha dijo…”

-Hoy vas a conocer una cafetería con historia Arturo:

¡Les Deux Magots…! El nombre, se debe a “les deux magots”, comerciantes, creo (me conquistó su pronunciación, ¡qué encanto! ¿Se daría cuenta de la revolución maravillosa que había despertado en mí? Me pregunté) Estos dos comerciantes solían darse cita en esa cafetería… Ya verás, allí, dos figuras de madera sentadas. Cuentan que como testigos mudos de  encuentros… ¡qué ocurrentes!

 

Ernest Hemingway, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Antoine de Saint Exupery fueron habituales en ella, también; según dicen…

¡…!

-¡Por cierto! Espero que te guste mi compañía, porque hoy, estaremos todo el día juntos. Juntos y solos, Arturito...

 

Me contó, que a su madre le había surgido un imprevisto y estaba fuera, de viaje…

 -No regresa hasta el mediodía de mañana…Así que, también la noche la pasaremos solos, en casa, los dos juntos, primito (le gustaba burlarse de mí). Espero estar segura contigo, jaja (nos reímos con ganas)

 

“¡Nos contamos tantas cosas, Améli…! Al principio, solo hablaba ella; pero después… Después, tomé el relevo y ya no podía parar ¡cómo necesitaba abrir mi cajita y qué bien me sentó!

 

A ella se la veía contenta y agusto conmigo, ¡Y tan deseosa de hacerme sentir bien y confiado…!

 

¡Maravilloso, fue todo tan mágico y hermoso!

 

Espero no escandalizarte amiga, pero… Pero, aquella noche, fue nuestra primera noche juntos, “nuestra primera vez”. Sin previa cita e inevitablemente, imprevista y deseada por ambos…

 

Nos amamos, íntima y largamente, esa noche; como si en vez de dos jóvenes sin experiencia, fuéramos dos amantes maduros, expertos…

Nos descubrimos mutuamente. De tal manera nos unimos, que, ya solo la muerte pudo interrumpir aquella comunión…

 

-Arturo se levantó, se arrodilló ante mí y apoyando su cabeza en mi regazo lloró mientras le acariciaba la cabeza como si de un niño se tratara… poco a poco se relajó y dejó de llorar. Le dije que podíamos dejarlo para más tarde, dar un paseo… Pero no quiso. –Tengo prisa, querida- dijo. Y, sentándose, siguió contándome-

 

 

“¡Qué corazón tenía! Améli… ¡Qué corazón tenía mi Marion!...

Fue delicioso ¡mágico! reencontrarla, escuchar de nuevo su especial acento y recibir su bendición…

El baño de luz, que recibí aquella primera noche de amor; limpió todas mis pesadumbres, mis remordimientos y agobios… ¡Tan ligero y diferente me sentí a su lado!

 

…Al día siguiente, al despertar con Marión enlazada a mi cintura; recordé a mamá (a Laura)…parecía que hubiera presentido todo aquello y que su pesadumbre no fuera un temor vano o sin sentido, sino un fiel anunciador de un futuro, para ella, como madre; triste y apartada del hijo… Pues, enseguida comprendí que no me desprendería por gusto del embrujo maravilloso con que me cautivaba y  liberaba, paradójicamente, mi querida Marion… no podría apartarme de ella mientras me permitiera estar a su lado… Nunca.

 

-Arturo me miró, directamente a los ojos, mientras seguía-

 

“Tal vez, ahora, amiga, comprendas mejor, porqué no podía volver a enamorarme de otra mujer ni olvidar; -después de ella- … Porqué no he podido olvidarla a pesar de haberla perdido para siempre…. A veces, pienso que me prestó parte de su entusiasmo por vivir, y que al morir, esa parte, que me permitió olvidar y “encantarme” con otro ser, después de mi experiencia “tragicómica”, murió también para siempre porque… porque no era mía, sino de ella misma y… y con ella, lo que era de ella se llevó.

Quedando yo, nuevamente caído o hundido en el sinsentido de mi vida…”

 

Les_Deux_Magots.jpg

 

-Y ahora sí, si te parece, salgamos a dar ese paseo…

 

Te invito a comer fuera ¿Te apetece?

.

 

 

 

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M
<br /> Tú, pa'lante, Flora, que tenemos que averiguar como acaba nuestro Arturo<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> Besos<br />
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F
<br /> <br /> Tranqui, aquí sigo, como el agua, abriendo brecha jeje<br /> <br /> <br /> Besos, MJ<br /> <br /> <br /> <br />
K
<br /> Ooooooooooooooh, tengo el corazón en un puño, Floris!!!!!!<br />
Responder
F
<br /> <br /> Jaja... has visto que maginación le echo no? <br /> <br /> <br /> Bueno, bueno... ¿Sabes? Pues cuando leo tus coments y los de nuestra MJ me siento como la hija o la niña que eneseña sus dibujitos a mamá y aunqque sean verdderos garabatos, la mami siempre la<br /> engrandece y la anima a seguir jugando y demás...<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> Gracias desde el alma de la niña<br /> <br /> <br /> <br />