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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Capítulo13-3ªparte

 

 

 

 

 

13

 

Miguel y Laura

 

 

 

"No, querida Améli, ver o no ver, no era cuestión de abrir o cerrar unos ojos inexistentes; pero en mi papel humano, me olvidé del estado en que estaba, aunque pronto comprendí que no podía controlar nada, así que, me dejé llevar por los acontecimientos y acepté feliz la invitación que la providencia me hacía… Me sentí lleno de la dicha de mis padres, amiga, a pesar de ser algo así como un invasor de su mundo más íntimo.

 

Y todo eso pasaba cuando de pronto, ¡no sé cómo!, ¡ni qué originó aquel milagro…Un milagro, sí, no conozco otra acepción para poder calificar lo que vi…

 

Ambos, amiga, se fundieron, dejaron su forma humana ¡desapareció…! solo eran luz, una única y bellísima luz que comenzó a llenarlo todo haciendo desaparecer el resto, o fundiéndolo también… incluyendo todo, lo que fuera, a mí mismo, en ese no ser algo concreto o ser todo unido.

 

También de pronto, me sentí caer y aparecer en el baño, como si no hubiera habido o existido nada más que ese mareo anterior a mi inconsciencia del cuerpo… Así, volví a recobrar la consciencia “de andar por casa” y también, mi lado físico o, material y humano. Lo percibí caído, a todo lo largo, en el suelo.

 

Me di un tiempo para recuperarme. Después, me levanté y sequé el sudor que me empapaba, y algo más…¡Había llorado! ¿Pero cuando? ¿Cómo podía ser…? ¿Acaso había sido todo un sueño? ¿Tal vez, esta vez, no haya sido como la otra...? (me dije) ¡Pero fue todo tan auténtico, tan vívido, amiga!

 

Salí del baño, con la intención de irme de nuevo a mi cuarto e intentar descansar; pero, escuché una leve música. -¡Qué extraño!- Pensé. Me acerqué al dormitorio de mamá y me di cuenta que venía de allí… Pensé en llamar a la puerta; pero -¿y si se quedó dormida mientras…?- Decidí abrir con cuidado.

 

Había luz. Mamá estaba sentada en la butaca que había junto a la ventana. Tenía los pies sobre la banqueta, como acostumbraba. En el regazo, en una de sus manos, una especie de carta, las gafas habían resbalado al suelo. Su cara, reflejaba una placidez inmensa. Me decidí a irme, pues no me parecía buena idea despertarla de su feliz ensoñación, ¡se la veía descansar tan a gusto…! Pero me sobrecogió un escalofrío y… y no pude dejarla así. Solo tenía un chal por los hombros y hacía algo de fresco. -Se enfriará- pensé. -y puede ser fatal en su estado- Cuando la estaba tapando, a pesar del cuidado que ponía en ello, abrió los ojos…

 

-¡Ay Arturo, si supieras, hijo mío,… qué feliz me siento! Ha venido, ¡tu padre ha venido a buscarme! Me ama, me ama de verdad, muchísimo, cariño... no sabes cómo, hijo. Nunca se olvidó de mí ¿sabes? Me lo ha dicho…-

 

Amiga, no sabía qué debía hacer o decir. Mi madre estaba excitadísima. Parecía salida de una visión extraordinaria, verdaderamente. No sabía si deliraba o si…o si tal vez, no había sido un sueño todo lo pasado esa noche. Tal vez, mis padres se habían vuelto a encontrar en más de un plano y…

 

Mi madre presa de la emoción me contó:

 

-Esta noche, Arturo, no podía dormir y me levanté. No podía quitarme de la cabeza el recuerdo de tu padre, ni de la última carta que me dejó después de despedirnos para siempre; ya sabes… Cuando decidió que se casaría con aquella mujer, para poder cuidarte y hacer frente a su responsabilidad como padre ¿Recuerdas?-

 

Antes de continuar con lo acontecido a mamá, Améli: hay algo que no te he contado de mi experiencia en la noche. Verás:

Algo más se dejó sentir y ver allí mismo también. “Otro testigo” que llegó a la habitación y se fundió también con todo, en su momento. Pero antes había dicho: “perdona el dolor que te causé al volver para marchar, tan pronto y sin ti”. Aquello, me produjo una desazón tremenda, y me dejó, sobre todo, horrorizado, por la atracción que sentí, la dulzura de su calor, el bienestar que me producía su sensación o energía. Solo Marion, me hacía sentir así pero, no se trataba de ella,  amiga…se trataba de aquella mujer a la que hizo referencia mamá (mi madre biológica) Aunque su presencia, al igual que la mía, no era humana “la reconocí enseguida” Pero, ¿Qué pintaba ella allí y porqué aquellas palabras dirigidas a mí?-

 

Ahora, continúo con la conversación que tuve con mi madre…

 

Ella me contó:

 

-Esta noche, Arturo, no podía dormir y me levanté. No podía quitarme de la cabeza el recuerdo de tu padre, ni de la última carta que me dejó después de despedirnos para siempre. Cuando decidió que se casaría con aquella mujer, para poder cuidarte y hacer frente a su responsabilidad paterna ¿Recuerdas?

 

 

 

-Sí claro, madre, lo recuerdo todo…

 

Pues después del suceso, de la tarde de su muerte. Tu abuelo, encontró entre sus cosas una carta dirigida a mí…Tal vez, pensaba mandármela después de la corrida, no se, o tal vez, no. Pero; tu abuelo, pensó que yo tenía que leerla... Es esta, cariño. ¡Toma, guárdala tú!

 

-Pero mamá, es tuya, va dirigida a ti (interrumpí)

 

-Sí, claro; pero quiero que la guardes y después que yo muera la quemes. Hazlo así, por favor.

 

-Pero mamá, ¡porqué hablas de la muerte ahora…! y ¿por qué no lo haces tú, madrecita, no lo entiendo? si quieres lo hacemos juntos mañana, pero ¡No me pidas eso!

 

-Yo no puedo hacerlo, hijo…prométeme que lo harás así. Toma, llévatela cuando te vayas a tu cuarto y la guardas hasta el momento preciso.

 

Estaba claro que tenía que hacerme cargo y tomar la carta.

 

-De acuerdo, tú ganas. Y la cogí.

 

-Pero ahora, sigue contándome, ¿Decías…?

 

- No podía dormir pensando en eso. Me levanté y busqué la carta, la leí y me puse, como siempre, a llorar… a llorar y a… a rezar, a rogar por los dos, por él y por mí… fue entonces cuando lo sentí, a tu padre, hijo. Estaba a mi lado, ¡me llamaba…! solo tuve que cerrar los ojos… creo que perdí el sentido de todo. Entonces me encontré con él de nuevo, de su mano, Arturo. ¡Jóvenes, llenos de vida, enamorados…!

 

Mamá calló, lloraba feliz. realmente parecía haber rejuvenecido… Respeté su hermoso silencio hasta que me miró con acento de pregunta en la mirada.

 

Tomé un pañuelo de su cajón y le limpié, con cuidado, las lágrimas de la cara, mientras le contaba:¿Sabes mama´...? Gibran, dijo que tenía que haber algo extrañamente sagrado en la sal; porque está presente en el mar y está también en nuestras lágrimas…...

Ella me sonrió -¡qué guapa estaba, amiga!- La besé emocionado y tomando una de sus manos dije:

 

 

 

-¡Qué hermoso mamá! Me alegro tanto… sea real o sueño, de verdad, es maravilloso tener y sentir sensaciones tan dichosas…

 

-Arturo, tú crees que me he vuelto loca ¿verdad hijo?

 

-¡Oh, no… si tú supieras lo que yo sé, madrecita, comprenderías que no dudo de ti?

 

-Qué tendría que saber, cariño ¿Por qué no me lo cuentas?

 

-Porque si te lo contara, tal vez, serías tú la que pensarías que yo soy el loco.

 

Los dos reímos y después me dijo:

 

-De todos modos, no lo creo así, pero en todo caso, entre nosotros: Si tu locura es parecida a la mía, me parecería maravillosa, hijo…-

 

Estaba deseosa de que le confiara mi secreto, amiga, y no podía negarle esa confianza en una noche tan mágica y especial para ella (y para mí también)

 

 

Y aunque no contase todo, ¡porqué no! algo de lo que había vivido esa misma noche, aunque con algún ajuste…

 

- Pues verás, en principio me sucedió como a ti, no podía dormir, y luego, sin darme cuenta caí en un sueño muy extraño y cargado de realidad… Quiero decir, que en ningún momento parecía un sueño y ¿Sabes lo curioso?

 

-¿…?

 

-Pues que en él, os reencontrabais papá y tú de nuevo, para estar unidos eternamente ya…

 

-¿Y tú estabas con nosotros hijo?

 

-Es muy extraño, mamá,… en esa peli, no iba de prota tal como soy ahora, Arturo no existía ¿Sabes?… era como si pudiera ver o saber de vosotros, de vuestro encuentro para siempre… sin ser nadie o nada. Muy extraño todo, como te dije ¿No te parece?

 

- Pues sí que es extraño, hijo, pero también maravilloso… Gracias por confiar en mí y contármelo. No creo que estés loco, de verdad, puedes quedarte tranquilo y… me has hecho muy feliz confiando en mí, gracias. Ven, acércate; quiero abrazarte, mi amor. ¡Ay, Abrázame así fuerte, muy fuerte, cariño, sin miedo…!

 

Después del abrazo, la ayudé a meterse en la cama y la arropé. La besé en la frente. Ella me bendijo, como de costumbre.-Te quiero mucho hijo- me dijo. Y yo también a ti mamá- Nos dimos otro beso y me dirigí hacia la puerta. Desde allí, le dije:

 

-Mañana seguiremos hablando, ¿de acuerdo? Ahora, a descansar…

 

-Adiós, Arturo, que descanses bien, mi amor…

 

Al día siguiente, cuando entré a ver qué tal estaba, amiga, la encontré muerta, se había ido…

Y, a pesar de que cuando viajé hacia España de nuevo, iba temeroso de no volver a verla con vida; aquél temor había pasado, nunca más volví a pensar que su muerte estaba cerca, tenía la certeza de que se recuperaría totalmente. Estaba convencido de que volvería  conmigo a casa y tendría la oportunidad de mostrarle y agradecerle, con mi cariño y cuidados, su entrega y amor…Había imaginado, infantilmente, que la vida me daba una nueva oportunidad, “para aprobar esa asignatura pendiente, la del hijo pródigo”.

 

Pero la realidad, se burló cruelmente de mis ilusiones, Améli. Mi madre me había dejado, se había ido, ya no…, ya nada podía demostrarle ni demostrarme ¡Había llegado tarde!

 

Al darme cuenta, realmente, sentí que me rompía por dentro, caí de rodillas al lado de su lecho, la abracé llorando, suplicándole que se despertase, diciéndole que aún tenía que…que aún tenía que perdonarme. Una mano de hierro apretaba mi corazón, ¡sentía tanto dolor, querida!

 

¡Qué desgarro, Améli…! Sentía a mis pensamientos arañándome, clavándose cual aguijones en el alma. Jamás pude imaginar que su desaparición me pudiera herir de aquél modo. Creí que Marion lo llenaba todo, pero entonces, pude comprobar, qué equivocado había vivido… Aún sabiendo que sentía un gran amor filial, no supe hasta ese momento ¡cuán inmenso era!

 

Cuando me hube calmado un poco, la miré… Al mirarla, vi que su semblante estaba hermoso… tal vez, solo era una manera de consolarme… Pero, realmente, no fui el único que pensó así. Otros muchos también lo observaron. Don Rodrigo, por ejemplo dijo:

 

_Tiene el aspecto de una persona sana física y espiritualmente, se ha ido en paz, hijo.

 

Aquellas palabras, fueron un gran consuelo para mi alma…

 

El funeral, fue íntimo, entrañable, cálido…

 

Acabábamos de entrar a los primeros días de un otoño que se presentaba frío; pero ese día, el sol nos acompañó. Esa luz y calidez, me recordó la vivencia y el estallido de luz en que se fundieron las almas de mis padres para hacerse uno…

 

A pesar,

del cariño y apoyo de todos ¡cuanto eché de menos a Marion, amiga!...Ya sabes que soy algo retraído, que las reuniones grandes, casi me asustan y que procuro no ser centro de nada, que me siento inseguro, incómodo, diría… Aunque, sinceramente, durante el duelo y el funeral, creí descubrir una faceta desconocida de mí. Quiero decir que no sentìa ni incomodidad, ni inseguridad, ni desconfianza, al contrario…

 

Ya, después que todo pasó, y solo en casa,…, llamé a Marion y le conté. Le dije que regresaría en cuanto organizara todos los asuntos legales y demás. La vi algo disgustada conmigo, por no habérselo dicho antes. Pero es que no había querido hacerla sentir mal (ni a su madre tampoco) puesto que no podían venir, dado su delicado estado.

 

Ya por la noche, antes de dormirme; pensé en esa faceta mía que había descubierto. Pensé detenidamente y fui observando y comprendiendo la naturaleza sencilla del hecho:

 

En un funeral, querida, el protagonista no es quien se va. Aunque se hable mucho de él, realmente, /los, protagonistas, son, los dolientes que quedan, naturalmente.

 

En mi caso uno solo, yo, y todo, girando alrededor de mi persona, de mí, como centro de... En el fondo, nada hay que cautive más que esa sensación, embriagadora y algo divina de” ser el rey” cuando… cuando todo lo que se te dedica es cariño, amparo, consuelo… Lo que en definitiva, anhela todo ser humano desde el momento justo, en que nace y da su primer grito para respirar y hacerse con el nuevo mundo ¿no?

 

 

También recordé por la noche, la carta de Miguel que mamá me había entregado y lo que me pidió:

 

“quiero que la guardes y después que muera la quemes. Hazlo así, por favor.”

 

Entonces, decidí que uniría las cenizas de la carta a las de ella. Decidí, quemarla enseguida para reunir cuanto antes los restos. Me levanté, pues ya me había acostado...

 

Saqué la carta de mi cartera y busqué una ensaladera de plata que mamá guardaba en el aparador. Deposité la misiva dentro. Me fui con todo a la cocina y lo deposité dentro del fregadero. Encendí una cerilla y tomé el papel amarillento por un extremo… estaba a punto de prenderlo, pero un arrebato me detuvo. ¡No debía, pero era lo que más deseaba en ese momento! ¡Leer las últimas palabras de mi padre a mi madre!

Y la leí, sin remedio, Améli.

 

 

De Miguel a Laura

 

Vida mía:

 

 

¡Ojalá el hijo por el que renuncio a mi vida, hoy, fuera tuyo, nuestro…! ¡Ruego a Dios me perdone todo el daño que te he hecho y te ayude a olvidarme!

No me siento, merecedor de tu perdón ni de tu cariño; pero te suplico, Laura ¡no me odies! Al menos, no me odies… Algo sé, no sabía lo que hacía.

 

Al decirte adiós, muero. Muero, porque mi vida eres tú y no te tengo ya…ya te he perdido.

Si hoy en la plaza, uno de mis toros en suerte, me corneara de muerte, ten por seguro, que no me habría matado él, porque ya estoy muerto. ¡Me muero sin ti!

 

Mi dolor… es una pena de amor que no se puede callar.

Un lamento doloroso y rebelde.

Algo que… estremece mi cuerpo, lo tensa y hace danzar en pasión contenida y sin freno al mismo tiempo.

Es el abismo de una copa sin fondo.

Un sentimiento que resbala por el filo de la navaja…

 

Esto es un naufragio de amores con quebranto, donde el náufrago, solitario, resiste y aguanta las heridas por amar y vivir, algún día, de nuevo unidos.

 

Tuyo, Miguel."

 

(Mis queridos OjO-escuchantes, gracias y feliz fin de semana.Besos de Flora :)

 

 

 

 

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K
<br /> Aaaaaaaaaaaaay, que penita, leche!!!!!!!...bueno, sigo a la espera de lo siguiente aqui sentadita con MJ...besitos y feliz lunes<br />
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F
<br /> <br /> ¡Feliz lunes, cariño!<br /> <br /> <br /> ¡¡¡Muchos besos!!!<br /> <br /> <br /> Gracias por venir;)<br /> <br /> <br /> <br />
M
<br /> Bonita misiva de despedida la de Miguel hacia Laura. Lástima que al final su sacrificio no beneficiase ni a Laura ni a Arturo.<br /> <br /> <br /> Quedaré a la espera del próximo capítulo. MUUUUUAAAAAAAACCCCCCCCKKKKKKKKKKKSSS!!<br /> <br /> <br />  <br />
Responder
F
<br /> <br /> Bueno, eso es según y como... si Miguel no hubiera muerto, Arturo no hubiera podido nacer tal quien es (una reencarnación de Migue ¿...?)<br /> <br /> <br /> Besos a porrillo para usté (Feliz fin de semana, querida MJ... Gandulea y sé dichosa porque sí!!!:)<br /> <br /> <br /> <br />