Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Por Flora
ANÓNIMO… y solo, tal vez.
A punta de mano, el corazón, acomoda su otrora, secreta, poesía sobre hojuelas de un diario acontecido.

Un árbol sin raíces está muerto y sin ramas, no tiene futuro… y, qué será de las ramas sin unas raíces asentadas en las que ampararse, de las que partir y seguir creciendo.
…
Él, siempre anheló ser alimentado abiertamente por la savia de sus propias raíces, y al no advertirla, tal vez por eso, a veces, dejaba que el alcohol ocupase ese lugar y, sin querer ni saberlo, la envenenaba.
A su madre la adoró con la desesperación del hijo huérfano tempranamente, solo siete años tenía cuando ella partió… más tarde, la despreció con la piedad del hombre que sabe del sufrimiento humano, encadenado a ello, por el peso del pecado en origen.
Al padre lo adoró como a un dios inalcanzable… lo dejó quererle y moldearle a su imagen, con la esperanza de que algún día lo pusiera a su altura.
Solo consiguió que le rompiera el corazón y que, en tal lugar, creciera la semilla de la injusticia imperdonable.
Esos vientos de injusticia soplaron y soplaron, llevándolo muy lejos... viajó en esas alas, cual mechón de diente de león, hasta ser recogido y aceptado en una nueva tierra que le permitiría echar buenas y profundas raíces.

...
El impulso del cambio, tantas veces, se encuentra en los lugares más inesperados.
...
La amnesia permite, tal vez, comenzar de nuevo, creerte renacido... algún día, en algún momento, las caídas te recordarán que vienes de de la memoria de los que, sin tú imaginarlo, viven y se duelen en tu regazo alentando lo porvenir.
¡Descansen en paz y en casa!

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