Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

A veces, pensamos que no somos creyentes porque creemos algo diferente a lo que otros experiementan, pero todos lo somos (creyentes)... aún los que declaran no creer en nada, están manifestando un credo.
... leí sobre lo que comentaban dos fetos dentro del vientre de su madre... aunque bueno, realmente ellos, no sabían dónde estaban, solo se sentían o percibían que ocupaban un espacio propio. Tampoco podían saber cómo llegaron allí y mucho menos cómo se irían. Lo que comentaban iba de la muerte, osea, de la vida. Porque si te paras a pensar, no se entiende lo uno sin lo otro, al menos, en el punto que hoy estamos. Por ejemplo, puedo decir que no recuerdo dónde estaba antes de llegar a este planeta; pero si pude llegar, es porque antes, ya era algo vivo en otro estado o circunstancia y porque, sin duda, quise venir.
Pero voy a intentar no perderme en tanto pensamientos y contaros cuanto antes la conversación de los fetos dentro del vientre materno...
...la verdad, me ha encantado "escucharles"
Quien escribió algo así, supongo que sabía muy bien el mensaje que quería lanzar a modo de flecha para que tocase certeramente la diana... algo así como la llave que abriría una puerta
a cierta esperanza; dependiendo, claro está, de las creencias de cada cual.
Porque mira que son grandes, fuertes; e INVISIBLES, las creencias que cargamos. Y, tantas veces, al no verlas, sentimos que no existen, que no las tenemos, por lo que a veces, nos hacen daño y acaban mermando nuestras fuerzas, sueños e ilusiones...
Pensar que lo que no se ve, que aquello de lo que no tenemos información y no conocemos, no existe, es solo una media verdad, o sea, una falsedad. Porque puede que no exista para ti en ese momento y que más adelante,surja en tu vida, y, sobre todo, puede que sí sea conocido y vivido ya por otros,... otros, que ya conoces, aunque no te lo puedan o quieran certificar...
Hasta que surja el momento mágico que abra espacio a ello, habrá quien no crea en algo, solo porque su creencia (repito, su creencia) no se lo permite.
Porque unos creerán unas cosas y otros, creerán otras cosas;
pero, lo que es seguro, es que;
TODOS SOMOS CREYENTES
Ahora, paso a copiar la bonita fábula:
"En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:-¿Tú crees en la vida después del parto?
– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
– ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…”
(escucha mi bien, la voz de mamá)