Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Iba caminando junto a él... Ambos, empujaban un carro lleno de maletas y bolsas de viajes. Iban silenciosos pero contentos. Entraron al andén, el tren esperaba quieto, parecía que hacía mucho que les esperaba...
Miraron en el pasaje el nº de vagón y se dirigieron a él.
Cuando estuvieron ante la puerta, un mozo se acercó a recoger el equipaje; les pidió el certificado donde se especificaba y se declaraba cuanto llevaban consigo...
Ella, alargó el papel con una lista interminable de cosas, casi todas inservibles; pero que aún usaba...
Otras no, pero no podía marchar y dejarlas atrás, por eso, las había recogido y empaquetado en una de las maletas.
El mozo, después de sellar como visto, el certificado de declaración, le anunció que podía subir.
Después, se dirigió al hombre en espera de que, este, cumpliese con el requisito indispensable para comenzar el nuevo viaje.
Pero él, no llevaba dicho certificado... No había hecho la declaración anticipada.
Entonces, le informó que aún tenía tiempo para hacerla si quería.
Pero, él, se negó... Ella, desde arriba, le miraba parado en el anden, sin comprender nada:
"¿Por qué?" le decía desde su corazón "¡Por qué...!"
"¡Baja..., quédate!" le gritó él, diciendo a continuación:
"¡¿ no entiendes que no puedo declararte lo que llevo?!" "¡Aún no, no es el momento...!"
Los dos eran viajeros del tiempo, por el mundo encontraron grandes atascos... él, temía no llegar a tiempo;
al donde/quién sabe... y ella, decidió seguir su rumbo solitario, sin un porqué.
...
El mozo, la miró expectante y preguntó:
"¿baja usted, señora...? "
"¡ No..., continuo mi viaje, gracias!"
Anunciaron la salida y cerraron la puerta...
Ella, tras el cristal, seguía mirándole sin comprender...
¡Cómo había esperado tanto, para dejarla ir sola, finalmente...!
,Él seguía gritando:
"¡Es que tú no entiendes...!" "¡No sabes..., no es el momento!"
"Está bien, no te preocupes, está bien" dijo ella...
"¡Hasta siempre... Adiós!"
...Y unió la mano a su boca, para enviarle un último beso.
("te quiero, solo eso importa, recuerda")
Se encendió la gran esfera verde y el tren dejó atrás el silencio para convertirse en movimiento acompasado...
Ella, se volvió a buscar su asiento...,
al tiempo, comenzaron unos acordes de guitarra, acompañando unas letras...
interiormente susurraba:
¡bien está lo que bien acaba...!
"¡al fin sola" Se escuchó decir a sí misma...
Y se quedó dormida.