Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Caminábamos el mismo paseo del parque y nos vimos, frente a frente,
Cara a cara, encontradas.
Una sonrisa tierna preguntó
Otra igual le contestó…
-Mejor, amiga, el tiempo pasa. Mira, ya casi un año hace de... Allá me espera.
-¿Y tú?
-Me estoy a costumbrando a vivir sola.
-Entonces, todo va bien ¿…?
-Todo… todo, menos la noche.
Esa calma, silenciosa, envolviéndote sin comentario alguno; y, mesa puesta para uno...
Y la cama, demasiado grande para el sueño solitario, ¡frío!
-También eso tiene que pasar, ¡pasará! Mi amor.
Ya lo verás.
-Pues sí, así será, aunque, no sé…
-Es para mí un deseo indeseable, aún... Temo que llegue ese momento y que además de sentir el frió de afuera, me invada el frío por dentro.
-No sé qué decirte…
-Sabes que te quiero-
-Lo sé y sabes, también tú los sabes: Te quiero yo también.
-Así que:
No digas nada, parece que este, es uno de esos momentos en que sobran las palabras.
...
Cae la tarde, se oculta el sol. Invisible ya, la sombra, es como no ser nada.
Salimos del parque por puertas lejanas en direcciones distintas. Siguiendo veredas, haciendo camino.., “después del cara a cara. Dándonos, ya, la espalda”
La casa, en calma silenciosa. Contesto a lo que pregunta … ¿Por qué la vida quiso partirnos en dos y separarnos?
Sobraron nuestras palabras.
-y faltó espacio para el resto-
Sin comentarios.
...
como piedras del camino, tan cerca…
Tan calladas.
(Chocaron y silenciaron lo importante)
"Quien no comprende una mirada, tampoco comprende una larga explicación"
(PROVERBIO ÁRABE)
A UNA MUJER QUE PASA, de Charles Baudelaire
"La calle atronadora aullaba en torno mío.
Alta, esbelta, enlutada, con un dolor majestuoso
una dama pasó, recogiendo con mano fastuosa
las oscilantes vueltas de sus velos,
ligera y distinguida, con piernas de estatua.
De súbito bebí, crispado como un loco,
de su mirada lívida, donde germina el huracán,
la dulzura fascinante y el placer que aniquila.
¡Un relámpago… después la noche! Fugitiva belleza
cuya mirada me hizo, de un golpe, renacer.
¿Salvo en la eternidad, no he de verte jamás?
¡En todo caso lejos, ya tarde, tal vez nunca!
Que no sé a dónde huiste, ni sospechas mi ruta,
¡tú a quien yo hubiese amado; oh tú, que lo sabías"
…………………………
como piedras del camino, tan cerca…
Tan calladas que se quejan sus entrañas.