Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
(Recuerdos que engendran ángeles )
Cuando se encuentran dos caminos III

Cuando se encuentran dos caminos, o se hacen uno..., o se restan, uno a otro, y queda CERO.
...
El barquito de papel, tardó un poquito más de una semana en en volver a navegar por aguas mansas...
así que, también tardé en coger la bolsa de las sábanas y encaminarme hacia el hospital.
Es curioso, que me cueste tanto sacar de la memoria del corazón algo tan bello, tan vivo y tan presente. Casi no tengo palabras... supongo que es porque, realmente, hay cosas que puedes vivirlas y sentirlas pero es difícil contarlas. Aunque algo tan extraordinario no puede quedar abandonado a la vida que me quede y quiero compartirlo.
Hay que compartir que el amor puede sorprendernos en cualquier momento y que vive en todo y todos.
.Era consciente de que todos querían saber, y de que también todos, sin duda, pensarían que me volví loca o que solo fue un sueño. Yo sé que no fue un sueño, aunque sea muy soñadora. Y sé, que no estaba loca, aunque mi vida, como la de todos, necesita de locuras para ser experimentada y hasta comprendida.
No, no fue un sueño...
...
Ya en el hospital, después de devolver las sábanas, nos encontramos en las escaleras... como siempre, pues ni a él ni a mí nos gustaban mucho los ascensores.
Él, había sido uno de los médicos que habían tratado a mi madre y habíamos tomado café alguna vez en el mismo hospital. Nunca fuimos, realmente amigos, solo mantuvimos una relación muy cordial y amable. Era tan cariñoso y atento con mi madre que yo había aprendido a apreciarle. Eso sí, cuando hablábamos, siempre salían temas "especiales", espirituales/científicos... me dijo un día, que pocas personas entretejían lo uno y lo otro, como yo acostumbraba a hacerlo. Pero aparte de estas cosas, la verdad, nunca sentí que él me mirase con un interés personal... quiero decir, como cuando un hombre se siente atraído o le gustas. Y por mi parte igualmente, no solo porque yo estuviera casada conmigo y nadie más, sino porque jamás sentí más que un gran agradecimiento y simpatía hacia él como buena persona y gran profesional... aunque creo, que esto, siempre va unido ¿cierto?
Como contaba, nos encontramos en las escaleras;
yo bajaba, él subía... nos quedamos parados mirándonos, frente a frente, con una alegría sorprendente. Como cuando llevamos tiempo buscando a alguien muy querido y de pronto le encontramos. Lo sentí así y como lo más normal del mundo. No sé cuánto tiempo pudo durar esa situación tan extraña... como si no hubiera nadie más a nuestro alrededor.
-¿Tienes tiempo... tomamos café?
Le dije, al fin.
-No- contestó.
Y seguí bajando... creí que él seguiría subiendo, pero no, bajó conmigo.
Ya en el vestíbulo del hospital, intenté despedirme, pero él dijo:
-¿pero no ibas a la cafetería...? ¡Vamos ven...!
me tomó del brazo y nos fuimos a pedir nuestro café y después nos sentamos a una mesa...
la felicidad que los dos sentíamos, creo que era como luz saliendo por nuestros poros, porque jamás he visto más luz en alguien.
Me dijo que había terminado su turno, que podíamos pasar la tarde juntos. Me encantó la idea y salimos del mundo donde el dolor es como el alimento diario, para zambullirnos en otro al que llamo, mundo de la inconsciencia e incontinencia.
Yo, al margen de mi asombro, lo vivía todo como si fuera natural; ¡ aún lo pienso y no me lo creo!
Recorrimos, todos los rincones más bonitos que recordábamos de nuestra infancia. Ambos habíamos nacido en la misma ciudad. Lo llevé a la calle donde había jugado de chica. Él, me llevó a la suya. Nos contamos todo y más... reímos y lloramos recordando tantas cosas... y de felicidad también. La felicidad de abrirnos y compartir con el otro lo que no habíamos compartido nunca jamás con otro ser humano.
Se nos hizo de noche y nos dispusimos a volver.
A volver no sé a dónde; pero él dijo:
-¿volvemos?
Comenzó a llover cada vez más fuerte... al final, agotados de correr, nos refugiamos en un soportal. Allí, nos dimos el primer abrazo, el primer beso... pero los dos sentimos que no era nuestro primer abrazo ni nuestro primer beso... sentíamos que nos conocíamos de todas nuestras vidas y habíamos andado en paralelo y sin encontrarnos durante un tiempo pero, al fin, el corazón nos reconoció y nos miramos el alma que pacientemente había esperado el reencuentro.
Cuando pudimos salimos, del improvisado refugio, y nos recogimos en su casa.
Hablamos, hablamos, hablamos..., nos amamos y, cuanto más nos amábamos, más amor había.
A la mañana siguiente, él tenía que salir temprano para el hospital, así que quedamos en que yo le recogería allí por la tarde.
Y, regresé a casa no sé como... y pasé la mañana no sé de qué manera... esperando la hora de ir a recogerle y poder mirar sus ojos, nuevamente, y entrelazar nuestras manos... comprendiendo, que el amor parece poner todo del revés, pero realmente lo que hace, es devolvernos al punto justo de equilibrio.
"Cuando se encuentran dos inteligenciasel mundo guarda silencio.Cuando se juntan dos voluntadesel mundo tiembla.Cuando se encuentran dos corazones ...… el mundo sonríe.El futuro está asegurado."(Anónimo)