Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Totalmente, por entero y sin reservas, me había confesado todo…Aunque estoy segura, que después, se arrepintió. En cambio yo, nunca podré agradecer bastante ese arranque de ¿honradez, remordimiento...?
Y allí estaba de nuevo -tal como me había prometido- llamando mi puerta:
-Pasa, no te quedes ahí fuera.
Tenía cara de cansancio y los ojos enrojecidos.
-Parece que no has dormido bien…
-Tampoco tú tienes aspecto de haber descansado mucho.
-Sí, la verdad es que, anoche, tenía los nervios de punta -no podía dormir- y aproveché para ir recogiendo. Ya está todo hecho…¡No, no! por favor, no te enfades,... ya sé que querías ayudarme, pero yo quería irme cuanto antes de aquí, compréndelo...
-¿Entonces...?
-Anoche mismo tiré todos los recuerdos a la basura, cartas, fotografías... Tiré, hasta el viejo móvil que tantas veces me sirvió de enlace con él. No me queda nada, aparte dalgo invisible que me pesa demasiado.
-¿No queda ya nada en lo que pueda ayudarte? ¡Me gustaría tanto!
-Sí, claro, puedes acompañarme a tomar un café… Toma mi mochila y espérame en la puerta, por favor… Mientras cierro esta ventana y la puerta a cal y canto ¿Vale?Enseguida voy.
-¡Ya estoy aquí! ¿A que no he tardado nada? ¡Venga vamos! Necesito ese café…
-¡Umm! ¡Qué rico! Alegra esa cara mujer; ya ves que hay placeres que no perdemos ¡Siempre nos quedará Paris! jajaja
-Tengo miedo de no volver a saber de ti.Creo que me arrepiento de habértelo contado ¡Perdóname, por favor!
-¡Tranquilízate, no sufras por mí! Esto pasará. Además, que me han pasado cosas peores. Y, de todos modos, te confieso que… que hacía ya algún tiempo que venía sospechando que había sido utilizada cual juguete, por una manipuladora y astuta pareja… Casi lo esperaba. Como se dice: “si es una bala no me da”
-De verdad, son como perros de presa - no te confíes- De esos que una vez muerden no quieren soltar. No te exagero nada…
-¡Jajaja! Mira, has tenido gracia… Bueno, me voy a ir marchando, cariño…
-¡Déjame que te acompañe a la estación, por favor!
- Te lo agradezco en el alma; pero no insitas, necesito de mi soledad más que nunca.
-¿Puedo darte un abrazo, katja?
-¡Pues claro que sí, linda!