Overblog Todos los blogs Blogs principales Estilo de vida
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

Publicidad

Capítulo/4

 

5255592169_55016d863e.jpg

 

 

Extraño amanecer

 

 

 Comencé ser consciente de mí por una sensación de dolor y desvarío en mi cabeza. Todo me daba vueltas, parecía estar girando alrededor de un remolino…

Poco a poco el movimiento se fue haciendo lento hasta desaparecer; pero la sensación de mareo, no me abandonaba. Las naturales náuseas, hicieron posible que empezaran a despertar todos mis sentidos. Me llegaban sonidos como de lejos que, enseguida, sentí más cerca, rodeándome. También se despertó en mí, la sensación de un cuerpo, cada vez, más dolorido. Hasta el aire, le hacía daño al entrar y salir por él.

Percibí la luz al otro lado de mis párpados, intenté abrirlos, pero apenas tenía fuerza y desistí.

 

Seguí oyendo voces. Ninguna me era conocida y no podía entender qué decían… De pronto, comenzaron a pitarme los oídos. Quería huir de todo aquello, pedir ayuda;  pero no sabía cómo ni era  capaz de hacer nada.

 

El malestar, se estaba haciendo insoportable… Sentí brotar y correr las lágrimas, desde los ojos descendiendo por la cara. Me aterrorizó no reconocer aquella piel, sentirla extraña… Pensé que me había vuelto loco.

 

Alguien comenzó a secar mis lágrimas. Me abrazó como con miedo y después, con mucho cuidado, colocó su cabeza sobre mi pecho. Enseguida noté que lloraba y que se trataba de una  mujer. Me llegó su olor, agradable, pero desconocido para mí como todo lo demás que me rodeaba y sentía.

 

 

¿Quién podía ser esta mujer que parecía llorar por mí y que me trataba tan familiarmente...?

 

Percibí que otra persona intentaba apartarla de mí y le pedía tranquilidad… La misma que, a continuación,  dijo:

 

“Inyecte un calmante en la botella del suero”

 

Y, poco a poco, sentí que mi malestar iba desapareciendo. Fui entrando en un estado inconsciente. Sentí que me iba plácidamente.

 

 

 

 

No sé cuanto tiempo  duró aquella agradable inconsciencia.

Cuando fui recobrando, de nuevo, la percepción de mí y mi entorno, el malestar era menos intenso. Volví a intentar abrir los ojos... Percibí la penumbra de una habitación, apenas iluminada. Poco a poco me fui acostumbrando a esa luz y empecé a ver lo que me rodeaba. Nada me era conocido. Parecía encontrarme en la habitación de un hospital...

 

Sentada en un sillón, con los ojos cerrados, había una mujer. No la  conocía  ¡quién podía ser...! Parecía de mediana edad, vestía de un modo raro, ¿como de otro tiempo...?  No parecía de mi época pasada ni presente. Lo mismo me parecía aquella estancia...


Recordaba la última vez que estuve con mamá en un hospital, cuando la intervinieron, por un problema que había tenido con el estómago, y, esta habitación, sin duda de hospital, era muy distinta de aquella..., como de un tiempo desconocido para mí.

 

Haciendo un gran esfuerzo y lleno de miedo, intenté articular unas palabras. Elevando la voz todo lo que pude, conseguí preguntar:

 

“¿Dónde estoy...?”

 

 

La mujer del sillón saltó como si un resorte la hubiera disparado  de su asiento... Creí que  se abalanzaba sobre mí, pero algo la contuvo. Se mantuvo en pie, quieta y como contenida por una fuerza, sobrehumana, que la hiciera temer algo.

Me miraba de una forma extraña, casi  apasionada. Comenzó a llorar sin poder contenerse.  Los sollozos, que no podía controlar, la hacían parecer una torre desequilibrada por un terremoto, que amenazara con derribarla...

 

Al  final, se atrevió a acercarse. Y, desmoronada, cayó de rodillas junto a mi cama sin parar de gemir e intentando articular palabras que yo, no lograba entender… Los lloros, debieron alertar al personal, porque se abrió la puerta de la habitación y comenzaron a entrar otras personas, unas, por sus vestimentas, adivinaba que eran sanitarios, otras, iban vestidas de calle. Pero todas,  me parecían gentes de otro tiempo distinto al mío y, todas también, estaban conmovidas por algo muy intenso... Uno de los sanitarios, que parecía el médico, dijo:

 

 “¡por favor, la familia que espere fuera...! en cuanto le examinemos, saldremos a darles todo tipo de explicaciones posibles... ¡por favor, salgan ahora...!”

 

Me sentí aterrorizado, aquél hombre, habló de familia como si todos esos desconocidos, fueran algo mío...  Yo, no conocía a nadie. Todas esas personas no eran más que extraños.

 

Mi cabeza, de nuevo, comenzó a ser lo único que sentía. Era como un globo que se hinchase y comenzara a volar lejos, lejos... Muy lejos de allí y  de toda aquella pesadilla, que estaba viviendo como si de la vida real se tratase.

 

 

 

 

 

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
M
Y Flora se me olvidó decírtelo, adoro la música que pones...
Responder
F
Pues te agradezco mucho que me lo comentes, pues nunca lo hago al azar, siempre me esmero en encontrar la que, a mi juicio o sentimiento, le cuadra mejor (al igual que las imágenes) . Es "un trabajo" que hago con sumo placer y lo disfruto mucho (como cuando consigo escribir algo y publico pero me gusta saber, si también a quien lee le parece adecuado... creo, que esta costumbre me viene de la infancia, de cuando hacíamos copiados y nos pedían que los acompañáramos de dibujo; aunque nunca destaqué en dibujo, colorear me encantaba, así que era muy feliz con aquella tarea :)<br /> <br /> Mil gracias, por tus detalles, María linda.
M
<br /> Madre del Amor Hermoso! En ascuas me hayo!<br />
Responder
F
<br /> <br /> jajaja, acabaréis haciéndome sentir miedo al ridículo, ya veréis jeje y al final me rajaré y no seguiré publicando ¡qué desvergonzada y payasa me siento Dios!<br /> <br /> <br /> <br />
K
<br /> Madre mía!!!!!, el corazón en un puño!!!!!...sigue, sigue!!!!!...muas<br />
Responder
F
<br /> <br /> Jajaja, no digas eso que yo, me siento algo ridícula, en serio... No sé cómo tuve y tengo valor de entrar a este berenjenal. Conforme voy revisando y volviendo a publicarlo en blog, comprendo porqué no me atreví a ir más lejos... Pero bueno, por este medio, no<br /> tengo miedo al ridículo, reviso, escribo, publico y disfruto sin más pretensión.<br /> <br /> <br /> Un enorme abrazo<br /> <br /> <br /> <br />