Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
El tango, mas que un baile un sentimiento
Cap.3
"Eras como la flor"
(Mario Cesar Arrieta)
"Así, así quedaste en mí
clavada en la raíz remota del recuerdo.
Todo pasó, y un velo de silencio
cubrió tu voz, tu antigua voz sin eco.
Así, así te llevo en mí,
porque tenías corazón de tango
y sangrabas de amor sobre mi piano.
Eras como la flor y los caminos:
fragancias y color ¡que no eran míos!
Te quise para mí y eras del aire
y del viento, la lluvia y el rocío...
Eras como la flor y los caminos.
Así, así te conocí
con tu pasado gris desnudo en el teclado.
Y el corazón, alondra volandera,
abierta en flor al filo de las penas.
Y así, desde que te perdí,
desentrañando tu destino en notas.
Te recuerdo y te lloro en cada tango"
Ya sentado en mi sito, y después de la despedida en la estación. Después de la última imagen borrosa de mamá en la lejanía. Con la espina de la tristeza y el engaño en el corazón.
Intentando olvidar lo inolvidable...
Y, después de tanto tiempo sin pensar en mi prima Marion; intenté distraer mi mente, imaginando cómo sería ahora ¡Cuanto habría cambiado!.
La última vez que la vi, ambos, éramos niños. Cuando su madre enviudó, antes de partir a Francia en busca de un nuevo destino, pasaron unas semanas en España, en casa, con nosotros... Recuerdo que mamá se desvivió por las dos "huerfanitas" y creo recordar, que me puse algo celoso (sí, cierto)¡Cómo es el alma humana! Ahora, al recordarlo, sé que no me sentí así por ser un niño, por inmadurez, quiero decir...
¡Ay los celos! esos, que todos experimentamos alguna vez; como pasa con otros sentimientos:
La alegría, bendita y ligera.
La tristeza, corazón espinao.
La esperanza, alivio generoso del cielo, etc…
Esos celos, decía, no son fruto de inmadurez, ni siquiera de un miedo claro o concreto... Es un modo de grandeza de un corazón misterioso e interno, que se muestra. Que muestra, abiertamente, la debilidad y necesidad humana de interdependencia.
Qué curioso, cómo los sentimientos, no entienden de edad y se manifiestan independientes y libres de esa carga, más o menos. Sin tener muy en cuenta los años.
Quiero decir, que es igual la edad que atengas... Si estás triste tu cara lo dice, si estás alegre, también, si estás enfadado no hay manera de ocultar esa expresión airada simulando posibles sonrisas..., si estás enamorado o si estás temeroso es igual... La cara habla por nosotros.
Todos tenemos, - se puede decir- un nivel de aguante, "más o menos estómago" (decía un conocido) o "nuestro precio" PERO LA CARA NO DISCRIMINA ENTRE UNAS Y OTRAS Y TODAS SON EL REFLEJO DEL interno SENTIR.
Pero; volviendo a Marion y al tango... Me pregunté, cómo, o de qué manera habría influido Paris en ella,... siendo argentina de nacimiento, por herencia paterna y también, por haber vivido allí sus primeros años.
Recordé contento y relajado, ya, cómo marcaba aquellos pasos adorables entre baile y sentimiento ¡El Tango...! Consiguiendo borrar toda indiferencia de mi cara y haciendo brillar mis ojos, ya no de celos, sino de admiración.
Aquella danza, que según me contó, (orgullosa) le gustaba a su padre enseñarle:
"Mamá no lo ha conseguido, pero tú sí lo conseguirás, porque lo llevas en la sangre, hija mía"
Me contaba que le decía su padre.
Y lo consiguió, desde luego que sí...
¿Lo habrá mantenido vivo en su espíritu… ? Me pregunté a mi vez, sentado, en el tren, camino de Paris. Y viajando hacia un nuevo destino: Marion...
Mi Marion:
"Así, así te llevo en mí,
porque tenías corazón de tango
y sangrabas de amor sobre mi piano."
"Eras como la flor y los caminos:
fragancias y color ¡que no eran míos!
Te quise para mí y eras del aire
y del viento, la lluvia y el rocío...
Eras como la flor y los caminos."
"Te quise para mi y eras como la flor... Y los caminos"