Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Todo se pasa
Cap/2
Necesitaba una excusa creíble para alejarme de Laura y me devané los sesos buscando algo que la convenciera sin grandes objeciones.
“¡Sí, ya está!”
Al fin, se me ocurrió una idea; algo natural que no le resultase extraño… ¡Ir a estudiar fuera…porqué no!¡fuera de España, incluso, era perfecto! ¡ Síiii!
Quería irme lejos ¡muy lejos...! Pero; como nunca antes se me había ocurrido plantear algo así y como nunca antes tuve una inquietud semejante, me di cuenta de que necesitaba una coartada, una creíble y lógica para que, ella, lo entendiese y no viese nada extraño en mi decisión o deseo… Y en esas estaba cuando…
Cuando una tarde, temprano, me llamó mi “amiga” Ana (lo entrecomillo porque éramos algo más que simples amigos). Desde mi “regreso”, no dejaba de llamarme, intentando quedar para vernos. Lo había conseguido solo un par de veces nada más, ciertamente, pero a ella; le debía dar igual, pues insistía cada tarde sin hacer caso a mis ruegos de que no me llamase más… Después de mi rara experiencia, no tenía ganas de salir con nadie y menos con ella.
Con lo confundido que estaba en mis emociones y sentimientos, no estaba para “sus roces apasionados” -mientras pensaba en otro-; ni para escuchar su historia melodramática de siempre ni, como digo, para “consolarla”. Me tenía algo cansado de sus quejas pérfidas. ¡Pero si tenía, exactamente, lo que se había buscado! ¡Joder!... Tenía a un hombre, (a ratos), mayor que ella y casado. ¡Ella sola se lo había trabajado! Y yo, en esos momentos, quería mi tiempo para ordenar mis ideas y pensar en cómo presentar mi plan de viaje a mamá… No tenía ganas ni de escucharla, ni de repetir una vez más que se estaba comportando estúpidamente y, mucho menos, me quedaba paciencia para consolarla por su fracasada conquista…
Un día, decidí no ponerme al teléfono más, le pedí a Laura (mamá) que me excusara diciendo que había salido. Al principio, ella, aceptó sin problema viendo lo pesada que estaba mi amiga, pero; conforme pasaban los días, cada vez me costaba más que me librara porque no entendía que no quisiera ponerme, ni siquiera, al teléfono y porque insistía que tenía que salir y “airearme” (eso me decía)…Esa tarde, justo, no estaba por la labor y se negó en rotundo a excusarme… y fue justamente, también; cuando se me ocurrió una posible solución, aprovechando “el lío de mi amiga” para alejarme de ella,… no de Ana , sino de Laura, de su casa y de todo lo que me recordase “la historia soñada”
Así que, decidí ponerme al teléfono y quedé con mi amiga… Después de hablar seriamente con ella e incluso ser algo desagradable, en mi exposición, para que no me volviese a llamar, regresé a casa lo antes que pude y con la cara más seria y trágica que pude poner…
Comenzando así con la interpretación y entrando en materia. Laura, no tardó en preguntar si había discutido con Ana.
“No… solo le he dicho que no vuelva a llamarme, ni a buscarme. Que no quiero volver a saber nada más de ella” le conté, lo más serio y raro posible.
Ella, un poco sobresaltada y sorprendida dijo:
“Arturo, hijo, me doy cuenta que no estás muy bien, y que ella está un poco pesada, puede que por lo que te quiere…no tenías que haber tomado esa resolución tan tajante…
No la dejé terminar y salté muy enfadado:
“¿¡Que me quiere!!...” ¡No tienes ni idea mamá, no sabes de quién estás hablando, créeme…!”
“Pero Arturo…” volvió a atajarme y yo en las mismas, no la dejé seguir…
“Ana está pirada, es una estúpida, mamá. Ni se te ocurra defenderla porque…porque digo eso por no decir la verdad, ¡QUE ES UNA ZORRA…!”
“Pobre Ana” pensé, aunque en el fondo, algo de todo eso habría… pero bueno, solo estaba interpretando un papel y no me importaba nada, en aquél momento, lo que mi madre pudiera pensar, puesto que, tampoco, estaba calumniando a una pobre inocente ni mucho menos…
“…No entiendo porqué dices eso hijo, ¿se ha enamorado de otro?”
Me preguntó.
“¡Mucho peor… está obsesionada con un hombre mayor que ella, casado y…y se ha convertido en un juguete para él, no imaginas…!”
Contesté… Y menudo disgusto pareció llevarse la pobre al escuchar mi confesión. Se acercó y me pidió permiso para abrazarme. ¡Pobrecita…! Mi interpretación debió ser buena, pues no se atrevió a hacerlo sin contar con mi avenimiento… ¡Qué tierna y dulce fue siempre Laura! Ya, como mi madre, ya, como la esposa de Miguel.
Y…
No sé muy bien qué nudo desató dentro de mi pecho; pero abrazado a ella, lloré como nunca recordé antes haberlo hecho… Y ella, me estrechó fuerte, acarició mi cabeza como cuando era un niño, intentando consolarme:
“Pasará, mi cielo, pasará… todo pasa, ¡hasta el amor se pasa, mi vida…!”
Y sentí, sin ver, las lágrimas en su rostro, lágrimas que, como cuchillos, testigos de mi traición y mentira se clavaban en mi corazón al sentirlos en el suyo… (¡Qué dolor, madre mía…! ¡perdón!)
“Sí mamá, esto pasará, tranquila… estaré bien muy pronto. Me voy a mi cuarto…estoy cansado”
“¡Hasta mañana, Arturo, descansa…El tiempo lo arregla todo y volverás a sentirte libre de pesares, tranquilo…”
...
Ya en el dormitorio, intenté leer algo y fuí bendecido por unas letras que no olvidé nunca amiga mía... Abrí el primer libro que toqué, por una hoja cualquiera y cegado por las lágrimas leí:
"CXXXVIII.-A PLATERO EN EL CIELO DE MOGUER"
"El tiempo acaba su obra Platero.
Sólo nos queda una de nuestras riquezas, si la tuvimos: la de nuestro corazón.
Tengo que confesarte también mis maldades, mis cinismos, …
Que bien te puedo decir a ti estas cosas que otros no entenderían. A ti Platero, que vivirás siempre, poco te importa irte.
Pero ¿Y yo, Platero?"
"MOGUER, 1916."
(Juan Ramon Jimenez, fragmento de "Platero")
La vida es una maestra, el mundo un pasodoble, yo un payaso... Sed vosotros los niños:)