Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
No vendas tu reino por un plato de lentejas
Aunque no sé cómo comenzar a tratar el tema, lo cierto es que acabo de hacerlo… Nuevamente me sorprendo a mí misma :)
A ver:
Los otros… familia, amigos, profesionales, etc., son muy importantes en la vida, pero aún más lo somos nosotros… para nosotros mismos.
Los demás son como un regalo y así, deberíamos tomarlos, sin exigencias, o sin la creencia de que alguien por ser quien sea, siempre estará ahí cuando lo llamemos o necesitemos en algún sentido.
He reflexionado y experimentado sobre el tema poniéndome, en el papel del “demandado”
Mi tendencia siempre fue la de atender “la llamada”, sacrificando, incluso tiempo y cuidado a mis hijos, a veces, o haciendo de tripas corazón cuando estaba mal y sin ganas o fuerzas para otras “florituras”
Hoy por hoy, intento no juzgarme buena o mala, por lo que dejé o abandoné, por hacer supuestamente, bien a otros. Solo intento darme cuenta del camino realizado y lo tomo como una lección aprendida (no sé si necesaria), gracias a la cual, me doy cuenta de que no siempre lo que parece lo bueno o más correcto es lo que parece o lo que tenemos que hacer, sobre todo, cuando el corazón se nos rompe con ello, o cuando por circunstancias estamos tan mal que nos cuesta cargar con lo de otros, o simplemente atenderles, cuando no estás para nada, o solo para cuidarte a ti mismo… Creo que es mejor enfrentar esa realidad y no buscar justificación alguna, no creer que tenemos que ser mejores, ni intentar ser más perfectos, o más fuertes, cuando nuestro corazón y fuerzas, no lo sienten o pueden más… y, por supuesto, tampoco pensemos que vamos a ser más apreciados o valorados, si nos sacrificamos.
La verdad, es que siempre he dicho que no creo en los sacrificios, pero humanamente soy tan paradójica que, sin embargo, sin darme ni cuenta, mi actitud, durante mucho tiempo ha sido esa… Luego me sorprendía, a mí misma, pensando cuán fuerte era y cómo podía seguir adelante valientemente,…ese pensamiento, seguro que era el alimento para seguir dormida en mis laureles y dentro de esa actitud, tan negativa en el fondo.
He descubierto, gracias al camino, la observación y el daño obtenido en el tiempo, que tengo mis límites y no puedo ni quiero sobrepasarlos más, que cuando la taza está llena es más que suficiente, y,
que todo lo que hagamos por los otros, dentro de lo posible, no puede ser un sacrificio, sino un regalo que les hacemos… y un regalo, mayor o menor, siempre se hace con agrado y con ganas, nunca tiene que ser una obligación… es por eso que he aprendido y practicado a decir no, y también, a “fallar” a los demás. Cuando me doy cuenta que hay algo que no puedo ofrecer porque “me costaría más de lo que puedo pagar”, no doy un paso al frente y si me lo piden, sencillamente digo “lo siento, pero no…”
El otro día, alguien dijo algo que me hizo pensar con inmensa piedad y amor sobre el corazón humano. Decía:
“¡Como puede romperse el corazón cuando ya lo tenemos roto…!”
Sencillamente, eso sucede, porque no lo protegemos, porque, no sé porqué, vamos de superhéroes o porque sacrificamos nuestra verdad, por vergüenza o por hacer méritos falsos, porque… tal vez, queremos convencernos de que somos válidos y esa es la única forma en que nos han enseñado que se puede hacer… Aunque lo malo es que esa forma solo vale de puertas afuera, de puertas adentro, cuando nos quedamos a solas, nos dice y pone en la situación contraria…
Los demás son un regalo, nosotros somos un regalo y, por eso, debemos aceptarnos unos a otros, como tal y no pedir más… disfrutarnos y acompañarnos cuando nos tenemos, y cuando no, esperar ilusionados como niños, sabiendo que cualquier día es bueno para dar o recibir un hermoso regalo…
Pero; para llegar a eso, no nos queda más remedio que contar con nosotros siempre y, para ello, lo primero es amarnos, cuidarnos y respetarnos,… ya que es con nosotros con el único ser que podemos contar al cien por cien, para alimentarnos y sanarnos cualquier dolor… o disfrutar cualquier momento en la mejor compañía: Nosotros ;)
Si subes montañas, cruzas mares, ríos y desiertos, hazlo por amor y para ti mismo...
no para ganar medallas ante otros,
pues solo hay una meta y un triunfo en nuestra vida
y nos acompaña del naciemiento a la muerte
(cuidate con amor)