Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
"No juzgues y no serás juzgado"
2
-Y ¿Cómo era la vida entonces, abuela…?
-Pues distinta hija, muy distinta… aunque, no sé, a veces pienso que, en gran parte, la vida es según la vivimos nosotros. Unos son más dados a seguir las pautas o normas y otros, se las ponen por montera… La madre de tu abuelo (bisabuela tuya) era de estas… Tal vez, por todo lo que sufrió cuando la obligaron a casarse con alguien que no quería, estando tan enamorada de otro.
-¿No fue bueno con ella su marido, abuela?
-Pues claro que fue bueno, hija, dicen que era un señor muy bueno, que la quiso mucho y que la consentía con tal de que se olvidara de sus tristezas. Porque cuentan, que ella, casi enfermó de melancolía. Y mira, al final, el que enfermó, de verdad, y murió, fue él, pobre…
-A lo mejor se murió de pena, abuela… porque si ella no lo quería y siempre estaba triste y pensando en otro.
-¡Quién sabe, hija…! Pero lo cierto es que ella, en cuanto se quedó viuda, no se lo pensó dos veces, no guardó ni luto… Se fue a buscarl al otro.
-¿No se vistió de negro?
-Pues claro que sí, hija… a lo que me refería es a que enseguida localizó al antiguo novio, que ya estaba casado y con hijos, pero a ella, eso, no le importó nada y a él menos… Desde el primer momento que se volvieron a encontrar, se hicieron amantes, no te digo más que tuvieron, como ya sabes, tres hijos, y porque ella murió joven que si no, igual hubieran tenido más ¡menuda fue tu bisabuela, niña, jaja!
-¿Y lo sabía la gente, abuela… que eran amantes?
-Pues claro hija,… poco a poco, todo se fue sabiendo y más después del primer embarazo…
-Pero su familia no hacía nada…
-Ella, dicen que odiaba a sus padres por haberla obligado a casarse con otro, y como después de enviudar, quedó en buena situación económica, pues no necesitaba de ellos para nada, los despreció… tu abuelo me contó que su madre ni los llevó nunca a conocerlos, que ni les hablaba de ellos, era como si estuvieran muertos. Pero él sabía que sus abuelos maternos nunca quisieron saber ni de él ni de sus hermanas y que sentían una gran vergüenza.
-¡Pobre abuelo! Tuvo que sufrir mucho…
-De esa parte de su vida, lo único doloroso que él recordaba y lamentaba, era la muerte de su madre…
-Es que quedarse sin madre… ¡eso tiene que ser horrible!
-Sí, mi vida, quedarse, siendo pequeño, sin madre o sin padre es terrible…
-¡Ay, es verdad, abuelita…! Tú también te quedaste muy chica sin padre; pero yo creo que es peor quedarse sin madre, a mí, por lo menos, me da más miedo que se muera mi madre, yo no sabría cómo seguir viviendo…
-Bueno, bueno, tranquila, patita tonta, que tu madre nunca te va a faltar… y yo tampoco… Dame un abrazo y dejemos esta historia que nos estamos poniendo muy tristes, Mª Antonia.
............