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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Capítulo/12-3ªparte

12

 

 

 

 

 

NUESTRA ETERNIDAD nunca está comprometida.

 

 

 

Aquella tarde, pasamos un rato estupendo. Los cinco, merendamos entre bromas y después, terminamos, jugando al parchís.

 

Cuando nos íbamos para casa, Arturo, nos comentó que al día siguiente tenía una revisión médica y que nos llamaría por la tarde para contarnos el resultado.

 

 El día siguiente, por la mañana, estuve muy entretenida con algunas tareas pendientes que habían llegado al punto crítico en que, o las sacas adelante o vas pensando en darles carpetazo… No sé cómo pero se me había echado el tiempo encima…

 

Después del justo reposo de la comida, me lancé a la calle en busca de lo que me faltaba para poder dar el salto desde la idea al proyecto y  echar manos a la obra, pues, después de todo; era un reto para mí y me hacía mucha ilusión… Mucho más de la que había imaginado, pues solo abrir la carpeta y empezar a mirar lo que hacía tiempo aparqué me aceleró el corazón. Me sentí cual velero, desplegando velas, llevado por un viento irrefrenable…

 

Así de entusiasmada, y ensimismada en mi mundo, iba ya de vuelta a casa, cuando sentí la vibración del teléfono, por algún rincón del bolso… Naturalmente, no llegué a recoger la llamada; pero pude comprobar que era de Arturo. ¡Vaya! olvidé dejarle recado de que iba a salir y que le llamaría a mi vuelta a casa (pensé).

Nada más llegar, después de soltar las bolsas y sacarme los zapatos (aunque eran muy cómodos, andar descalza, es una liberación…) marqué su número.

 

Contestó enseguida:

 

-¡Qué tal, Améli…! ¿Has visto mis llamadas, no?

 

-Hola, Arturo… Sí, acabo de ver las de casa; y la del móvil, perdona, no pude cogerla, lo siento.

 

-No te preocupes… ¡Oye! ¿Has recibido mi mail? (Me preguntó)

 

-Lo siento, es que hoy, aún no me he sentado ante el ordenata… Pero cuéntame, ¿cómo han ido las pruebas? No sé porqué nunca quieres que te acompañe, ¡eres todo un caso, viejo!

 

-Pues sí, pero como dices, soy un viejo, caso, jeje, y a esta edad, ya no voy a cambiar. Pero no empieces que te embalas y… y no es para ese asunto para lo que te llamo, ni mi mensaje va de…

 

-¡Pero Arturo…! ¡Serás tuyo…? Pero bueeeno, dime ¿qué pasa, qué es lo que quieres contarme…?

 

-Pues verás, anoche, después de cenar y tomarme una copichuela (de limonada jeje), me senté ante el teclado y me puse a escribir…

 

-¿Y eso…? Le interrumpí.

 

-Pues es que hay una parte que no terminaría nunca de contar en persona… Es algo especial (RARO), no es por vergüenza, es que sé que me sentiré, más de una vez, emocionado o trastornado. Es difícil explicar hechos (visiones) que no se conocen o entienden como dentro de lo normal o natural ¿…? Y que pertenecen, además, a la intimidad de mi madre y de… bueno, eso ya lo sabrás cuando lo leas, no quiero adelantarte nada más.

 

-Comprendo… respondí. –Entonces, lo escribiste y me lo has mandado al correo ¿no?

 

-Sí, eso es…

 

-Bueno, pues en cuanto tenga cinco minutejoss, te los dedico, mi amor… y ya te cuento después ¿vale?

 

-Gracias, amiga, y… Le interrumpí:

 

-Pero ahora, Arturo, dime: ¿Todo normal en tu revisión, o hay…? En esta ocasión, me interrumpió él:

 

-Hay lo que hay, ya lo sabes… pero aparte de eso, todo bien…

 

-No me engañes por nada, Arturo, sabes que es lo único que no aguanto, que me pierde, lo único que no puedo entender que se de entre personas que se quieren y respetan…

 

-Lo sé, lo sé… Como digo, aparte de lo anterior, no hay más a la vista. Y tampoco me siento decaído o débil. Fíjate que el médico me dijo, que le sorprende el buen estado y aspecto que tengo, que es una pena que… en fin. Le dije que el mejor tratamiento que recibía, y el más barato además, es la amistad. Que ese era mi alimento natural y “ecobiológico” a diario…le hablé de ti, querida, de nuestra larga y fructífera relación. Él, bromeó jaja y dijo: “¡Qué peligro! si esto se descubre, bajarán los clientes para aeróbic, para inyecciones de botox, para cirugía estética… Es más efectiva la dosis de amistad jaja”

 

-Jajaja ¡menú-dos, dos, jajaja!

 

Y así terminamos nuestra conversación telefónica ese día, riendo y despidiéndonos hasta que, yo, leyera lo que había escrito la noche anterior…

 

Aquella noche, naturalmente, no pude acostarme hasta terminar de leer “ese nuevo capítulo de la vida de mi amigo”

 

 

 

“Marion y yo llevábamos ya unos años casados y hacía ya, diez desde mi llegada a París… Mamá venía a vernos y a pasar unos días con nosotros, más o menos, una vez al año. Unas veces por Navidad, otras en verano…Tanto ella, como yo, tácitamente, sin comentarlo, habíamos aceptado esa nueva situación y era evidente, para ambos, que no tenía en mente, volver a España, casi, ni de visita; pues nunca era buen momento… Marion lo había intentado y lo seguía intentando, sobre todo, cuando mi madre estaba con nosotros. Le pedía que la ayudase a convencerme, a buscar un momento. Entonces ella, procuraba evadirse diciendo, en broma, que ya no tenía ningún poder sobre “su niño”. “Él, ya es un hombre poderoso y yo una viejita debilucha… Una viejita que espera, eso sí, ser abuela cuanto antes, así que a ver si…”

 

“Así, entre bromas, se salía del tema y me miraba con ojos que hablaban y podía entender sin mediar palabras:

 

-no te preocupes cariño, si tú no puedes ir, yo vengo, tranquilo, no pasa nada-

Así era ella, todo lo hacía como sin esfuerzo. Todo, me lo hacía sencillo.

 

Y así pasaron esos años hasta que, un día, volví a casa por donde había venido, pero con prisas y temiendo lo peor:

 

Mamá había tenido un infarto muy grave, temían que se repitiese, que no me diese tiempo a verla viva (eso me dijo, el nieto de D. Rodrigo, que, por cierto, ya estaba muy viejito el pobre y me chorreaba por teléfono de vez en cuando: “No te reconozco hijo, no te reconozco! Tu madre no dice nada, pero te echa mucho en falta,… pero ¿Por qué demonios no vienes a…si no supiéramos quién es Marion, pensaríamos que es una bruja, ¿qué te han dao caramba?!”)

 

Tuve que viajar solo… Marion estaba haciendo reposo en cama. Tenía un embarazo complicado, apenas debía moverse, así que… Volvía como vine; solo; pero esta vez en avión, muy abrumado y sintiéndome culpable.

 

En cuanto llegué, tomé un taxi y me dirigí al hospital donde me dijeron que mamá seguía ingresada en la UCI.

 

A los tres días, consideraron que se la podía pasar a planta. Y allí estuve, a su lado, casi las veinticuatro horas de cada jornada…, hasta que un día, nos dieron la enorme alegría de anunciar que, con los debidos cuidados, podíamos marchar a casa…

 

Cuando llegamos, gracias a la familia de D. Rodrigo, todo en casa, estaba a las mil maravillas. Además, la acogida que nos dieron fue entrañable y emocionante… El viejo médico lloraba como un niño mientras acariciaba y besaba a su vecinita Laura (tal como siempre la había llamado) “¡Qué susto nos has dado hija mía…no vuelvas a hacerlo, por Dios bendito, cómo has sido capaz…!” Decía, cariñosamente, exigente.

 

Día a día, mi madre, iba mejorando… Se la veía contenta e iba recobrando energía y alegría. Semejaba una planta que después de no recibir suficiente luz y agua, durante un tiempo, la recibe de nuevo y poco a poco va recuperando energía, brillo, viveza… Yo, me sentía enormemente agradecido a Dios. Durante el viaje había sufrido inmensamente pensando en no poder ofrecer a mi madre un último consuelo. Me vi haciendo todo tipo de promesas y culpándome por cobarde y egoísta. Fue una pesadilla, realmente.

 

Mamá y yo, hablamos. Había consentido en venirse París, a terminar de recuperarse, puesto que Marion no se podía mover y no quería que estuviéramos separados tanto tiempo… confiaba en que, una vez allí, la convenceríamos y se quedaría definitivamente. Pues yo, teniendo a Marion a mi lado, no temía a la presencia de Miguel… De hecho, mi padre, había desaparecido de mi mundo y no había vuelto en todos esos años de mi vida en París… ni siquiera lo sentí, durante los días que llevaba solo con mamá (su Laura) en casa…

 

 

La noche anterior a nuestra cita con el médico, para ver si ya autorizaba nuestro viaje,

Mamá, cenó temprano, como de costumbre; para poder retirarse, también, más o menos pronto. Yo, solía esperar a verla durmiendo y descansando tranquila; para llamar y hablar sin interrupciones con Marion. Después, leía y cuando me sentía somnoliento, cerraba el libro y me iba a dormir…

 

Pero aquella noche, me sentía algo raro, como si un presentimiento quisiera abrirse paso y, tengo la impresión, hoy, de que no quería abrir paso al presagio posible…Sentí la necesidad de salir. Llamé a la hija de D. Rodrigo y le pedí que se quedara un ratito en casa mientras yo salía a caminar un rato. Me dijo que no me preocupase, que no tenía sueño y que fuera sin prisas… A pesar de la frescura de la noche y la caminata, no conseguí sentirme mucho mejor, la zozobra no me dejaba. Estaba claro, que salir por una puerta, no significa escapar o quedar libre de algo que te tiene encogido por dentro.

 

A mi regreso, di las gracias nuestra generosa amiga . Momentos después, ya en la cama, no paraba de dar vueltas. Cogí el libro que estaba leyendo, pero no podía centrarme en la lectura… Me levanté y fui al baño. Bebí, me refresqué la cara y me sorprendió un escalofrío. Me dispuse a volver a mi habitación, pero me sentí mareado, me agaché y me senté en el suelo con la cabeza entre las piernas…todo parecía dar vueltas, era como si me vaciara, sentí que un remolino me absorbía, me iba, me iba… ¡¡¿Dónde, donde voy…?! Me asusté mucho. Me sentí perdido, ido, sin peso… en la oscuridad… De pronto, “era” como un astro en lo alto, como un enorme ojo de luz en el cielo de la noche. Veía todo lo de abajo cada vez más cerca… sentí que bajaba, que me acercaba ¿pero a dónde…? Pronto comprendí. Comencé a reconocer el sitio. Era el parque donde aparecí cuando huí de la casa de Laura… ¡Estaba volviendo de nuevo! Sentí terror… vi el banco y en el banco a un hombre dormido. Cada vez estaba más cerca. Se acercaba corriendo una figura a lo lejos…Una mujer, observé ¡era Laura! ¡Dios mío, me va a encontrar, he vuelto a viajar a aquel momento de la huida… el hombre del banco es Miguel ¿me dirijo a su cuerpo de nuevo?… nooo! ¡Tengo que despertar, tengo que huir…!

¡De prisa, despierta Arturo! Intenté acercarme al banco, moverme ¡no podía!

Con mi desesperación, no me di cuenta de que Laura había llegado y se había abalanzado sobre el cuerpo, gritaba suplicando, llorando… -¡Despierta, despierta…no te mueras, Miguel, amor, reacciona… no, no …! ¡Responde, mírame, soy yo, Lau, soy Lau, tu Lau…! ¡Oh, Miguel… ¿Por qué te has ido? ¿Por qué has huido de mí, amor? ¡Te quiero, despierta…! ¡Por qué, porqué te fuiste!

 

Ella, creía que estaba muerto y realmente, eso es lo que parecía… Supuse, que la vida la tenía yo, y que mientras no entrara al cuerpo, estaría a salvo. Respiré un poco más tranquilo, parecía que “mi astro” estaba quieto, que no pretendía moverse… Yo rezaba, pidiendo volver hacia el otro lado, hacia donde mi madre dormía.

 

Volví a mirar la escena, Laura estaba arrodillada en el suelo, echada sobre el cuerpo, dándole calor, intentando despertarle… de pronto, saltó como un resorte... 

fue entonces cuando me di cuenta que el cuerpo había comenzado a moverse… ¡Dios qué horror…! ¡Pero si no me he movido del sitio,…!

-¡Tengo frío! (Dijo…)- Estoy… ¿Lau qué es esto, dónde estamos?

 

Entonces, Laura se dio cuenta de que Miguel estaba reaccionando… soltó el teléfono y se abalanzó de nuevo sobre él… ¡Miguel, Miguel, amor, ¡ Lo abrazó llorando…

- Pero ¿Qué pasa Laura, qué hacemos aquí?

 

Yo, me vine abajo, estaba perdido, Miguel estaba tomando el control…

 

Pero espera, Arturo… Tú no sientes ese cuerpo, tampoco sientes a Laura cerca, solo los ves, tú estás fuera de escena, como espectador… Miguel está actuando sin tu intervención. Tú, solo estás donde puedes ver qué sucede, nada más…pero ¿Para qué, por qué todo esto?

 

Todo seguía sucediendo al margen de mí, sin mi intervención. Esta vez, nada se requería de mi parte… Solo que mirase.

 

Miguel, ya se había incorporado y estaba sentado en el banco junto a Laura. Movía las piernas para desentumecerlas… hablaban y se abrazaban tiernamente. Ella, le ayudó a levantarse, comenzaron a caminar despacio, cogidos, ¡Me emocionó verlos tan contentos y enamorados! Era la primera vez que veía a mis padres así, como pareja. Tuve una rara sensación de seguridad, de estar a salvo… y me sentí inmensamente feliz. Imaginé que esa, debía ser la sensación de un niño perdido cuando se encuentra de nuevo con sus padres.

 

Salieron del parque. Pasó un taxi y le dieron el alto, subieron y desaparecieron. Pensé: irán a casa. En ese momento, sin hacer nada, “aparecí mágicamente” allí mismo…, sí, no cabía duda,  reconocí perfectamente el lugar. Nada había cambiado, todo seguía igual y, era lo más natural, puesto que a ese lado, apenas habían pasado unas horas desde mí huída… Aún flotaba en el ambiente el aroma de los perfumes sensuales que Laura había utilizado para atraerme.

 

Les oí hablar, estaban en el dormitorio y, volvió a ocurrir algo sorprendente, Améli. Pues en el momento justo de pensar eso: “están en el dormitorio” aparecí yo allí o, el sitio ante” mi”. Fue instantáneo. Volvió a suceder igual que cuando pensé que habían vuelto a casa… “¡De modo que es así como sucede, como cambio de..?” Me dije…

 

Ellos, estaban en la cama, sentí un gran pudor. Intenté cerrar los ojos, pero ¡qué ojos! Mi visión, realmente, (era consciente de ello) no dependía de ese tipo de órganos...

 

..........

Como el agua, que de pronto se siente ola y comienza un viaje hacia una orilla desconocida... Pero esta vez de vueltaya , desde la orilla hacia la inmensidad.

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(Con las mismas palabras de siempre

¡Te amo...!)

 

 

https://youtu.be/YkVbgpXXR0M
 
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M
<br /> Jajajajaja, la que has liado!!! El café se me quedó helado, ante tanta tensión.<br />
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F
<br /> <br /> Jajajaja, ¡no tengo perdón! tengo que comprar tacitas termo que mantengan el calor...<br /> <br /> <br /> <br />
K
<br /> A MI ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!<br />
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F
<br /> <br /> ¡MUASKiss!<br /> <br /> <br /> <br />
K
<br /> Madre mia, Flori!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, qué es esto?????????...<br />
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F
<br /> <br /> Jajaja, me recordaste a Saritísiiima cuando dijo aquello de "¡Pero qué invento es esteeeeee!!!"<br /> <br /> <br /> Bueno, mi hija, esto son elucubraciones de una mujer una mijita atrevida y loca, muloca jaja<br /> <br /> <br /> <br />