Es tiempo de Otoño... Y La Serenidad Reyna en mi mundo.
Sonando y Soñando distinto…

Mi anciana amiga, contuvo, con su férrea voluntad, la emoción que la embargaba y se apartó un poco para verme mejor… Su vista cansada, de cerca, solo le proporcionaba imágenes borrosas. Se limpió las lágrimas, con un pañuelo, gastado, que sacó de su pecho. -¡Cúanto tiempo niña, cuánto…!
Me sonrió feliz; y después, con tono misterioso dijo:
-Sabía que te acercabas hija, sí, lo sentía... hasta soñaba contigo.
Agarró con nervio una de mis manos y la apretó contra su pecho.
- Aquí adentro, ¿lo sientes? Él, me anunció tus pasos. Este viejo tambor, es mi ángel centinela…
- ¡Jaja...! sí, un centinela viejo y ca' vez más sordo, suegra, ¡jaja! -Dijo Pedro, su yerno-
- ¡Fuera da' aquí, pelaburros! – Gritó con rabia la tuerta.
- No le hagas mucho caso, tía Nica. Ya sabes cómo le gusta pincharte…
Aún riendo, el hombre salió de la casa.
- ¡Ay, qué coraje me entra, contra…! No sé cómo lo aguanto, niña. ¡Es un revientapavas! Menudo sino, ¡Yo tuerta y mi hija siega! ¡Asin , por estas, que ese…!
- ¡Anda! Déjalo ya canastera. No te hagas malasangre ni disparates tanto, que tu hija no es tonta ni ciega… y los dos, bien que se camelan.
Y en tono más bajo, pero al oído, para que me oyese bien, apostillé:
- …tú, tampoco tienes un pelo de tonta, bella gitana, ni eres ciega. A pesar de tu edad y el ojo seco, ves mejor que muchos. Y Pedro… Pedro, es un cachito de pan morenito y bueno…
- Lo que tu quieras, madresita. No quiero ahora seguí …ya cerraré cuenta -dijo, entre dientes sin poder negar su sangre-
- Y tú, cuéntame ya, qué duquelas te pinchan el corazón. Porque tú has buscao a la vieja mimbrera por algo ¿verdá?
Qué bien me conocía la tía Nica…
- Quisiera que me ayudaras “a echar una miraíta padentro”. Me está faltando algo.., ¡ay,todo se volvió tan negro..! ya, ninguna estrella alumbra esta noche. Yo, sí que me quedé ciega... como decía aquél tango: “sola, fané y descangayada”
-Vuelta y apagá te veo, prenda ¿vamo de esparda al sol, niña…? mira que, no hay quien engache ni pesque en secano…
suspiré y suspiró ella, agregando:
-Hace mucho que no navego esas aguas; pero si quieres , voy, … contigo es distinto, si tú confías en mí ¡cómo iba yo a negarte argo…! Prepárate margarita: “que está linda la mar”
…
La tuerta, fue al pozo a por agua fresca… Se lavó la cara y las manos, respiró profundo y exhaló un hondo suspiro. Hizo caracoles de aire con sus manos; limpiando el espacio…
(mi corazón quería cantar de nuevo, sí)

dibujó y marcó un círculo figurado en el suelo, lo elevó desde la base hasta arriba, sobre nuestras cabezas…, hasta cerrarlo. Pidió permiso para ella, con humildad y respeto. Rezó y pidió guarda para mi persona. Me bendijo con las tres cruces, después de santiguarse ella. Sentí su bendición brotando, en mí, de lo más hondo. Sentándose, después, en el suelo, igual que yo, con su cabeza agachada.
Antes de enfrentar su cara con la mía, una de sus manos tapó el ojo “feo”. Según decía, el vacío, aún si es "feo", atrae irremediablemente la caída.
Comenzó diciendo:
-Deja la mirada perdida, no cierres “la niña”. Como siempre… no temas, sientas lo que sientas. ¡que un rayo me seque el sacái bueno, si intento hacerte daño! tranquila hija mía, tranquila. Ahora, no te muevas ¡ya estoy dentro! Te regalo mi sacai ¡Mira ahora por él, hija!
Sentí, como otras veces, el momento justo en que el chispazo de luz de su ojo bueno, atravesó, certeramente, cual flecha, mi pupila, (“la niña” como ella decía)
La pequeña chispa del bondadoso ojo, ya cansado ¡quién lo diría! Iluminó ese infinito interno, misterioso e invisible para mí, un segundo antes… pude mirarlo, como miro el cielo de La Tierra; pero, ese que estaba viendo era el mío y no había más inmensidad … y era un firmamento lleno de vida, de brillantes estrellas ,eran mis astros, dispuestos en orden ¡para mí! Por mí. Espacio inabarcable ¡Qué hermoso momento para recobrar sentido y dejarse ir!
-Tengo que salir ya, …niña ¡ordena por esa boca! es tiempo.
-No sé, canastera … me siento morir, es lo que…
-¡lagarto lagarto! calla, ni se te ocurra pronunciarlo… déjalo...Yo haré lo necesario.
-Pero tía Níca, ¿eso es peligroso?
-Calla, lo veo…Veo muy claro el calvario… quieres y no quieres al mismo tiempo. Primero te suelto... y después, ya verás libremente, si...
...ya voy …, ¡lo siento posible! no temas, yo puedo y quiero hacerlo.
No fui capaz de decir nada; la emoción y el miedo luchaban cuerpo a cuerpo y me tenían anulada.
Desde donde estaba ví como un hilo de luz, con la chispa, a modo de anzuelo, era lanzado al infinito y enganchaba un par de estrellas para mis ojos…
Después, sentí el fogonazo de salida de la chispa de mi amiga, y cómo, la luz de aquél par de estrellas quedaba prendida, engachada, y alumbrando cada uno de mis ojos, mis nuevos sacáis... procurándoles la luz y la guía necesarias para seguir haciendo camino…kaminando con amor (Fin)

"La esperanza, al igual que un hilo de luz brillante,adorna y anima nuestro camino y, aún en la más oscura noche; emite un rayo brillante"
(Oliver Goldsmith)
