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Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.

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Capítulo/7

 


7

 

 

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No soy Miguel

 

Aquél día, desperté algo inquieto, más que por la próxima visita, por todas la ideas que la noche anterior me habían tenido en tensión.

 

Poco antes del medio día, llamaron a la puerta… Abrí, era la mujer que me anunciara Laura. Nos saludamos, protocolariamente, y me aparté de la puerta para dejar el paso libre. Pasamos al patio… La invité a sentarse y a tomar una limonada que, yo mismo, había preparado y dejado sobre la mesa. Ella, aceptó con una sonrisa fría de compromiso. Mientras la tomaba, me atreví a observarla un poco:

Se veía algo mayor que “yo” y, también, mucho más refinada en sus maneras. Quizás más tensa o menos natural, no sé…dejó el vaso, de nuevo, sobre la mesa… apenas había bebido algo. Se había limitado a bajar la mirada mientras se mojaba, despacio, los labios. Y, un momento después, al dejarlo, hizo lo mismo… dándome tiempo a una corta inspección. Al fin, levantó su rostro hacia mí y enfrentó directamente su mirada a la mía. Hubiera querido retirar la mía, pero ella la retuvo con gran dominio, segura… queriéndola pero con indiferencia a la vez… Daba la impresión de que le importaba lo mismo retenerla que perderla. En esa paradoja, de algún modo, había conseguido atraparme.

 

Sentí un profundo escalofrío ante aquellos ojos… Sabía que nunca antes había visto a aquella mujer, pero sí reconocía sus ojos. Me eran muy familiares… ¿Esos ojos, esos ojos…? ¡OH, DIOS! ¡Esos ojos eran mis ojos! No los de Miguel…, eran los ojos de Arturo ¡MIS OJOS! ¡Pero cómo podía ser eso!... ¡¿Quién era ella!? ¿Podía ser que… pero ¡Qué locura era esta!?

 

Sentí que me estaba mareando. De nuevo me vino esa extraña e hipnótica borrachera, de los últimos tiempos… la debilidad, estaba apoderándose de mí. No quería perder el sentido, luchaba con mi torpeza. Y, sobre todo, deseaba con todas mis fuerzas preguntar ¡Saber…! Saber, quién era aquella mujer que me miraba con mis ojos… los ojos del muchacho que yo fui alguna vez y, que de algún modo, seguía siendo, a pesar; de la vieja apariencia (la apariencia de un ausente, de un muerto)… En aquél momento, cuando ya me sentía perdido y a punto de caer al abismo de la inconsciencia; apartó su mirada, tomó mi vaso de limonada y me lo ofreció. Acepté como si fuera un salvavidas, la bebí casi toda de un trago…

Me brotó un sudor frío por todo el cuerpo, pero poco a poco, fui sintiéndome mejor; al mismo tiempo que  mi camisa se iba empapando del sudor que había llegado a reconfortarme o hacerme sentir más fresco. La sangre circulaba de nuevo con más normalidad. Pude respirar, al fin, más tranquilo y… Y comprender.

 Comprendí quién había sido ella para mí (Arturo) y para Miguel. Como, el porqué Laura estuvo tan esquiva la noche anterior a su visita…

 

Su risa, me sacó del ensimismamiento. Ella,  parecía más relajada también y dijo:

 

“Verdaderamente, Miguel, en ti no encuentro nada que me recuerde al hombre que yo conocía. El hombre que hizo que olvidara todos los convencionalismos primero, y  que consiguió, después, que le odiase aún más de lo que le había querido o deseado. Desde luego, no eres tú... Más que un enfermo, pareces una pobre y asustada criatura. ¡¿Quien eres tú, por Dios…!?”

 

Hizo una pausa y me miró con todo su desdén… después, continuó hablando, cínicamente,  sin esperar respuesta:

 

“Te confesaré algo, querido… Antes, cada vez que nos encontrábamos cerca, aún después de tu traición; solo pensaba en cómo provocar tu deseo. Tu presencia me alteraba de tal forma que solo quería consumirme y ser devorada en la pasión y deseos de tu cuerpo; como antes de que me abandonaras… ¡Éramos insaciables, ¿recuerdas? nos deseábamos tanto…! En cambio, hoy, desde que entré por la puerta, lo más que me has hecho sentir es desconsuelo y pena… ¡No te reconozco, pareces muerto…!  Pareces  un ser tímido, impotente y asustado. ¡Pobre! ¿Qué ha hecho contigo la vida, matador…?”

 

 

Me quedé sorprendido y anonadado. Era la primera persona, en mucho tiempo, que comprendía la verdad:

Que yo no era Miguel y… Y que Miguel no existía. Que yo, solo era un pobre muchacho asustado.

 ¡Cómo hubiera podido imaginar que tras los falsos ojos de Miguel la miraba su propio hijo! Aquél  que tuvo un día; que, tal vez, nunca quiso y por eso abandonó a la primera oportunidad…

 

   Si hubiera visto mis verdaderos ojos, (los ojos de Arturo), al igual que yo, ella, también me hubiera reconocido y entonces…Entonces, tal vez, no hubiera podido hacer gala de su enorme cinismo.

 

Después de todo, (pensé aquél día) tenía motivos para dar gracias.

 

Los ojos que había heredado de aquella mujer me permitieron reconocerla y sentí, que sin duda,  tuve buena suerte al librarme de alguien así. Y  agradecí a Dios, que me pusiera  en las manos de una auténtica madre: Laura.

 

 

 

 

 

 

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M
Me va a dar algo, quiero más , mucho más. Amiga me tienes en ascuas, escribes muy bien, déjate de complejos y tonterías, ya quisieran escribir así muchos escritores reputados y aburridos. Tú eres capaz de tener en vilo a quien te lee. Y la música es fantástica... Besos primor.
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F
¡Jaja ! cómo eres de gentil y preciosa... ¡gracias, muchas gracias, corazón lindo! y cuanta razón derrochas jaja que hay cada aburrido por ahí que paqué las flores jaja; pero bueno, alegrémonos que mientras escriben no nos cansan a nosotras jaja.<br /> <br /> La verdad, es que me lo pasé en grande escribiendo... tengo una imaginación, que a veces necesita volar y sí, esa vez, me lancé, y, a pesar de la vergüenza me atreví a compartir. Pero aún a veces, al leerme me pongo colorá (como cuando me miran jaja)<br /> <br /> Gracias de nuevo y ojalá, no te defraude... besos :)
M
<br /> Jajajajaja, Kora, no grites tanto que me desconcentras y me pierdo!!!<br /> <br /> <br /> Sigue, Flora, no seas tonta y aprovecha la buena racha<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> Besis<br />
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F
<br /> <br /> HAY TIEMPO  para todo jeje... Pero intentaré no tomarme en serio, como hasta ahora, para poder seguir sin miedo al ridículo;)<br /> <br /> <br /> Gracias por tu empuje, guapetona<br /> <br /> <br /> <br />
K
<br /> Puedo gritar?, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!!, que me tienes con el corazón en un puño!!!!!<br />
Responder
F
<br /> <br /> Puedes gritar lo que quieras, Korazón<br /> <br /> <br /> Miles de besos.<br /> <br /> <br /> <br />