Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Capítulo/2-2ªparte
Querida Marion:
Como han pasado los años sí… ¡Y cuantas vueltas ha dado mi vida!
Los años pasaron por mí cual estampida -sin matarme aún- pero me han hecho un viejo. Un viejo solitario y melancólico; aferrado a un papel gastado… ese, que tú me entregaste como despedida y que me encargaste quemar junto a la mía.
La mía, ya ves, no existe. No sé soltarme de ti, mi amor… ¡ojalá tú, hayas sabido soltarte, o liberarte a pesar mío, porque no solo me siento viejo por fuera, sino también por dentro… me siento pesado, gastado y muy cansado, cariño.
Pero escucha, querida mía, quería contarte algo:
He decidido, (ya que no puedo despedirme), escribirte alguna de mis historias, escribirte y hacerte partícipe,… Sí, en vez de sufrir, callado, y arrastrar tu lejana ausencia, quiero acercarme o imaginarte mi testigo y confidente, como antes (como siempre) confiando en que, de algún modo, me atiendes y te gusta más esta forma, que la queja silenciosa por tu ida y ausencia. Pérdida insufrible e inaceptable para mi, que encontré en ti, la persona única que encajaba en mi vida tan rara y tan incomprensible hasta para mí mismo.
Fuiste, y quiero que vuelvas a ser, mi tabla de salvación. Vuelve a ser, como siempre, la persona sin pudor; la persona, sin miedo a los monstruos del personaje de visiones y pesadillas que represento aún.
Escucha, querida Marion…
Te quiero y… Quiero confesarte que:
Apenas existen personas en mi vida… Bueno, existir, existen; pero no para mí. Aunque, como te digo, sí hay alguna que siento como importante en esta última parte de la historia que vivo y estoy contándote…
Una de ellas, no sé si la más importante, (aunque entiendo que, ahora, sí) me animó a comenzar con esta especie de diario personal público, (un blog le llaman)… Me dijo, que pensaba que escribiendo y leyendo como observador, (de un modo más lejano), tal vez, me sentiría menos reducido o preso de los recuerdos y que, también, al hacerlo de forma pública, abría un espacio limpio para otros, para su acercamiento y posible comunicación tan necesaria para todos… Por lo que, eso, supone de afecto recíproco, seguridad y nuevo oxígeno en la vida de cada ser.
Con su simpleza tonta (pero encantadora de siempre) me soltó un día, sin más:
“Abuelo, dar y recibir es todo uno;)” ¡Qué te parece, Marion!?
La verdad, me sorprendió que una mujer, que yo veía, algo simple, superficial y a veces hasta irresponsable, fuera capaz de pensar algo así y llegar a transformarlo, incluso, en mensaje para otro…
Ella, ya me conoce un poco y sabe que yo pertenezco a esa especie, algo común, que no pide, aunque necesite. Y, aún en su simpleza, interpreta o entiende, que si abro mi puerta y doy salida, también podrá entrar algo nuevo que siente bien a su amigo (“el abuelo” jaja)
Tengo que hacer un inciso y aclararte que me llama abuelo, (a veces), desde que alguien (“por accidente”) me nombró como tal, para su pequeña hijita. Tal vez, aceptó la adopción al vuelo, porque su pequeña no tiene abuelos ni por su parte, ni por la del padre. ¡Y cómo no aceptar cuando la providencia se impone…!
Ella, dice que si me crucé cual ángel en sus vidas y su hija vino a caer en mis brazos, era, precisamente, porque estaba destinado a serlo, así que, ya ves, después de todo y aunque te "escapaste" joven, he podido hacerte abuela, querida de mi alma.
Bien, sigo…
Como te decía, me animó a escribir públicamente. Ella misma, me acompañó a comprar este nuevo cacharro informático y, ahora, ya ves, vuelvo a teclear en algo parecido a la máquina de escribir… aunque me siento algo extraño, la verdad. Pero esto, como ya sabes, no es raro en mí jeje...
Juntos, como digo, abrimos el blog y cuando estuvo listo, dijo:
“Hasta aquí mi colaboración… Espero impaciente, ir conociendo tus historias de miedo Arturo”
Así es ella, mi amor, le da igual si me molesta o pincha con sus palabras, siempre me suelta sus gracias sin pensar. Que no son, más que la primera cosa que se le ocurre o pasa por su cabeza (pienso yo)… Pero; aún, cuando no me haga gracia muchas veces, me aguanto contento.
¿Sabes? es mi amiga, y eso, ya vale que aguante hasta lo que me parezca más tonto y me ría con ella (de mí, si hace falta;)
Ya sabes, además, que soy un quisquilloso pero; paciente con los que aprecio.
Aparte, valoro que me acepte, pensando como piensa, que exagero siempre en mis ideas y sentimientos. Me dice que me tomo todo demasiado en serio.
No sé. Tal vez sea así, porque me siento desvalido sin ti, porque no acepto aún que no volverás... Es como si al estar enfadado o demasiado serio, quisiera provocarte para que volvieras (¡qué tonto…!)
Y creo, que por hoy, lo dejo, sigo otro día, amor... Me hubiera gustado contarte cómo conocí a Amélie, así se llama mi amiga. Bueno, en realidad es Amelia, pero en tu honor, me ha permitido que la nombre con ese toque francés.
Cómo nos conocimos, te lo cuento otro día…, pero hoy, ya la he introducido en nuestra historia común al presentártela. Y también, cómo no, se ha cumplido la idea de mi amiga; porque escribiendo, he conseguido, salir del cerco de fantasmas que me estaban rodeando… ¡Parece mentira, lo que desahoga conversar!
Un beso, Marion, hasta pronto;)
Tuyo, Arturo…
PD.: Gracias, Amélie, Amiga del Alma