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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Lo que mal empieza...

(De un diario acontecido-1)

 

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Los más cercanos y los que más le conocían, hubieran jurado que  cumplió su sentencia y que no se arrepintió jamás de marchar lejos, muy lejos, de la tierra que lo vio nacer y en la que se arraigó creyendo que allí también  exhalaría  y darían sepultura. Una tierra que quería y que echó de menos  siempre, sintiéndose casi como un exiliado o desarraigado, un expulsado más del paraíso, a la fuerza… sentía nostalgia y rabia. La añoraba, como se añoran las cosas que sentimos nuestras, porque allí nos hicimos un lugar y porque están llenas a rebozar de vivencias nuestras y de lo conocido que nos da identidad ante otros y nosotros mismos. El recuerdo de su vida allá, no le abandonó nunca.

Su infancia, a pesar de haber perdido pronto a su madre, fue buena. El momento más duro, después de la muerte de aquella, fue el día en que su padre se presentó en la casa, que había sido la suya hasta entonces, para llevarse con él, a todos: su hermano, sus dos hermanas y a él mismo.

 

Era el más pequeño de los cuatro. El mayor era su hermano Juan, nacido del matrimonio de su madre con el señor Joaquín, eran hermanos solo de madre.

Después, ya viuda la madre, tuvo a sus dos hermanas, Julia y Matilde, y  a él…

 

Jamás entendió cómo su madre pudo mantener durante tanto tiempo una relación tan deshonesta… Sus hermanas, le contaron mucho después que los padres se habían conocido de muy jóvenes y se habían enamorado desde el primer momento; pero que las respectivas familias no consintieron ese amor  y los casaron, respectivamente con otro hombre a ella y, con otra mujer a él,… cosa normal, por otra parte, en la España del siglo XIX. Pero lo  que no era normal ni honroso,  pensaba él, era lo que  su madre hizo en cuanto enviudó, correr a buscar a su antiguo novio de juventud y echarse en sus brazos sin pensar ni importarle nadie ni nada... ni siquiera, la vergüenza y humillación que, por su causa, los hijos sufrirían.

 

"las solteras son de oro,

las casadas son de plata,

las viuditas son de cobre

y las viejas de hojalata"

 

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