Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
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"¿Dónde están las llaves...? ¡en el fondo del mar...!" así cantábamos y jugábamos de peques. La canción continuaba diciendo:
"¿Quién irá a buscarlas...?"
Pensaba eso; de niña, sentada en el "patio de mi casa" .... y sentía miedo a que el juego se hiciera realidad algún día y me tocara; a mí, ir a por ellas. Tuve "una mala experiencia" de muy pequeña (tres años) con el agua y supongo que eso dejó en mí cierto terror al medio líquido. Por ejemplo, jamás meto la cabeza bajo el agua, ¡jamás! y siempre supe que no haría ningún crucero. Como viví un tiempo en una isla, para desplazarme a otras, sí usé el barco ( y nunca me mareé ni en "los momentos de danza de la mar salada") pero por placer, como digo, no.
Ahora, identifico este "cantejuego" de el/la mar y las llaves con la conciencia/consciencia y, efectivamente, hay que bucear hacia ese fondo "desconocido" y propio para encontrar las llaves que nos abran las puertas hacia un modo de vivir real, donde sobrevivir no sea la excusa que nos mantenga con la cabeza fuera y el corazón partío.
Estamos viviendo momentos críticos, difíciles para casi todos, y muy difíciles para muchos... nuestra actitud es muy importante, para nosotros y para los demás igualmente.
Y, sin quitarle importancia al presente, es aconsejable recordar que este mundo y la humanidad, ya ha pasado por grandes crisis y tragedias. La diferencia, puede ser que esta es a nivel mundial. También hay una diferencia interesante y es que, esta presente, no es algo que leemos, o nos cuentan, sino algo que estamos viviendo (y nos parece, casi, un mal sueño, por lo "increíble")
Pero; yo hablaba de la actitud o de cómo actuamos ante lo que sucede... porque mirad... hoy, también estaba sentada en "el patio de mi casa" pensando en todo esto y me vino un recuerdo de hace unos años, os lo resumo...
me cogí una buena gripe, me daba bastante fiebre, me dolía el pecho, la cabeza, la garganta, tooodoo. Mi marido, estaba fuera, en otro continente, mis hijos mayores iban y venían de clase a casa, no podían apenas echarme una mano y tenía, además, un hijo pequeño que no había cumplido aún tres años. Imaginad el cuadro. Mi madre me llamaba cada día a ver qué tal seguía. Ella, quería venirse a casa a atenderme y cuidar a los niños; pero yo no quería porque mi gripe era bastante agresiva y no quería responsabilizarme de que se fuera a contagiar, no me lo hubiera perdonado (pues ella ya tenía una edad sensible). Pero el caso es que a pesar de mis negativas, se presentó en casa y se dedicó a cuidarnos (especialmente a mí y al peke para que estuviera tranquila y en la cama) Aún tengo el sabor de sus caldos en mi boca y su amor y ternura en mi corazón...
no sé si hubiera salido con bien si ella no viene a cuidarnos, me sentía tan enferma , sola.., no podía con mi alma, iba arrastrándome para preparar algo de comer a mis hijos y ni comía.
Por qué os cuento esto. Seguro que ya lo sabéis, que sois gente despierta, seguro...
¿Antes podíamos acercarnos a un enfermo y hoy no?
...antes; seguíamos trabajando aún enfermos, para pedir la baja tenía que ser la cosa grave. En invierno, en las empresas, los estornudos y mocos de unos se mezclaban con los de otros... y por cierto, igual no se sabe, antes, la gente también moría de gripe (cada temporada muuuucha) a pesar de las vacunas y a pesar de cualquier tratamiento... y es que la muerte existe desde siempre, no es cosa de hace un año, no; y cuando te toca irte, jura que te vas, (porque te vas) te vas de gripe, de accidente, de viejo, o porque te echas a dormir y no despiertas más... porque era tu momento y punto. Así que responsabilidad sí, miedo no. Porque el miedo no te respeta ni a ti mismo y nos convierte en "personas" que lejos de vivir sobreviven creyendo que tienen que salvarse de algo cuando, ellos mismos, ya se han condenado.
Sí, creo que hoy por hoy, está fallando la actitud correcta. El miedo atonta y encoge el ombligo. Quien tiene el ombligo "encogío" olvida que por ahí mismito estuvo unido a otro ser que lo alimentó y mantuvo... olvida que todos los seres nos debemos algo, al menos un poquito de ternura y respeto. Porque por miedo podemos condenar y matar. Con respeto no, el respeto nos deja en paz, nos da armonía y serenidad. El respeto a nosotros y al otro es un regalo, UN REGALO.
Un poquito de porfavor, dejemos de culpar a los otros por sus diferentes opiniones o deseos de hacer o no hacer algo, de tomar o no tomar... esa es su libertad. Respetemos, respetemos, respetemos... ¡GRACIAS!
... Y GRACIAS Y BENDICIONES A TODOS Y CADA UNO DE LOS "osos amorosos" Los Padres y papás; que siendo pekes nos cuidadron, abrazaron, y protegieron como los héroes de nuestros mejores sueños, ¡¡¡GRACIAS!!!