Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

Me contaron y dijeron muchas cosas; pero yo, creí tener mi propia idea y deseos claros.
Paso a paso, aunque no fue fácil, creí hacerme conmigo; aunque insinuaron suerte y magia, iba consiguiendo mis objetivos con mi trabajo, tesón y ayuda divina –eso sí lo acepto y agradezco-
Las perspectivas cambian y lo que fué –o creí- una liberación, puede llegar a herir como si fuera un hierro candente, pocas veces ausente o lejano de tus sentidos; así, tantas veces atormentados -sin sentido-
Sin sentido.
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Ayer, me llamó y me pidió una cita nocturna... y no estamos precisamente cerca.
-Me dejó sorprendida-
“No pienses que no puede ser -que es algo imposible- y solo dime si quieres quedar o no”
-Sí quiero, claro que sí
-Le dije-
Y me volvió a sorprender con su respuesta:
“A las diez en el cine de la 2. Veremos: Cleopatra”
...
¿Sería así de genial y sorprendente siempre?
-pensé-
…
Y el caso es que acudí a la cita. Llegué pronto, escondí el mando y me senté ante la tele.
–No estaba dispuesta a permitir que alguien estropeara mi encantadora cita-
¡Y tan contenta...!
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En el comentario de la peli, nos dicen que va de dos mujeres cansadas de la rutina.
Desde mi ventana ví que, no es la rutina lo que ¿cansa? a esas dos mujeres, no...
En el comentario, también nos dicen, que en el viaje que hacen juntas, por fin consiguen ser ellas mismas.
Y no veo que antes no fueran así –ellas mismas-. Solo que, antes, eran mujeres que solo podían expresar su tristeza como reacción a los acontecimientos sombríos que las rodeaban.
Pienso que: Son dos mujeres que al salir del entorno “viciado” en el que están, saltan fuera de ese rail cerrado y oscuro que no permite tiempo ni lugar a la reflexión, visión y expansión profunda de sí y las circunstancias.
–Que puede dar o no, lugar a un cambio-…
Y encuentran “fuera” la luz y espacio suficiente para decidir si quieren cambiar algo más en sus vidas, al haber empezado, como no, por ellas mismas, para poder ver, realmente, qué les rodea y qué están dispuestas a aceptar, o no, de aquello que antes, solo vivían y vislumbraban a tientas, a medias y como en estado terminal: Sin fuerzas.
En una parte del comentario sí estoy totalmente de acuerdo, dicen:
“presenta la historia de dos mujeres que se atreven a emprender juntas lo que no se atrevieron a hacer por separado”
(¿Sabes... ?no soy capaz de imaginar a alguien que no necesite compartir sus brazos)